La voz aguda, el canto fuerte y el pecho para afuera es lo que define a los cantores del Trichaco. Es lo que el Chaqueño Palavecino tomó de ellos y reprodujo en sus discos. Creció escuchándolos y viendo las grandes ruedas de músicos y copleros que se agrupaban en cada fiesta. Casi sin proponérselo, mientras trabajaba como chofer de colectivos de larga distancia, comenzó a dedicarse a la música. Hizo un camino largo pero que siempre fue en ascenso.
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El cantor cuya carrera fue un misterio
Palavecino presenta esta semana un nuevo espectáculo donde recorrerá parte de su vida musical. En esa fecha mostrará su nuevo disco Pa mi gente, donde grabó una versión con cuerdas de "Yo vengo a ofrecer mi corazón", y además realizará una grabación en vivo del concierto.
Varios años después de habérselas ingeniado para grabar un disco, para buscar instrumentos y conocer músicos, se preocupa por otras cosas. Ahora piensa en que no pudo cantar hoy en un programa de tevé por un problema de alergias. "No me gusta fallarle a la gente", dice con la garganta un poco resentida todavía, sentado en un hotel de Palermo.
¿De qué se trata, Recordando ayeres, el espectáculo que vas a dar el fin de semana?
Se me vino a la cabeza recordando ayeres de cantar, lo que a veces uno no canta. En el repertorio hay temas clásicos que uno canta permanentemente, que la gente los pide, pero de lo que yo hice, de mis canciones, hay muchos temas que la gente pide y uno deja de cantar. De cada disco saqué dos o tres temas, que fueron como un "Amor salvaje" de aquellos tiempos. Por eso se llama así, el recital es justo el día de mi cumpleaños... Cumplo 55, así que quería festejar. En unos años ya me van a decir "¡Viejo, querido!" (risas). Lo bueno es que no hemos pasado desapercibidos en la vida.
¿Qué cosas se te vinieron a la cabeza en el momento de armarlo?
Hacés pasos para atrás a buscar al primero que te dio una mano. No es que uno esté retrocediendo, al contrario. Ahora presento un disco, voy a hacer una grabación en vivo También lo aprovechamos porque, cuando venís, tenés la técnica que no hay en otra parte y menos en los festivales donde preparás un determinado repertorio o un espectáculo especial. Acá esto es de uno, así que se puede hacer este movimiento para mostrar el trabajo que estás dejando. Estoy muy contento por todo lo que sucede, llevo 32 años en esto, afectado ahora por un problemita de alergia, pero se pasa.
¿Hacés algo especial para cuidarte?
Sí, pero pasa que uno vive viajando. Esta época es difícil para el cantor, por el polen, el calor y el frío de aires acondicionados. Llega el momento en que te pasa esto. Me agarró estando en Buenos Aires, pero bueno, vengo de San Luis, estuve en Entre Ríos, Córdoba. Uno duerme menos, te acostás tarde y te levantás temprano para viajar, por ejemplo. Y eso te afecta. Y los años también te afectan.
¿Quién te ayudó? ¿Quién fue el del primer empujón?
El destino está en la persona. Yo me fui del campo a los 11 años, a Tartagal. Ahí cantábamos en la escuela. Cantábamos las coplas, un tema de los Cantores del Alba Y bueno, toda la familia y mis parientes fueron folkloristas. Todos escuchábamos todo. En esa época, en los festivales ibas a ver a todas las figuras porque los que te gustaban eran conocidos, había mucha difusión desde la radio. A los 17, me fui a Salta capital, a un lugar selecto, se podría decir. Para mí fue muy fuerte porque salir de la arena y llegar a ese lugar de casas lindas... era otra cosa, ¡estaba como chancho que me asfaltaron el chiquero! En ese lugar volví a encontrarme con la música. Pero después, más grande, a los 24, comencé a trabajar en una empresa de ómnibus y volví a Tartagal, alquilaba una piecita y andaba para todas partes con un bolsito chico donde tenía desde ropa hasta hilo y aguja. Era todo lo que tenía. Me acuerdo de que bajaba del micro, llegaba desesperado y me iba a las peñas a cantar con los changos. No quería subir al escenario hasta que un día Don Pereyra, el dueño de la peña, me hizo subir a cantar. Ahí un chico de una radio me dio la cinta, otro me dio cien pesos y me fui a Tucumán a grabar. Yo ni sabía cómo se hacía una grabación.
¿Cómo fueron esas primeras grabaciones?
Muy de a poco. Fueron sugiriendo cosas, presentándonos músicos Me recomendaban gente. Imaginate que no pude pagar el alquiler de mi casa por unos meses por grabar, porque las grabaciones son muy costosas y tenía que ir pagando a los músicos, a la cinta. Me acuerdo de que además fuimos a un lugar que no estaba preparado para grabar, el vecino nos retaba porque no estaba acustizado. Cuando tuve todo, empecé a hacer copias de 500 cassettes, regalaba una mitad y la otra la vendía. Me iba a buscar de la casa para comprar los cassettes, yo no sabía ni cómo se vendía.
¿Qué creés que gustó tanto?
A todos les llamaba la atención el sonido nuevo, el del violín, el del bombo, todo lo que hablaba de nuestro paisano y que los avergonzaba. Hasta el que venía del monte ninguneaba lo de uno. Pero yo vi la pureza del paisano. Supe que se usaban las bombachas largas y botas para que no te piquen las víboras. Me identifiqué con la gente que fue para allá a hacer patria. En homenaje a ellos me puse Chaqueño.
Era mediados de la década del '90. La música de Palavecino se extendía por el Noroeste y llegaba hasta Bolivia, pero faltaba una parte del país. "Venir a Buenos Aires era terrible, el folklore estaba caído. Lo mantenían algunos músicos santiagueños y nada más. Llegué al Obelisco y no sabía qué hacer", cuenta Palavecino. "Sonaban por ahí Mercedes Sosa, Horacio Guaraní Pero no mucho más. Años después hubo como una invasión de folklore y eso fue abrazarlo un poco. A veces me pregunto qué va a pasar con lo nacional. Viene gente de afuera y es recibida con los brazos abiertos porque son de allá. Se empieza a desconocer cómo eran las cosas, la bohemia acá también tuvo mucho que ver."
¿Cuánto influyó en vos la bohemia?
Una persona se puede perder en lo que sea. Ahí tenés que valorizar lo que ves y seguir aprendiendo. Yo no pude ir a la academia, pero aprendía de escucharlos a los otros. Uno ama este género y al amarlo te quedás noches escuchando. Y con el tiempo vas ganando. Lo que me pasó a mí fue un misterio. Fui grabando mis cassettitos y se iban llenando las peñas, de a poco. Por ejemplo, mi guitarrista no tenía guitarra, compramos eso primero, después la ropa para vestirse de gaucho, que es cara. Empezamos a ganar plata de a poco y con eso nos equipamos, y me ayudó mucho el sueldo.
¿Cuando dejás tu trabajo fijo?
En 1997. Un poquito antes de la consagración de Cosquín. Ya tenía mucha fama y éxito, pero no daba más. Me bajaba de un micro de gira y en la misma terminal me cambiaba y subía al colectivo para trabajar de chofer. Entonces, hablé con los dueños para irme y les pedí por favor que me tengan en cuenta si es que me iba mal. Hablé con mi mujer, con los míos Es que conseguir un trabajo de ese tipo en el que te paguen bien no te pasaba y yo no me sabía vender, cobraba poco y lo dividía. Eso cambió cuando vino un representante. Un día me fui a Chaco a visitar a una tía y me empezó a retar porque había dejado el trabajo, me pedía que vuelva a la empresa a hablar porque era un trabajo seguro (risas). No sabés cómo me retaba, me decía que no pierda la antigüedad.
¿Cuándo sentiste que tenías que reducir la cantidad de actuaciones?
Te vas a haciendo más grande y el tranco es más corto. De acá a febrero ya reduje 25 actuaciones. A mí me va bien, trabajo mucho, conocí el país, pero ahora necesito dos días de descanso. Antes trabajaba de domingo a lunes. Aprovecho y descanso, pero miro atrás y veo a mi gente y sé que tampoco puedo dejar de generar trabajo. Y no puedo decir no a algunos lugares porque ya sos parte de ellos. No paré. Hace 32 años que no paro.
La cifra: 21 discos
Es lo que va grabando el Chaqueño Palavecino. El primero fue en realidad un cassette que salió en 1987, y el último será presentado en el recital del 18 y 19.
El Festival de Cosquín
El jueves se dio a conocer la grilla de la próxima edición del Festival de Cosquín, donde el Chaqueño Palavecino actuará el sábado 1 de febrero.
¿Cómo viste la edición anterior y qué expectativas tenés para la próxima?
De la programación no sé bien cómo es. El año pasado hubo algunos desórdenes, despioles. La Comisión vino, pidió disculpas pero no son culpables, yo les dije que no lo dejen caer al festival. A todos nos ha beneficiado Cosquín y hablando se entienden las personas. El año pasado sentí que se iba atrasando y el número central iba demasiado tarde. Que el cambio sea para el bien y a los que estamos les pediría que hagan hincapié en que se haga más folklore. Y que recorran y busquen al joven que hay en los pueblos haciendo folklore, que alguien ayude a hacer un trabajo profesional con un productor que sepa cómo hacerlo. Como se hacía antes. Lo hacían las empresas privadas porque antes se vendían discos pero este es un festival del cantor de folklore. Sería bueno que se le dé la oportunidad a los jóvenes.
La música de su vida
"Siempre tuve incorporada la música, pero una música muy regional que a veces el mismo folklorista desconocía totalmente. Lo que yo canto no es que lo inventé ni nada por el estilo. Venía de los jesuitas y el lugareño se las ingenió para hacer música, porque la música es parte de su vida, te das cuenta que sin la música no podés vivir. En las grandes ciudades, podés elegir lo que quieras pero en nuestra zona teníamos un solo género tocado por violineros de ahí, acompañados por el bombo legüero que nació para la comunicación del indio y que luego pasó a ser fundamental en la música. Cuando se armaban fiestas en los pueblos, era una necesidad que haya música. Como no había muchos violineros, la paisanada se reunía en rondas donde uno va tocando el violín y cada tanto uno cantaba una copla. La música del Chaco es una música con dos emociones, podés sentir nostalgia y a la vez coraje. Los jesuitas tuvieron mucho que ver pero también el lugareño porque es muy propia la forma de interpretar, eso es nuestro. Se coloca la voz arriba, bien agudo, cuanto más arriba mejor. Esa es la influencia de la copla española donde tenés notas mayores que son para afuera. Las menores son más para afuera más incaicas, más tranquilas, la nuestra es como decir 'estoy acá'. Te produce mucha alegría. Vos acompañás a un santo patrono de la zona y el otro saca un revólver y hace un tiro. Acompañar a una virgen con tanta brutalidad es también parte de la alegría. En Santiago, por ejemplo, la gente compra en los kioscos pan y cohetes, es increíble pero tienen que tener porque llegan a un lugar y tiran cohetes y eso es sinónimo de quitar penas. Yo me crié viendo eso, buscar la resina de la brea para pasarle al violín. Me contaban mis tías que las mandaban a estirar las tripas del cordero y ponerlas a secar para hacer las cuerdas del violín. No existía la guitarra, pero está incorporado el sonido del violín y el bombo."
RECITAL - ¿CUÁNDO?
El cantor se presenta el jueves 18 y viernes 19, a las 21 hs. Teatro Gran Rex, Corrientes 857.
El trabajo para su propio pueblo: la fundación
Chaqueño Palavecino creó la Fundación Rancho Ñato situada en Santa Victoria del Este, en el Chaco salteño. "Nació hace tiempo para ser solidario y ayudar a ser solidarios a muchos. Cuando uno piensa en recaudar un mango, recurre a los cantores, se los convoca para que ayuden. Yo vengo de una región que está totalmente afuera de todo. Y cuando vuelvo exitosamente, por decirle de alguna manera, empiezo a juntar amigos para ayudar al otro, pero ya está incorporado dentro nuestro.
Es un trabajo que, si vos me ayudás, me das una mesita para que la lleve, yo tengo que tener el tiempo de llevarla. Viene un maestro y te dice que no hay lápices de colores, y yo entiendo porque sé lo que es no tener un lápiz porque además no tenés dónde comprarlo. Busqué a la gente de la Nación y estoy muy agradecido porque, primero, se logró que los indios tengan su casa en una zona que se inunda mucho. Después fue la escuela, ese fue otro trabajo. Y yo me acuerdo de que a mi mamá, nadie le tiraba un hueso, es muy difícil salir de esos rincones, ahora hasta hay un banco. Hasta ahora, es llevar la alegría, el intercambio cultural; la música sirve para todo, lo ablanda hasta al más duro", comenta.
