Ayer, tras la revelación que se hizo desde esta columna editorial sobre el enojo y fastidio del gobernador Francisco Pérez sobre cierta actividad, en apariencia irregular, de algunas comunidades mapuches que amenazan desde Neuquén interferir en el negocio petrolero del sur provincial, en Malargüe ardió Troya.
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Ardió Troya en Malargüe, ahora con los mapuches
Un dirigente de la comunidad mapuche de Malargüe, Gabriel Jofré, reaccionó desde su espacio semanal que tiene en LV19, la radio nacional del departamento, para advertir a este medio y a este periodista de iniciar acciones legales por el artículo publicado ayer, por considerarlo ofensivo hacia las comunidades originarias y por interpretar que detrás del título y el contenido de los dichos, se encierra una velada amenaza contra los mapuches, los que serían conducidos hacia la muerte detrás de una reedición de la triste Campaña del Desierto que lideró Julio Argentino Roca.
Hubo muchas imprecisiones en los dichos del dirigente Jofré. En primer lugar acusó a este grupo de medios, Medios Andinos, de atacar con impunidad a la comunidad mapuche cuando lo único que se hizo desde aquí fue describir, con cierto grado de ironía en verdad, las palabras de Pérez en aquella cena de la energía que se celebró el viernes pasado.
El título de la editorial, ¡mapuches, no se la crean, en Mendoza no pasarán! enojó a Gabriel Jofré, por asimilar literalmente lo que tenía como destino describir el estado de ánimo de Pérez, quien sí dijo, sin medias tintas, que los mapuches de Neuquén, con sus incursiones en Mendoza, llevan adelante una actitud extorsiva hacia las firmas petroleras radicadas en el sur provincial.
No hace falta aclaración alguna, pero si es necesario, ratificamos desde aquí que esa afirmación no fue de este medio, ni del grupo de Medios Andinos, sino del gobernador que ante medio millar de empresarios del sector decidió hacer pública tal situación que según su información se está dando en Malargüe.
Parece ridículo, pero bajo ningún punto de vista esas palabras alentaron ni por asomo una campaña contra los mapuches, ni nada que se le parezca a una suerte de Campaña del Desierto. Lo que sí se dijo es que no fueron pocos los que, sorprendidos ante los dichos del gobernador, lanzaron la humorada de que el fantasma de Roca inundaba el aire, por demás caldeado, por el que transita la compleja actualidad y coyuntura política local.
Pérez, al hacer referencia a la actividad de las comunidades mapuches de Neuquén, no de Mendoza, intentó acumular argumentos para levantar en Pata Mora un nuevo parque industrial para el que sí se enfrenta a varios inconvenientes. Uno de ellos es el ambiental, pero no el más importante, porque lo que Jofré reveló ayer en su programa es que las 100 hectáreas que el gobierno ha seleccionado para el parque están en manos de propietarios con títulos dudosos que obtuvieron, en apariencia, por métodos irregulares. Jofré habla de ilegalidades directamente y atribuye para las comunidades mapuches la propiedad absoluta de esas tierras.
El capítulo de los mapuches en la política local no se cerrará fácilmente y todo parece indicar que es el comienzo de un nuevo problema. Porque, a raíz de los dichos de Pérez, los mapuches malargüinos han organizado un encuentro para mediados de mes con el fin de que las autoridades provinciales y el municipio, con quien no están en buenas relaciones, les expliquen esta suerte de avanzada con su comunidad.