Los desaguisados políticos, en especial en el radicalismo por la crisis que atraviesa su política de alianzas electorales, y la minería con la reactivación ardorosa del debate minería sí, minería no que trajo consigo el pedido de autorización para comenzar con la prospección del yacimiento Hierro Indio en Malargüe, agitaron una semana que se movió al ritmo de las indefiniciones en todo sentido, pero que condujeron al oficialismo peronista y al radicalismo opositor a escenarios apocalípticos para sus propios intereses.
- Sitio Andino >
- Opinión >
La minería y los pactos políticos, la mediocridad marca registrada
Nadie ha podido festejar a pleno y, por el contrario, todos debieron penar frente a la mala fortuna y una sorprendente falta de capacidad para resolver sus propios problemas que amenazan con hacerles pagar costos muy altos.
El desastre del frente UNEN que a nivel nacional causó Elisa Carrió con su partida de esa alianza opositora, tronando calamidades y barbaridades contra quienes habían sido sus socios no logró ser capitalizado, al menos en Mendoza, por un peronismo que se frotó las manos por la mala suerte de sus adversarios, pero que debió sumirse en un inminente fracaso político uno más, en torno a la reactivación de la minería en Mendoza que se necesita como respuesta a los efectos nocivos que ha dejado la crisis económica, el freno a las inversiones, la inflación y otras enfermedades que provocaron la disparada del desempleo y el mal humor social en toda la provincia.
Los radicales mendocinos se quedaron con el gusto agrio al ver que en la cumbre de San Fernando, el lunes, el partido decidiera no abrir el juego a Mauricio Macri ni tampoco a Sergio Massa como potenciales aliados de una fuerza opositora arrolladora que les podría garantizar al menos ser competitivos en el 2015.
Alfredo Cornejo, el líder radical provincial que tiene más chances de convertirse en el candidato para destronar al oficialismo el año próximo, pretendía, en una muestra de pragmatismo impropia de un exponente radical de paladar negro hacer un acuerdo amplio con el PRO de Macri, en Mendoza, para ganar la batalla electoral. Y si bien la cumbre del frente UNEN avaló alianzas, pactos, arreglos y acuerdos con cualquier opositor en las provincias para ganar los territorios y arrebatárselos al kirchnerismo, a los radicales mendocinos, como a los del resto del país, los obliga a llevar atada sólo la fórmula presidencial que defina el frente en el 2015 y no apostar simultáneamente o no a otra más competitiva como podría ser la que encabezará Macri. El ideal, para la mayoría de los radicales de Mendoza que responden al intendente de Godoy Cruz, hubiese sido la de Macri con Ernesto Sanz.
Es decir que la UCR provincial podrá hacer un acuerdo con el macrismo sólo en Mendoza, pero no explotar el arrastre del porteño a nivel nacional a quien no lo podrá llevar en la boleta como candidato a presidente. Y junto con este inconveniente, que no es menor, se habría sumado otro que le impediría al radicalismo, y especialmente a Macri, mostrar lo que suponían de ante mano la carta del triunfo en todo el país: el pacto UCR-Macri en Capital.
La elección de Capital, la que adelantó el intendente Rodolfo Suárez para el 22 de febrero la primaria y el 5 de mayo la general, buscando legimitimarse, lleva implícita la estrategia del acuerdo con el PRO con el que ha soñado Cornejo y también Macri. Ambos tienen la intención, avalada por Suárez desde ya, de que el PRO apoyase al actual intendente en la elección. Como se descuenta un triunfo del oficialismo en Capital, el deseo de todos era mostrarle al país la carta del triunfo contra el kirchnerismo, con Macri en Mendoza, festejando junto a Suárez, Cornejo y posiblemente Sanz.
Sin embargo, los últimos acontecimientos en UNEN tras la cumbre de San Fernando y el portazo virulento de Carrió, agitaron las aguas por las que navega el otro radical mendocino que domina todas las intenciones de voto en la provincia: Julio Cobos.
El ex vicepresidente, que recibió un duro golpe de parte de Carrió al acusarlo de estar acorralado como el kirchnerismo por haber formado parte de la fórmula del 2007 que encabezó Cristina y que se sospecha fue financiada en parte por el tráfico de la efedrina, habría advertido a los radicales de Capital que no avalará ningún acuerdo electoral con Macri para la crucial elección que se avecina. Cobos, quien se ha mantenido equidistante, según sus propias palabras, entre las aspiraciones de los pre candidatos a gobernador Cornejo, Montero, Vaquié y Abed, estaría dispuesto a bloquear las aspiraciones de Suárez en la elección capitalina si eso implica un acuerdo con el PRO. Con lo que el pacto, del que se viene hablando en la penumbra y que nadie descarta, corre peligro de realización ante la advertencia de Cobos.
Suárez, el hombre que va por la legitimación y la gloria, ha venido tejiendo con paciencia una red interna partidaria con todos los sectores que pugnan por espacios de poder dentro del radicalismo. En verdad, cuando armó su gabinete tras la muerte de Víctor Fayad, se cuidó de que cada hombre fuerte del partido tuviese su correspondiente participación. Lanzó señales a todos, a Cornejo, a Cobos y hasta Roberto Iglesias.
A esta altura, entienden quienes están cerca del jefe comunal, no puede tener cortocircuitos con nadie, como los que ya existen entre Cornejo y Cobos por la estrategia electoral que tendrá el partido tanto en la provincia como en la nación. Tan avanzado estaba el acuerdo entre la UCR y el PRO en Capital que trascendió que para el partido de Macri se había acordado el cuarto lugar en la lista de concejales con la aceptación del macrismo.
El peronismo, que venía en alza como Boca antes del enfrentamiento con River en la Bombonera por la Copa Sudamericana, tras mostrarse unido y sólido en el acto de San Martín el último lunes, se fue hundiendo en sus propios fantasmas divisorios, pero esta vez por el eterno asunto minero.
El gobierno de Francisco Pérez, que se juega hoy en Diputados buena parte del futuro de la actividad minera que pretendió impulsar en la última etapa de la gestión, se encontró con la para nada sorpresiva fractura de sus hombres en la Cámara Baja ante la pueblada que se organizó en Alvear contra la aprobación de los trabajos de prospección en el yacimiento Hierro Indio, en Malargüe.
Los diputados oficialistas provenientes de Alvear y del Valle de Uco, el otro bastión antiminero de la provincia, debieron ceder a los reclamos de sus pueblos. Y aunque se les dio libertad de acción, el malestar que se apoderó del Ejecutivo ante la amenaza de que no se consigan los votos para aprobar el proyecto, corrió como una llama flamígera en todo el oficialismo. Pérez cargó contra todos y sus críticas sobrevolaron la cabeza del intendente alvearense Juan Carlos de Paolo a quien le achacó no poder controlar la explosión de un Alvear que decidió autositiarse en todo sentido.
Los empresarios, por su lado, decidieron jugar fuerte a favor del desarrollo minero emitiendo comunicados desde varios frentes. Así lo hizo el Consejo Empresario Mendocino (CEM), dirigido por Alfredo Romano quien pidió racionalidad a la discusión en medio de las malarias económicas que afectan a Mendoza, un palo que no sólo estuvo destinado a los ambientalistas extremos, sino también, muy especialmente, hacia la política en general y a los errores de gestión que ha tenido la actuación del Ejecutivo para militar la aprobación de Hierro Indio. En el mismo sentido se expresó la Federación Económica de Mendoza (FEM).
En verdad, hoy se sabrá qué ocurre con Hierro Indio y con el resto de la explotación minera en una Mendoza mediocre desde todo punto de vista, la que no ha podido resolver ni en un sentido ni en otro un debate estructural que engloba la matriz económica que le da sustento a la provincia.
En una sesión especial de Diputados, prevista para hoy a las 12, los legisladores se sentarán en sus bancas para definir la situación. Hasta ayer había tres alternativas. La que tenía más votos era la del rechazo y archivo del proyecto; una segunda opción, con menos votos, se inclinaba hacia la ratificación del proyecto tal como lo aprobó el Senado. Pero el oficialismo trabajaba a brazo partido, anoche, para que se le diera vía libre a la tercera opción, una intermedia, la que consiste en evitar el rechazo del proyecto, aprobando su retiro de Diputados para enviarlo de nuevo al Ejecutivo a quien se le pediría modificar la Declaración de Impacto Ambiental (DIA).
La DIA del proyecto Hierro Indio sólo aprueba trabajos de prospección y exploración. Esto es una inversión mínima que sólo permitirá conocer a ciencia cierta cuánto potencial de hierro tiene el yacimiento malargüino. El presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, se inclinaba anoche por militar esta instancia sugiriendo al Ejecutivo la realización de una nueva DIA que englobase todas las etapas del proyecto, no sólo la etapa exploratoria, sino también la más sensible de todas, la de la explotación, exigiéndole al proyecto que informase con exactitud el nivel de inversión en todas las etapas, la cantidad de empleos que se crearían y el tiempo estimado de explotación.
Sobre la tarde de hoy se sabrá, en verdad, si la minería, al menos en esta etapa institucional que vive la provincia bajo la conducción de Francisco Pérez tiene viabilidad y futuro, o si bien se transformará en otro de los fracasos estruendosos, de los muchos que ya carga sobre sus espaldas.
¿Es optimista o no respecto del futuro de Mendoza?