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exclusivo: entrevista a víctor suárez

Habla Meteoro: dice ser culpable, explica sus estafas y cuenta cómo se fugó

Afirmó que escapó “para ver a mi hijo”, pero prometió, por su mujer, no volver a hacerlo.
Por Pablo Segura

Con remera roja y pantalón negro, esos colores de su amado Newell’s Old Boys de Rosario, Víctor Suárez llega a la oficina para acceder a la entrevista, algo que nunca antes ha hecho. Dos guardias lo siguen a donde vaya, como dando a entender que si le dan un metro, el interno intentará volver a escapar.

Uno se ubica a su lado, y el otro lo filma, mientras comienza a hablar con SITIO ANDINO. A pesar de esto, Suárez, o “Meteoro”, como lo conocen en Boulogne Sur Mer, no tiene inconvenientes para hablar. “No tengo problema, que se queden”, dice.

“No es mi intención volver a fugarme. Tengo un hijo de un año y dos meses, y lo que hice fue para verlo. La motivación siempre es ver a mi familia, pero le prometí a mi mujer no volver a hacerlo. Ella sufre con esto”, afirmó, en sus primeras palabras, el preso que está acusado de cometer al menos 10 estafas en nuestra provincia y varias otras en distintos puntos del país.

Suárez no elude ninguna pregunta, y hasta admite ser culpable. Dice estar en tratamiento psicológico y explica que el objetivo de sus engaños no es el dinero.

“Soy culpable. Y se lo digo antes de ir a juicio. La realidad es esa. Lo trato con psicólogos, a veces el fin no es el dinero. Hay una parte de auto castigo, como si la finalidad hubiese sido terminar preso. Culpas de la niñez, tal vez”, sostiene.

El hombre, con 41 años recién cumplidos, no es un inexperto. Estudió abogacía dos años en Córdoba y luego psicología, durante otros dos años. Abandonó, y se recibió de ingeniero en sistemas. Así aprendió a hackear sistemas informáticos, y de esa forma cometió las estafas.

Meteoro ha logrado fugarse de cárceles en tres ocasiones. La última fue en nuestra provincia, y luego, tras ser recapturado, tuvo un intento fallido, cuando quiso hacerse pasar por anciano. Él mismo lo cuenta.

Cómo planea sus fugas

“Después de la fuga, mi cara se hizo muy conocida, la única forma de salir era teniendo otra cara”, explicó Suárez. Luego, con voz baja, cuenta la historia.

“El rostro sólo lo cambiaba con una máscara. Hay una sola fábrica en Estados Unidos que se llama SPFX Masks, que fabrica, con espuma de silicona, las máscaras más realistas del mundo. Luego vi notas en internet de un chino que quería salir del régimen comunista. Y él lo logró con una máscara de un anciano. Se subió a un avión, pero ahí entró al baño, se sacó la máscara, y los pasajeros se dieron cuenta. Cuando llegó a Canadá lo atraparon. Pero sino, hubiese salido”, explicó.

Luego, concluyó: “Averigüé dónde estaba esa fábrica. Era en California. La compré yo, salió 1.500 dólares. Un conocido fue hasta allá y la compró. Todo lo hice en un mes”.

Su primera evasión y las críticas a la seguridad del penal

Antes de hacerse pasar como anciano, Suárez había escapado haciéndose pasar por una visita.

“Todo sistema tiene su parte vulnerable. Yo hackeo sistemas informáticos y también son vulnerables. El servicio penitenciario trabaja con medios muy precarios. Me di cuenta de esto”, recordó, al mismo tiempo que afirmó que en la cárcel de Córdoba hasta había que poner huellas digitales para salir.

“Llevaba dos meses en un pabellón, encerrado, sin salir a ningún lado. Mi cara no era conocida. Entonces era fácil o había que tener valor. La única forma que vi era esa, y vi la precariedad del sistema. En ese momento lo use de esa forma, se lo digo con honestidad brutal. Encontré la ficha tirada y me fui. Las personas que quedaron no son cómplices. Ellos son inocentes”, confió.

Sus estafas: “La gente no es ignorante, lo que hice yo fue muy desarrollado”

Suárez cuenta que cometió su primer engaño a los 27 años y luego afirma que siempre “el blanco” fue la entidad bancaria. “Nunca me interesó hacerle daño a la gente”, agregó.

“Fue hace muchos años, en un momento en el que me distancié de mi padre, que tenía mucho dinero. Quise mantener el mismo estatus de vida que mantenía con él, y me encontré sin esos ingresos. En ese momento no era hacker, ni sabía nada de computación, entonces fragüé un cheque. Después se hizo una bola de nieve, que es difícil de frenar. Es una compulsión difícil de frenar, en psicología se dice así”, recuerda.

Para el interno, la gente “confía mucho” en las entidades bancarias, “a pesar que la experiencia social les diga que no”.

“La persona estafada tiene que reclamar al banco, porque lo que se vulnera es el sistema del banco. Si se tiene un buen abogado, el banco debería reponer eso. Ellos invierten millones y millones de pesos en seguridad informática, entonces son los responsables”, afirmó.

¿Cómo comete el engaño?

“Si la entidad bancaria te dice ‘vos tenés determinado dinero depositado por una transacción’, la gente confía y entrega el bien –auto-. Es lógico. Usted también lo haría. Si va al cajero y ve impactado un dinero porque vendió un auto, usted lo va a entregar, va a confiar en la información del cajero. No es que la gente sea ignorante, sino que a lo mejor lo que yo hice, fue muy desarrollado”.

Luego, aclara: “Es mentira lo de las 300 causas. Acá –por Mendoza- son 10 u 11. Y en Córdoba 12 o 13. No más que eso. A veces uno ha cometido algunas estafas en las que no se ha podido probar. Pero el número es 300 es exagerado. No daría el tiempo físico”.

La libertad

Suárez escapó tres veces de una cárcel. “Cada vez sentí cosas diferentes”, sostiene. Luego, cuenta: “Uno siente que vuelve a vivir. Usted no lo sabe, pero estar preso es muy duro. Es como estar muerto en vida. La vida pasa y uno está acá dentro. Entonces cuando uno recupera eso, es como volver a vivir. Es difícil”, aseguró, entre lágrimas.

“Vi los árboles y sentí que estaba vivo. Sentía que volvía a ver mi familia. Ese era mi fin. Por eso lo hice. Luego me fui a San Luis en auto. Me llevó una persona. No era el Gordo Valor. Tenía que tener ciertos recaudos, pero no era un asesino serial. Cometí estafas, pero no creía que me estuvieran buscando de una manera desesperada. Generalmente, el juez espera que uno cometa un error y caiga de nuevo”, expresó.

Ofrece resarcimiento y busca un juicio abreviado

Meteoro afirma que cuando cayó preso, ofreció un resarcimiento económico a las víctimas, aunque el fiscal se lo negó. “Él está equivocado, porque no es por un beneficio propio, sino porque las víctimas merecían recibir dinero. Y yo lo ofrecí, pero el fiscal no quiso que la gente reciba su dinero”, contó.

También adelantó: “Quiero acceder a un juicio abreviado –cuando se admite la culpabilidad y puede tener una rebaja de la pena-. Son las instrucciones que le di a mi abogado”.

Su vida y familia

Nació en Rosario, donde vivió hasta los 20 años. Luego se fue a vivir con su padre a Córdoba, un ex senador de esa provincia. Luego regregó a Rosario. Hincha de Newell’s, cuenta que le gusta el fútbol, a tal punto que siempre que puede va a la cancha. Admite su gusto por el tenis, y jugó profesionalmente al Paddle. Después fue profesor de ese deporte.

“Mi mujer no está de acuerdo con mi modo de vida, ni con mis intenciones de haber querido escapar. Le tuve que dar mi palabra de que iba a cumplir mi pena, e iba a salir para hacer una vida normal. También quiero pedir disculpas a los penitenciarios que fueron sancionados por mi fuga. No recibí ayuda. Ni la pedí, ni me la ofrecieron”, concluyó.


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