Él suele ser el encargado de hacer preguntas y ahondar en la vida de sus invitados pero, esta vez, le tocó responder. Y abrió su corazón. En un mano a mano emocionante con Matías Martinen Línea de Tiempo, Leo Montero (43) repasó su carrera, su vida en Córdoba, su pasión por el básquet: "Yo quería ser profesional en eso", dijo al respecto.
Pero también recordó, con los ojos empañados, el momento más duro de su vida: la muerte de su madre Elsa, en 1991. "Esto pasó a mis 19, estaba tiernito. Yo estaba para boludear, jugar al básquet ( ) Estaba por jugar un partido y entra mi hermano llorando: 'Vení que a mami le pasó algo'. Ella murió por hipertensión", adelantó el conductor de AM, para luego dar detalles del enorme vacío que sintió y siente tras su partida.
"¿Quién está acostumbrado para perder a su madre? La herida es eterna, es constante. El tiempo la va aplacando un poquito. Mi vieja falleció en el '91 y en el '94 me vine para acá, con 23 ó 24 años. Esa ausencia fue durísima porque ella era el alma de la casa. Mi abuela, la mamá de ella, había muerto 5 meses antes, fueron dos palazos.Pero lo de mi mamá... sentí que me quedé sin lágrimas y me quedé con un pedacito del corazón triste de por vida. Yo lo siento a eso, y es groso", describió Montero, con el dolor latente.
En consecuencia de la pronta partida de Elsa, Leo aseguró que tuvo que hacerse hombre más rápido, sentar cabeza y laburar. "Eso me despertó, me hizo hombre, me hizo adulto y me hizo aplicar lo que me enseñó ella. La vida me dijo 'es ahora, ya está'", concluyó Montero, quien también lleva tatuado el nombre de su madre en la piel.