El gobierno de Francisco Pérez anunció que en una semana enviará a la Legislatura los proyectos de Impositiva y de Presupuesto para el 2015, su último año de gestión al frente de la provincia. Esas medidas son clave para dilucidar hacia dónde dirigirá la actual administración el gasto del Estado, cuáles serán las políticas públicas que se priorizarán y cómo se financiarán, por sobre todo.
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Último presupuesto de Pérez: ¿Inmobiliario y tasas con ajustes?
En medio de una situación financiera más que comprometida, los proyectos reavivarán la discusión política con la oposición, especialmente la radical, que desde hace meses viene adelantando que no le permitirá a Pérez que deje la provincia con un déficit que pueda comprometer a quien lo suceda en diciembre del año próximo.
Hasta el momento, lo poco que ha trascendido de las directivas que ha dado el jefe del Ejecutivo para administrar la provincia en un año por lejos complicado y, para colmo, el más electoral y caliente de todos, es que la pauta de gastos alcanzaría los 44 mil millones de pesos, esto es un 20 por ciento más de lo que se aprobó para el 2014.
Si bien Pérez ha manifestado que su intención no es aumentar los impuestos frente a la crisis económica que se ha manifestado en todos los sectores, el texto de impositiva que llegaría a la Legislatura podría hacerlo con algunas modificaciones que tocarán el bolsillo de los contribuyentes. Se verá si Pérez, en definitiva, se inclinará o no por un ajuste del 20 por ciento en el valor fiscal del metro2 de construcción que impactaría directamente en el impuesto Inmobiliario, una de las fuentes de recursos propios más importantes de las que dispone la provincia.
El gran dato a dilucidar para el 2015 es si el presupuesto irá al debate legislativo con déficit; esto es con gastos más elevados a los ingresos totales. La primera especulación más o menos clara da cuenta que el próximo año ya tiene un rojo cercano a los 2.000 millones de pesos por vencimientos de amortización de la deuda. Ese número, en principio, sería el que iría inscripto en el proyecto de presupuesto del 2015 si es que no le halla alguna solución. Para borrar ese déficit y evitar una pelea descarnada con el radicalismo que seguramente se dará, el gobernador deberá priorizar entre algunas partidas de gastos, justo en su último año de gestión.
El texto que llegaría a manos de los legisladores, no sólo iría con incremento del gasto en un 20 por ciento; se le sumaría en el de Impositiva el aumento en el avalúo del Inmobiliario también de un 20 por ciento y puede que incluya un ajuste de un 30 por ciento en las tasas retributivas.
El resto de las variables del presupuesto habrían sido calculadas sobre la base del proyecto que elaboró la nación para el 2015.
Otro elemento a tener en cuenta serán los recursos nacionales que el gobierno ha previsto que podrían llegar, en todo concepto, en el 2015. Se cree que podrían ser unos 16.000 millones de pesos, aunque en Hacienda evalúan una cifra menor, todo supeditado al Presupuesto nacional. Ese monto contiene los envíos por la Coparticipación Federal de impuestos y todas las partidas de fondos del componente envíos nacionales.
Los presupuestos provinciales han debido lidiar con la decisión que tomó hace tiempo el gobierno de Cristina Fernández y que se fue agudizando con el paso de los años: el 74 por ciento de los recursos recaudados en la nación son controlados por la Casa Rosada y solo el 26 por ciento restante es enviado a las provincias mediante la coparticipación y otras transferencias automáticas.
El déficit global de todas las administraciones provinciales en conjunto orillaría los 30.000 millones de pesos y con las transferencias a las provincias, sólo 16 de ellas podrían cubrir la totalidad del gasto en personal, o en sueldos estatales. El resto, como es el caso de Mendoza, deberá hacer frente a lo que le falte con recursos propios. Para el caso de Mendoza el mismo estudio calculó que con la plata que le transfiere la nación cubre el 82 por ciento del gasto en personal, mientras que otras provincias como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cubre sólo el 21 por ciento; Neuquén el 48 por ciento; Buenos Aires el 58; Chubut el 62; Santa Cruz el 70; Tierra del Fuego el 76 y Río Negro el 93 por ciento.