Hay un buen plan este sábado en la Nave Cultural. La banda Silbadores presentará un espectáculo multisensorial que ha producido especialmente para homenajear a sus seguidores y compartir sus canciones con aquellos curiosos que deseen acercarse a una propuesta actual, moderna, aunque siempre emparentada con la mística del rock y pop clásicos.
Esta joven y emergente agrupación musical mendocina promete un espectáculo con un repertorio de canciones de composición propia. Acompañarán el espectáculo, Un tal Juan Pez y habrá proyecciones en vivo de la mano de Andrés Lobos. Mejor, imposible.
Notaremos algo clásico en las composiciones de Silbadores, que, siendo inédito, desgarrado, bailable o íntimo, esboza a conectar con músicas que nos han marcado como parte de recientes generaciones, seamos más X o más Y. Vale la pena sentarse y dejarse llevar, moviendo los pies al compás de un funk que grita Uh, los más bailables Sin ir más lejos o Pasará, para de repente cruzarnos a un campo de trigo con madera folk cuando suenan los acordes de Brilla, Adiós o Como Naves, llegando a paisajes urbanos de tarde y calor, de noche y humo, de soledades y preguntas existenciales contestadas con preguntas musicales en Única canción o Gloria en Soledad. Estos son sólo algunos de los interesantes juegos de los que el espectador podrá ser parte la noche del sábado.
Abrirá la noche la música exquisita del solista Juan Pez, con la profundidad de una voz muy especial y sus sonidos que siempre salen de lo común, sin alejarse del ambiente acústico y cercano.
El buen plan se vuelve más interesante, ya que la obra musical presentada por Silbadores es una pieza trabajada, no sólo desde lo musical sino desde lo estético-visual. En este flanco, el que atacará será el artista Andrés Lobos, encargado de enmarcar, complementar y resignificar las músicas con una performance visual en vivo. Una doble experiencia que se vuelve si dudas, una unidad.
Recordemos que uno de los objetivos de esta completa producción artística es invitar a los presentes por senderos multisensoriales, por lo que la propuesta se completará con una degustación exclusiva del vino Malbec Silbador.
Las sorpresas y la mística no terminan ahí, pero ya es cuestión de estar presentes este sábado en la Nave Cultural a las 21 horas, con los sentidos abiertos, para ser parte de un plan que, para ser perfecto, sólo necesita de nosotros.