Soy la mamá de Laura. La primera hija, la soñada, la querida, la esperada, igual que los otros tres que vinieron después. Pero ella fue algo especial por la vida que vivió: una vida corta, intensa, con mucho contenido. Vivió apurada, empapándose de su tiempo. Estaba atenta a aprender de cada momento, de cada lectura, de todo lo que la ayudara a pensar, hacer y participar. Entregó su vida por un ideal, por un compromiso con su pueblo Con estas palabras Estela de Carlotto escribe el prólogo de LAURA, Vida y Militancia de Laura Carlotto, el libro en el que, María Eugenia Ludueña, reconstruye la historia de la hija mayor de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, y al mismo tiempo, se sirve del relato para delinear el retrato colectivo de una época.
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"De alguna manera todos somos víctimas del terrorismo de Estado"
Invitada por el Ministerio de Desarrollo Social y Derechos Humanos de la provincia, Ludueña presentó este martes en el espacio Julio Le Parc su valioso trabajo de investigación publicado por la editorial Planeta en el 2013. De la disertación también participó el nieto recuperado 106, Pablo Javer Gaona Miranda, cuyos apropiadores recibieron su sentencia el pasado 9 de septiembre.
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Antes de la charla pública, la periodista y también editora de Infojus, dialogó con Sitio Andino acerca del libro y de cómo recibió la noticia de la recuperación de Guido, el hijo que tuvieron Laura Carlotto y Walmir Oscar Montoya. Además de comentar acerca de las posibilidades que el recorrido biográfico de la joven asesinada por la dictadura en 1978, permite abordar sobre la temática de género en aquel contexto histórico. La militancia femenina en los setenta, la lucha posterior de las Madres y Abuelas y los delitos sexuales cometidos en los centros clandestinos de detención donde el cuerpo de la mujer llegó a significar un campo de batalla, dentro del campo de batalla.
- ¿Cómo tomaste la aparición de Guido?
- Para mí fue una alegría tan grande y además confirma muchas de las cosas que habían dicho las compañeras de cautiverio de Laura, encajan todas las piezas, incluso las presunciones que tenía la familia Carlotto respecto de quien era el papá de Guido también. Ellos me habían dicho que tenían presunciones, pero no había testimonios que aseguraran que ellos dos eran pareja. Ellos decían, el día que aparezca Guido se va a saber realmente. No sólo confirma la alegría de la aparición de Guido, sino también saber quién había sido la pareja de Laura, también coinciden las fechas. Laura le había contado a sus compañeras de cautiverio que a él lo habían ejecutado mucho más rápidamente. Laura estuvo casi 9 meses desaparecida, en cambio su compañero no. Contaba también una anécdota, si se puede llamar así, una historia muy triste que el día del inocente el 28 de diciembre de 1977 recordemos que a ella la secuestran en noviembre-, a ella le dicen, te vamos hacer lo mismo que le hicimos a tu compañero. La sacan de los pelos, la llevan afuera y simulan todo el fusilamiento y le dicen feliz día del inocente. Después investigando encuentro que las exhumaciones de junio dicen, lo que dice el equipo de Antropología Forense, es una fecha de su muerte el 27 de diciembre de 1977. Después también testimonios de tantas sobrevivientes tan valientes que compartieron con ella el cautiverio, el embarazo, el regreso después de ese parto que la tuvieron dos meses viva diciéndole que el hijito estaba con la mamá y que la madre no la quería ver más o el día que finalmente ella cree que es liberada, que le dicen que va a volver con la madre y con el hijo. También me acordaba de todo eso y pensaba en la vida de Laura, porque en definitiva Guido ha sido el que ha pasado todo ese último tiempo adentro de su vientre y pensaba en eso, en él, en su mamá y en su papá... Y por supuesto, en todos los demás. Es una historia tan dolorosa, pero que siempre es importante seguir hablando, porque todavía faltan a encontrar a unos 400 nietos.
- ¿Qué repercusión a tenido el libro después de la restitución del nieto de Estela?
- Es curioso porque ese es un camino donde el libro se abre paso sólo y que ya no tiene que ver conmigo sino con la vida propia que va tomando. Veía en Twitter que algunos me pasaban mensajes, partes del libro o la gente me pregunta si le voy a agregar algún capítulo para completarlo en una futura edición.
- Y en eso estás
- Sí estoy pensándolo, no solamente el caso de Guido, sigo mucho el caso de Ana Libertad, la nieta 115. Tratar siempre este proceso de Memoria Verdad y Justicia, yo sigo todo siempre desde esa perspectiva. El caso de Laura lo sigo también desde una perspectiva de género. Acá justamente me invita el área de género del Ministerio de Desarrollo y me interesa porque es una historia donde la perspectiva de género es un lugar donde mirar a Laura. También desde donde mirar a Estela, a las Madres y las Abuelas, desde donde mirar a las militantes. En los 70 la juventud fue un actor importante de la vida pública y política de los países y quizás la mujer no tenía un lugar. Si bien las Madres y las Abuelas justamente son las que van a visibilizar esa lucha creo que el tema de género era un tema que todavía no estaba discutido en la historia.
Estela de Carlotto ha contado en varias oportunidades la forma en que cambió su visión política después de lo que ocurrió con su hija, de entender sus ideales
- Sí, de hecho Estela le decía a Laura andá a doblá sabanitas a la Casa Cuna, porque sería lo que correspondería hacer a una mujer quizás. Después, es cuando Estela toma una visión política del país con mucha envergadura, como el lugar que ocupa hoy. Justamente es un referente a la hora de dar claridad en determinados temas. Es por esto que el tema de la perspectiva de género me parece importante, también desde esta perspectiva de la cual se está empezando a ocupar, como fueron los delitos sexuales contra las mujeres. Las compañeras de Laura que estuvieron en cautiverio con ella me decían que el cuerpo de las mujeres era también un campo de batalla, dentro del campo de batalla. Un montón de abusos que sufrieron las mujeres en los centros clandestinos de detención y que ahora podamos juzgarlos. Muchas veces las mujeres eso no lo contaron en los testimonios de los 80. Esto me parece muy importante hablarlo en materia de derechos.
- ¿Cómo decidiste encarar el recorrido de la historia de Laura?
El punto de partida fue el de conocer a Laura y su militancia, en el camino fui encontrando con sus compañeros, con esas ideas de que las cosas son para todos, que el mundo que querían era un mundo con justicia social, que todos viviéramos bien, con derechos para todos. El libro se fue impregnando de esas voces. Está construido como un relato coral, porque las historias que cuentan las compañeras que conocieron a Laura, las que estudiaban con ella historia, las que militaban en la juventud peronista, las que compartieron con ella el cautiverio en La Cacha, sus hermanos. Todo eso está impregnado de un deseo de construcción colectiva, me parecía que era importante que de la historia de Laura se hablara también por las demás. No era cuestión de hablar de uno, sino que esta lucha marcó a todos. De alguna manera todos somos víctimas del terrorismo de Estado.
- ¿Qué construcción fuiste haciendo vos, personal, de Laura?
Fui descubriendo su compromiso, su entrega. La familia Carlotto también tiene una manera que lleva la historia, a pesar de la tragedia, con alegría. Tampoco la tenían en pedestal, decían Laura era bravísima, tenía un montón de cosas. Entonces también pude hacer una construcción de ella, a través de testimonios, de documentos históricos, del material que tuve a mi alcance, de testimonios judiciales. Una reconstrucción de un momento político, de una ciudad que es un personaje más del libro como es La Plata y de una familia como son los Carlotto. Como ellos también van recorriendo ese camino juntos, como se van transformando sus vidas a partir de estar perseguidos por el terrorismo de Estado, tanto Laura como sus hermanos. También de la transformación de Estela.
Hay libros muy hermosos sobre los 70, de la militancia y de las mujeres también, pero me parecía que este libro podía aportar una dimensión biográfica, familiar, una dimensión política, una dimensión histórica, una perspectiva de género. Como una construcción que se fue haciendo a lo largo del tiempo. Como hilar en una trama pequeñas hebras que te dicen quién era Laura, pero también sus compañeros. Y en qué momento decidió entregarlo todo por una causa, como tantos otros.