El disco de jade chino, el muro de los lamentos de Jerusalén y el globo de fayenza de Indochina -en sus simbolismos materia en estado de transfiguración, situación impotencia y esfera de la totalidad, respectivamente- son algunas de las miles de entradas que recoge el diccionario impreso y publicado en Argentina por Siruela.
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"Diccionario de símbolos" de Cirlot se reedita en el país
La obra en prosa más importante de Juan Cirlot, mitólogo e iconógrafo se reeditó en el país con los prólogos de las publicaciones de 1958 y 1969.
"A riesgo de percibir en ocasiones lo mítico de la empresa", Cirlot consultó obras tan disímiles como los textos de Domino Philippo Picinello, pasando por tratados de psicología profunda y antropología moderna, a libros ocultistas y análisis sobre la alquimia de Carl Gustav Jung.
Su exploración de la materia simbólica en busca de que "ésta entregara algún oro de su caverna" lo llevó a "avanzar en el laberinto luminoso de los símbolos", buscando en ellos "menos su interpretación que su comprensión" y "casi su contemplación", a través de enfoques culturales diversos que resumen nombres como los de los estudiosos Mircea Eliade, René Guénon y Marius Schneider.
La investigación devolvió a Cirlot a la música, el arte y la poesía; lo vareó por la filosofía, la teología, la mística y las supersticiones y hagiogafría (vida de los santos); lo hizo consultar bestiarios y lapidarios, libros de alquimia, magia y astrología; así como bucear en el folclore, las tradiciones y las ciencias de los sueños y los colores.
De esta manera, se suceden entradas tan dispares como arpía, narciso o el "macrocosmo-microcosmo" ilustrado con "Les tres riches heures du Duc de Berry" del siglo XV, que Cirlot define como la "relación entre el universo y el hombre, considerado como medida de todas las cosas" y acompaña con una cita del teólogo Orígenes: "Comprende que eres otro mundo en pequeño y que en tí se hallan el sol, la luna y también las estrellas".
De esta vastedad dan muestra el cuerno de la abundancia recuperado de un dibujo de Cesare Ripa (1602, Milán); y definiciones como: "El orden de la semana se relaciona con el de las siete direcciones del espacio, dos para cada una de las tres dimensiones más el centro, que, como medio invariable e imagen del motor inmóvil de Aristóteles, corresponde al día del descanso".
Este libro es, en resumen, "una compilación comparada de temas simbólicos", un impulso de Cirlot que según la responsable de su obra, su hija Victoria, "procedía de la necesidad de alcanzar 'un monismo intuitivo cósmico' frente al 'pluralismo descorazonador'".
Fuente: Télam