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Tradicionalmente se ha creído que el Castillo de Bran, en Transilvania, fue la base residencial del conde Drácula en la historia de Bram Stoker. Como resultado de su famosa obra literaria, el castillo se convirtió en una de las atracciones turísticas más grandes de Rumania. No obstante, el autor jamás visitó el castillo de Rumania, si no que utilizó libros en Gran Bretaña que detallaban cómo era el castillo, y para crear a Drácula tomó como referencia al personaje histórico Vlad el Empalador o Vlad Dracul.
El castillo goza de una turbulenta historia que se remonta a 1211, mucho antes de que la novela fuera publicada. Hace cinco año se devolvió el castillo a los herederos legales después de que estuviera en posesión gubernamental durante décadas. Ahora, los hermanos propietarios, el archiduque Dominic, la archiduquesa María Magdalena y la archiduquesa Elisabeth, están abiertos a la venta del castillo tras haberlo restaurado.
Eso sí, la familia espera que se continúe con el turismo e incluso que se construya un hotel para los turistas.
Fuente: Diario de Cultura