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entrevista

Habla el penitenciario acusado de pedir coimas: "Me pasó por bueno y salame"

Pablo Spagnolo recuperó la libertad y habló "para limpiar su imagen". Juró ser inocente y negó, una y otra vez, no saber nada de los supuestos pedidos de plata para favorecer a presos.
Por Pablo Segura

A Pablo Spagnolo, la vida le cambió de un segundo a otro. Según cuenta, este martes llegó a trabajar como cualquier día y horas después estaba preso, acusado por pedir coimas para favorecer a presos en sus informes psiquiátricos –con esos documentos se accede a la prisión domiciliaria-.

Este mediodía, el hombre, de 46 años y padre de tres hijos, recuperó la libertad y en medio del reencuentro con sus seres queridos, accedió a hablar con SITIO ANDINO, para “limpiar su imagen”.

Evidentemente dolida y por momentos con lágrimas en sus ojos, juró, una y otra vez, ser inocente y desconocer, “totalmente”, las supuestas coimas por las que se lo acusa.

“Estoy destrozado. Estoy mal, porque nunca he andado en nada raro. Que te involucren en algo así, te mata. Lo peor de todo es la familia. La vergüenza que le hago pasar a mis hijos y a mi señora”, sostuvo, angustiado.

Su descargo

Al ser interrogado por la historia que se lo acusa, Spagnolo afirma no saber nada. “No se qué pasó. Esto me está pasando por bueno y salame”, contó, Spagnolo, quien ahora fue separado de su cargo por 90 días, mientras avance la investigación penal, en la que está imputado por extorsión en grado de tentativa.

“El doctor –por Luis Chacón, el psiquiatra forense imputado- me pidió que fuera a buscar a un señor y que le dijera que quería hablar con él. Me acerqué, le dije y el hombre me dijo que no, que habían quedado en juntarse en ese lugar y que lo iba a esperar ahí. Entonces le dije, ‘bueno’, subí y le comuniqué al doctor que el hombre no quería subir”, explicó el penitenciario, quien actualmente era el Jefe de Traslado de los presos.

Luego, continuó: “Me puse a fumar un cigarrillo y llegó un policía. Me dijo, ‘me va a tener que acompañar’. Yo pensé que era una broma, lo veo todos los días. Le dije, ‘bueno, viejo’. Y ahí me agarró y me dijo ‘no, es en serio, vamos’”.

Desde ese momento, Spagnolo quedó detenido. Según contó, nadie le decía por qué estaba detenido, e incluso algunos uniformados lo acusaban y lo acusaban de “saber el motivo de la detención”.

Ya liberado, el penitenciario jura que “jamás vio esa plata” y se mostró dolido por su reputación. “16 años de trabajo, jamás negocié con ningún interno, con nadie, te lo pueden asegurar todos mis compañeros, con cualquier persona que trabajé. Todos te pueden decir eso”, explicó, al mismo tiempo que acusó a los legisladores de la Bicameral de Seguridad de “ensuciarlo y condenarlo sin averiguar cómo fue todo”.

El futuro

Spagnolo espera que la investigación penal demuestre su inocencia. Según explicó, él conoce a Chacón, pero no así al tercer imputado, a quien vio por primera vez una vez detenido. “No sabría que decirte, soy inocente. Espero que la investigación lo demuestre”, sostuvo, llorando, al lado de sus hijos.

Desde hoy y mientras dure la investigación, el hombre deberá asistir todos los días a Tribunales a firmar un acta para continuar en libertad. Firmó, ante la presencia del fiscal Garay, una caución juratoria para obtener la liberación.

Seguirá imputado, pero libre. Aunque por al menos 90 días no podrá trabajar, debido a que fue separado de su cargo. Mientras, cobrará la mitad de su sueldo.


Luis Chacón y Pablo Spagnolo fueron acusados de extorsión en grado de tentativa, un delito excarcelable. La misma calificación cayó sobre el tercer detenido. El uniformado fue separado del cargo.

 


Se trata de Luis Chacón, quien se presume que ha favorecido, junto a un agente penitenciario, a unos 20 internos para que puedan acceder a la detención domiciliaria.

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