Con datos certeros de la existencia del dinero, un grupo de ladrones armó un plan que les salió a la perfección. No hizo falta un gran trabajo de inteligencia ni nada por el estilo, sólo optaron por chocar a la víctima, y arrebatarle el maletín, donde llevaba más de 200 mil pesos.
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En una emboscada, chocan a un hombre y le roban 200 mil pesos en Luján
El hecho ocurrió este mediodía en Luján de Cuyo, más precisamente en calle San Martín, a la altura de la escuela Juan José Paso.
Por allí circulaba la víctima, de quien se reserva su identidad por pedido de los investigadores, la mando de su Renault Express blanca, cuando apareció en escena un auto gris, que lo chocó de atrás.
Hasta ese instante, el hombre pensó que podía tratarse de un accidente, pero un segundo después se dio cuenta que nada de eso estaba pasando. Del interior del coche se bajaron dos sujetos encapuchados y con armas de fuego.
Como si nadie los estuviera observando, reventaron el vidrio del conductor y apuntaron al hombre, exigiéndole el maletín que llevaba a su lado, sobre el asiento del acompañante.
Sin escapatoria, el hombre tuvo que entregar el bolso y con él, más de 200 mil pesos en efectivo.
Con el objetivo cumplido, los cacos corrieron al coche, que había quedado al mando de un tercer malviviente, y escaparon a máxima velocidad.
Por los nervios, la víctima nunca pudo identificar al coche, ni mucho menos su patente. Tampoco lo hicieron los transeúntes que pasaban por el lugar. Por lo tanto, hasta el momento, sólo se sabe que el vehículo es gris. Poco y nada para iniciar una investigación.
Tampoco sería posible identificar a los ladrones, según admitió la víctima, pues estos actuaron siempre con el rostro tapado.
Con estos datos, la fiscal de instrucción María de las Mercedes Moya inició la investigación que, por ahora, no tiene detenidos.
Según contó la víctima, el dinero era la recaudación de la estación de servicio de calle Almirante Brown y Luján de Cuyo, en Luján, -de donde es encargado- y al momento del hecho se dirigía al banco Macro de ese departamento, para hacer un depósito.
En cuanto a esto, se cae de maduro que hubo un entregador que, posiblemente, sea del círculo íntimo de la víctima. Con esos datos, Moya busca a los autores del robo.