Se lanzó a las cuatro y diez desde Yasny, un lanzamiento sin problemas. Ya lo escuchamos por primera vez, sobre Alemania, informó el CEO de Satellogic, Emiliano Kargieman, y explicó que Tita fue lanzado en un cohete ruso en el que iban otros 30 satélites de distintos países.
"Tita", el tercer nanosatélite argentino, fue lanzado con éxito
Seguimos manteniendo una excelente relación con el Ministerio, que nos da apoyo en un montón de cosas, pero en este caso no tuvimos el apoyo económico que sí tuvimos para los dos del año pasado, sostuvo. De todas formas, Kargieman destacó que la empresa trabaja de cerca con el Sistema Científico Tecnológico Nacional.
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En este satélite hay trabajo hecho por la Comisión Nacional de Energía Atómica, por ejemplo, como los paneles solares. Y hay cargas sutiles desarrolladas por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, explicó.
Satellogic es una empresa en la que trabajan unas 25 personas de forma directa, creada en Bariloche, aunque en este momento la mayor parte de su equipo está en Buenos Aires.
El proyecto nació en Bariloche porque al principio empezamos incubándonos en una relación muy estrecha con Invap (la firma rionegrina de innovación tecnológica), durante nuestros primeros dos años. Ya desde mediados del año pasado, cuando terminamos el desarrollo del satélite que lanzamos en noviembre, mudamos la operación a Buenos Aires, explicó el CEO.
En efecto, el 21 de noviembre pasado Satellogic puso en órbita a Manolito, un pequeño satélite de unos 2 kilos que implicó una inversión de cerca de 70 mil dólares en componentes y otros 130 mil en el lanzamiento (además del presupuesto dedicado al desarrollo de ingeniería).
Unos meses antes, en abril de 2013, Capitán Beto había sido el primer nanosatélite construido en Argentina en llegar a espacio.
Con sólo 20 centímetros de alto por 10 de lado, este satélite cuyo nombre homenajea a una canción de Luis Alberto Spinetta orbita la Tierra con tres equipos de estudio: una rueda de inercia (para controlar su actuación en el espacio), un startracker (saca fotos para establecer su posición) y una computadora para vigilar su navegación.
Estos pequeños satélites no están construidos con los clásicos métodos de la industria espacial sino que usan componentes de electrónica de consumo y se desarrollaron con técnicas de manufactura rápida.
Así, según Kargieman, es posible avanzar en la democratización del acceso al espacio" ya que los costos permiten que se le abra la puerta a "más personas, aficionados, empresas, organismos, o laboratorios de investigación para que empiecen a construir tecnología espacial". (Télam)