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POLÉMICA

Una madre denunció que su hija fue discriminada en una escuela de Palmira por ser autista

La mujer hizo público todos los inconvenientes que tuvo que pasar para que admitieran a su hija con capacidades diferentes en una escuela pública de San Martín. La niña en su momento tampoco fue aceptada en los jardines maternales de Lavalle.
Por Carolina Pavón carolina_pavon@sitioandino_com_ar

Jennifer juega en la salita de 4 con sus compañeros, ha terminado antes que todos la merienda y se encarga de servirle una y otra vez un té “invisible” a su maestra al tomarlo felicita a la niña por su rico sabor. Jenny es autista y si bien hoy la ve cómoda y feliz en su aula, el camino que tuvieron que recorrer ella y su madre para que fuera aceptada en una escuela pública, no fue nada fácil.

“La inscribí en una escuela y no me la quisieron recibir porque era discapacitada”, denunció a SITIO ANDINO, Yanina Brizuela, madre de Jennifer.

Yanina no es la primera vez que vive una situación de discriminación con su hija por causa de su enfermedad. Ella es de Lavalle y hace más de un año se tuvo que mudar a Palmira para que a Jenny la recibieran en un jardín maternal, ya que en donde vivián no la aceptaban en esas instituciones debido a que la niña “era grande para usar pañales”.

La menor en cuestión tiene 4 años y sufre de trastorno generalizado del desarrollo, fallas en el habla y trastorno del sueño, en concreto es una niña autista. Ella usa pañales y sólo dice tres palabras.

La historia que llevó a Brizuela a realizar esta denuncia pública comenzó cuando los médicos que atienden a la nena le señalaron que su hija podía empezar a concurrir a una salita de 4.

“Me dijeron que le iba a hacer bien por el tema de la estimulación y el estar en contacto con otros niños, ya que estos chicos son muy cerrados en sí mismo”, indicó la mujer.

   
Yanina Brizuela, la madre de la niña con autismo.

A partir de la autorización de los médicos, la madre de la menor inscribió a la niña en la escuela Batalla de Maipú de Palmira (octubre de 2013), motivada por una mamá que tiene un hijo autista que asiste a ese colegio. “Me dijo que era muy lindo”, comentó Brizuela.

La menor fue uno de los niños que resultaron beneficiados en el sorteo, por lo que le correspondía un banco. Sin embargo, el ingreso de la nena a la escuela no fue posible.

“Mi hija salió sorteada y cuando empezaron a pedir los papeles yo agarré y les dije a los directivos presentes, que mi nena era discapacitada, ellos me dijeron que sólo les diera la fotocopia del DNI y el resto se arreglaría en noviembre cuando ya estuvieran las salitas armadas”, contó la mujer.

Brizuela volvió a ir a la escuela en cuestión en el mes pactado y, según su relato, desde el establecimiento le cuestionaron a la mujer el no haber notificado desde un principio que su hija era discapacitada.

“Yo les dije que cuando fui a inscribirla les informe sobre la situación de mi hija, y ellos me dijeron que me tenía que haber parado enfrente de todos los padres y contar lo que tenía mi hija. Por qué tengo que marcar así a mi hija, por qué se tienen que enterar más de 80 padres lo que tiene ella, si con que sepa el directivo es suficiente y después los padres de la salita como corresponde”, comentó Yanina.

Luego de esta entrevista, a la mamá de la menor la enviaron a hablar con la directora del establecimiento, porque debido a que el cupo estaba completo, y para recibir a una niña con discapacidad el número de chicos en el aula tiene que ser menor, la escuela “no iba a poder recibir a su hija”.

Recién en diciembre, la directora (no mencionaremos el nombre porque no se la pudo contactar) se reunió con Yanina, quien ya había puesto al tanto a Discapacidad y la Dirección General de Escuelas (DGE) sobre la situación que estaba viviendo su hija en esa escuela.

“Ellos me dijeron que la nena me la tenían que recibir y en caso contrario, la directora tenía que firma un papel explicando por qué no la acepaba”, expuso la mujer.

“Cuando la directora me atendió, me dijo que no iba a firmar ningún papel y que yo había ocultado evidencia cuando fue a inscribir a mi hija. Le volví a explicar que desde un principio conté que mi hija era discapacitada. Después ella me dijo algo que nunca olvidaré: “Te voy a ser sincera prefiero tener 10 niños normales y no tener un discapacitado porque un niño con discapacidad es un problema para la escuela”, relató con tristeza Brizuela.

En esa misma reunión, de acuerdo a lo expuesto por la mujer, la directora le ofreció la posibilidad de anotar a la menor en una escuela rural, pero la madre rechazó la idea porque tenían más de una hora de viaje, y la nena por su enfermedad, se irrita mucho.

Después, siempre según el relato de Brizuela, la docente le consultó el por qué no había inscripto a su hija en la escuela donde va su hermana mayor, ya que ahí tenía un banco asegurado.

“Yo tengo a mi otra hija en la salita de 5 de la escuela Gladys Ortega (de Palmira) pero como me habían dicho que la otra escuela era linda para llevar a una nena como la mía la inscribí allá, a parte yo tengo el poder de decisión de llevar a mi hija a donde quiero, y además ella salió sorteada”, expresó la mujer.

Luego de la entrevista que mantuvo con la directora, Yanina no volvió más a la escuela Batalla de Maipú. “Estaba muy mal porque no sabía qué hacer con mi hija, ya que era diciembre y no había tiempo de anotarla en otro lugar”, comentó.

Puestos al tanto de los sucedido, los directivos de la escuela donde va su hija mayor, decidieron aceptar a Jennifer en la salita de 4.

“Un día me llamó la directora de la Gladys Ortega y me dijo que si yo quería me recibían a la nena. Ella me contó que a esta escuela iban muchos niños con capacidades diferentes pero que allí eran todos iguales. Me dio al posibilidad de elegir el horario que yo quisiera para mandar a la nena”,  expuso Brizuela.

Desde hace casi un mes, Jennifer asiste a la salita de 4 de ese establecimiento en el turno intermedio.

La palabra de la escuela Batalla de Maipú

SITIO ANDINO trató de comunicarse con la directora del establecimiento educativo Batalla de Maipú pero fue imposible, ya que la docente se encuentra de licencia. Por esto mismo, fue la vicedirectora, Alicia Oviedo, quien respondió a las consultas.

La docente confirmó que la niña Jennifer había salido sorteada, pero su madre no había notificado a la escuela sobre la discapacidad de la niña en una primera instancia, por lo que el cupo estaba excedido, y en estos casos (de discapacidad), el número de alumnos debe ser menor.

Además, según lo expuesto por el directivo, la prioridad de banco la menor la tenía en la escuela Gladys Ortega donde asiste su hermana.

“Nosotros no hemos discriminado a nadie, recibimos a chicos con capacidades diferentes, somos una escuela integradora”, indicó la vicedirectora.

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