Tolkien fue un filólogo de Oxford consagrado a la enseñanza del inglés medieval y a la literatura fantástica, pero sus obras son portadoras de un sustrato filosófico que remite a un abanico extenso de pensadores que va desde Santo Tomás de Aquino y Ralph Waldo Emerson hasta los taoístas chinos.
- Sitio Andino >
- Cultura >
El Hobbit y la filosofía
Por sus alegorías y su singular épica, la novela fantástica que J.R.R. Tolkien escribió entre los años 20 y 30 del siglo pasado bajo el título El Hobbit se transformó en un territorio permeable a las lecturas filosóficas.
En El Hobbit y la filosofía, recién editado por Del Nuevo Extremo, los investigadores abordan la metafísica de esta obra habitada por dragones, hechiceros y trolls: exploran sus valores y las ideas que atizan el contexto moral y conceptual de la novela, así como con anterioridad se dedicaron con similar entusiasmo a desbrozar las líneas filosóficas que recorren subterráneamente El señor de los anillos.
¿Son las aventuras simplemente "cosas desagradables, incómodas y perturbadoras" que "nos hacen llegar tarde a cenar"? ¿O pueden ser excitantes y potencialmente transformadoras de nuestra vida? ¿Era mejor la vida antes de la revolución industrial, cuando había "más verde y menos ruido"? ¿Debería la piedad alcanzar incluso a aquellos que merecen morir?
Sobre la base de estos y otros interrogantes Bassahm -director del Departamento de Filosofía en King`s College (Pensilvania)- y Bronson -profesor en el Departamento de Humanidades de la Universidad York en Toronto- encabezan un grupo de estudiosos y fanáticos de Tolkien que se valen de tópicos de la cultura popular para divulgar ideas de grandes pensadores.
A medio camino entre relato de aventuras e historia de crecimiento personal, El Hobbit tiene muchos puntos de contacto con El señor de los anillos: ambos son relatos acerca del "ennoblecimiento de los humildes" -según describió alguna vez el propio Tolkien-, retratos de personajes ordinarios que consiguen grandes logros tras superar una ardua seguidilla de desafíos y dificultades.
Los autores reunidos a lo largo de los 17 capítulos que integran el libro vinculan aspectos de la novela con pensamientos de figuras tan disímiles como Esquilo ("Los hombres aprenderán sabiduría al aprender aflicción"), el ciclista Lance Armstrong ("Muy a menudo se interpone en el balance anterior") o Fredrich Nietzsche ("Nunca confíes en un pensamiento que no haya venido a pie").
"El Hobbit combina varios géneros literarios clásicos. Es un cuento fantástico acerca de un mundo mágico habitado por seres imaginarios como elfos, enanos, trolls y dragones. Es una historia de aventuras que presentan peligros y escapes que ponen los pelos de punta como parte de una búsqueda peligrosa de un tesoro guardado. Y es un libro para niños que busca enseñar valores éticos en general a los jóvenes lectores", define Bassham.