Con la idea de indagar en la vida íntima de los artistas plásticos, cómo viven, qué piensan, cuáles son sus rutinas, si son bohemios o cuánto tiempo pasan pintando, la periodista Mónica Testoni y la fotógrafa Florencia González Álzaga recorrieron durante dos años los espacios de trabajo de decenas de creadores y lo plasmaron en el libro Casas de artistas. Acá viven-Acá trabajan.
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Asomarse a cómo viven y cómo trabajan los artista
Con la idea de indagar en la vida íntima de los artistas plásticos, la periodista Mónica Testoni y la fotógrafa Florencia González Álzaga recorrieron durante dos años los espacios de trabajo de decenas de creadores.
Este volumen autogestionado, de porteñísimo título, desembarcó en librerías argentinas con entrevistas a Luis Felipe Noé, Renata Schussheim, Pablo Siquier, Guillermo Roux, Gachi Hasper, Jorge Gamarra y varios más que se animaron a abrir las puertas de su intimidad, fotografiarse y contar anécdotas de su vida.
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Al correr el telón de sus viviendas, la autora traza también un perfil de cada uno de ellos e intenta mostrar su realidad, "con sus más y sus menos".
Cada espacio lleva la impronta de su autor: Nicola Costantino convive junto a su obra en su casa-taller de Villa Crespo. La rosarina de ojos saltones, hija de un médico cirujano, cobró notoriedad cuando hizo la obra Savon de Corps, jabones con su propia grasa, extraída por liposucción, mucho tiempo antes de representar a la Argentina en la Bienal de Venecia.
"Todos los espacios tienen la personalidad de su autor, dice Testoni convencida, en una entrevista con Télam. Eugenio Cuttica, por caso, reparte su tiempo entre su taller de East Hampton (Estados Unidos), donde vive su familia, y un inmenso loft de Barracas, llamado curiosamente Central Park.
"Los sucios ventanales de vidrio partido no impiden que la luz penetre y en un simple paneo, la ubicación de grandes mesas y la cantidad de objetos dispuestos con riguroso orden sobre ellas, dejan ver rasgos de la personalidad del artista, describe de modo puntilloso la autora, y acerca al lector un poco más a ese espacio.
El viaje hasta la casa de Miguel D`Arienzo en Tigre, fue en una lancha colectiva que las dejó en el muelle de su museo, casa y taller, en una tarde de cielo luminoso ideal para visitar el Delta, en tres galpones de colores con techos de chapa.
En Monserrat, en la angosta vereda de la calle Sáenz Peña, se encuentra la casa-taller del pintor Daniel Santoro, referente indiscutible de la estética iconográfica peronista, junto a su mujer, la pintora María Pintos, que trabaja en su obra con muñecas Barbies, Playmobiles y otros personajes del mundo infantil, una impronta lúdica que convive con la imágenes de Perón y Evita.
Juan Lascano pinta sus bodegones, desnudos, paisajes en su casa de Bariloche, a donde se mudó hace siete años, a una casa de troncos sobre la barranca, rodeado de lengas, arrayanes y coihues, en la península de Llao Llao, con vista al lago, en un taller tan ordenado que raya con lo obsesivo y pinceles que lava con agua y jabón al término de cada día.
"Los artistas nos creemos únicos", dice Eduardo Hoffmann durante un tramo de su entrevista, quien vive en Barrio Parque, sobre la calle Juez Tedín, pero Milo Lockett va un poco más allá: "Los artistas son egoístas, narcisistas, envidiosos, inseguros y te aseguro que no estoy mintiendo".
"Todos fueron generosos y hasta diría humildes en mostrar sin caretas cómo viven, con quién y dónde. En algunos casos, hasta su vulnerabilidad como Milo Lockett... En 23 entrevistas, hay personalidades extrovertidas como Ricardo Cinalli o Milo que no piensan las respuestas y otras más introvertidas, al principio como Jorge Diciervo, Claudio Barragán y Gabriel Valansi".
-Télam: ¿Cómo nació el proyecto?
-Mónica Testoni: Le presenté la idea a la fotógrafa Florencia González Álzaga, proponiéndole visitar los talleres y casas y hacer fotos realistas, sin preproducción y entrevistas claras, sin texto encriptado ni dificultoso. Mostrar la vida diaria sin artificios.
Los primeros que entrevistamos fueron Nicola y Yuyo Noé, ambos muy generosos en abrir las puertas y mostrarse de manera natural. Eso nos dio el aval de qué íbamos por buen camino.
-T: ¿El objetivo fue mostrar la cotidianidad de los artistas?
-MT: Absolutamente. La idea fue dejar reflejo, o al menos una pincelada de cómo viven y trabajan hasta dónde ellos nos abrieran las puertas. Y se explayaron.
-T: ¿Qué tienen estos artistas en común?
-MT: El compromiso con su obra, la profesión y no mucho más. Buscamos dar un pantallazo de escuelas y estilos de vidas diferentes. Que fuese ecléctica y no previsible.
-T: ¿Cómo se conformó la lista?
-MT: En cierta forma, aunque suene aleatorio, fue el azar conducido. Algunos artistas se referenciaron entre ellos, por cruce de información entre coleccionistas, por curiosidad nuestra, otros porque son referentes en su estética.
Fuente: Télam