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Crimen del médico de la Sexta: uno de los imputados se declaró inocente al afirmar que dormía mientras se cometía el crimen

Se trata de Jonathan Reynoso, quien admitió que subió a la camioneta de la víctima, pero que fue cuando “lo llevaron unos sujetos que no conoce”. Aseguró que fue operado y que por esto su ropa tenía sangre.
Por Pablo Segura
A exactamente quince días de haber sido imputado formalmente por el homicidio de Francisco Garás, uno de los tres imputados que tiene la causa, Jonathan Reynoso, decidió sentarse ante el fiscal y dar su versión de los hechos.

Así, se desligó del crimen, afirmando que al momento del hecho, “estaba durmiendo en su casa”. Sin embargo, luego tuvo que dar varias explicaciones de acuerdo a las pruebas que lo comprometen.

Entonces, admitió que estuvo arriba de la camioneta Toyota Hilux que le robaron a Garás, pero que lo hizo porque se encontró con unos “amigos” que lo llevaron, pero luego aseguró que no conocía los nombres de esas personas.

Al ser consultado por el hallazgo de prendas de vestir con sangre en su casa, afirmó que las manchas hemáticas son suyas, debido a que recientemente fue operado de una pierna y que le quedaron algunas heridas.

Durante varios minutos, Reynoso contestó las preguntas del fiscal especial Santiago Garay, intentando, de todas maneras posibles, demostrar que “no participó” del conmocionante homicidio.

El joven, de 25 años y conocido como “El Bebo Morales”, es uno de los tres detenidos e imputados que tiene la causa. Todos están acusados de un “homicidio criminis causa”, por lo que la Justicia entiende que el médico fue asesinado para que se ocultare otro delito: un robo.

La casa de la víctima fatal, donde ocurrió el ataque.

Los otros dos detenidos son Miguel Ángel Supichatti (53), quien era el encargado de lavar el auto de la víctima todos los sábados, y el hijo de 17 años de este sujeto.

Los tres están ante una situación complicada por las pruebas que los comprometen. Entre ellas, huellas dactilares, ropa con sangre, y un mechón de pelo.

En ese sentido, Supichatti es el que tiene más complicado el panorama. Sus huellas están en la bañera, donde encontraron el cadáver de Garás, y el mechón de pelo es blanco, es decir, del mismo color de su cabello. Claro está que esto deberá ser confirmado con un cotejo de ADN.

Así las cosas, Garay sumó esta mañana la declaración de uno de los tres imputados, aunque todas las miradas apuntan al resultado de ADN, y el informe final de las pericias de Científica, que revelarán si hay más huellas de los imputados en la escena del crimen. Con esto, la causa podría encaminarse al esclarecimiento.

Garás, un jubilado de 80 años, fue asesinado brutalmente en su casa de calle Moldes al 500 el 23 de noviembre. En cuestión de horas, la Justicia sumó pruebas para creer que el hombre fue ultimado durante un asalto, y en ese sentido, detuvo a tres personas.

El avance de la causa sumó prueba en contra de ellos y ahora, para el fiscal, sólo restaría detener a un cuarto cómplice, quien habría encubierto a los autores del crimen, manejando la camioneta.


Se trata de Jonathan Reynoso, quien había sido detenido horas después del hecho y a quien le encontraron ropa con sangre en su casa. La causa ya tiene otros dos acusados, entre ellos, el hombre que le lavaba el auto a la víctima todos los sábados.


Hallaron la huella dactilar de uno de los imputados en el baño donde encontraron a la víctima. Además, la ropa con sangre y un mechón de pelo pueden esclarecer el caso. Buscan a un cuarto cómplice.

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