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Bertazza propone a la soledad como una "ilusión"

El escritor y periodistana presenta una colección de poemas que también son un homenaje a la tradición abierta por la revista Último Reino y a Daniel Chirom.
Por Sección Cultura

El libro, publicado por la casaAlción, de Córdoba, es una suerte de radiografía al sesgo de las formas del amor contemporáneo, sin pretensiones de agotar la cuestión sino de hacer relumbrar las palabras.
 
Bertazza nació en 1983. Escribe en el diario Página/12 y también conduce el noticiero de canal CN23. Publicó Los que no hablan, también en Alción; y poemas suyos han sido publicados en las revistas La Pecera, Barataria y El Jabalí.


- T : Si  En base doble es un libro que explora las formas contemporáneas del amor, ¿cuál es el instrumento que usa un poeta para registrar esas metamorfosis, más allá de su propia experiencia?
B : Tuve el enorme honor de escribir el prólogo a Las puertas de lo invisible, una edición de Lumen pronta a salir que reúne los dos libros que dejó inéditos el gran poeta Daniel Chirom. Ahí expresé, a propósito de la relación que el tuvo con su esposa Liz (de la cual habla mucho en esos nuevos poemas) algo que siempre creí: el fin último de un poeta no debería ser la poesía sino el amor; la poesía, en ese sentido, es un medio para llegar al amor y ese privilegio la transforma, precisamente, en un fin en sí mismo. Creo que todo poema es, en algún punto, un poema de amor. Por lo tanto, la poesía es en sí el mejor instrumento para analizar tanto las metamorfosis como la constante que reproduce las modalidades del amor a lo largo de la historia.
 
T : Computadoras, redes sociales, nomadismo, libertad sexual y otros tópicos de época, ¿cómo hacen aparecer al amor, ese real no universal, cuando el malentendido, la guerra de los sexos, continúa por otros medios?
B : El otro día leí que Leonardo Fariña se quejaba de que Wanda Nara y Maxi López exhibieran de una manera tan obscena su separación. Me parece que las redes sociales, como toda forma de tecnología, no inventan nada, simplemente exacerban ciertas cuestiones que en este caso, tiene que ver con doblar la apuesta del campo imaginario, en detrimento de lo simbólico. Narcisismo y exhibición. Ahora estamos condenados a ser voyeuristas legales de enamoramientos ajenos y también de nuevas batallas en la guerra de los sexos. Es verdad que en cierto punto, En base doble recrea un poco la dinámica de las redes sociales: abre una ventana a cierto grado de intimidad de una pareja inestable. Más allá de los trucos, recursos y retórica que implica la escritura de un libro, no me deja de sorprender la tremenda paradoja de que esa intimidad poetizada genere, por ahí, mayor incomodidad que el exhibicionismo de Facebook.
 
T : ¿Cuánto de vos hay en este libro? ¿No es éste un tiempo desconcertante? La poesía ¿es el lenguaje que puede nombrar ese desconcierto?
B : En este libro hay mucho de mí, pero mucho más de mis fantasmas y deseos, que tal vez sea decir, simplemente, que hay mucho de mí. Es un libro sobre el amor y desamor que viví a lo largo de la relación amorosa más extensa que tuve en mi vida. Pero el libro comienza, a su vez, con un poema que se llama Mujer vampiro y hombre caníbal, un caso real de un hombre y una mujer suecos que se conocieron en un manicomio luego de haber cometido asesinatos con un grado notable de perversión. Se conocen, se enamoran y le reclaman a la sociedad su derecho a casarse y tener hijos, con una liviandad exasperante. Y a su vez, me gustó imaginar que en un momento tienen miedo de no poder sostener esa pareja, de no saber cuidarse, de tener una relación destructiva. En esa duda, en esa reserva veo que nace la verdadera dimensión del amor. Coincido: vivimos una época desconcertante y tremendamente ambigua. La poesía es una fuente inagotable de epifanías que no solo nos ayudan a entendernos un poco sino directamente a sobrevivir en esa jungla seca de sentido.
 

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