A la hora de comprar un vino en cualquier rincón de la provincia de Mendoza, la palabra «varietal» suele prestarse a interpretaciones erróneas entre los consumidores. Lejos de exigir una pureza absoluta del 100 %, la reglamentación vitivinícola vigente establece pautas técnicas concretas para definir cuándo una botella puede llevar el nombre de una sola cepa en su etiqueta.
¿Qué establece la normativa del INV sobre los vinos varietales?
Para la legislación argentina regulada por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), un producto califica formalmente como varietal cuando contiene al menos un 85 % de la uva declarada en el frente de la botella. Ese 15 % de margen le permite al enólogo realizar pequeños cortes para ajustar la acidez, estabilizar el color o redondear la estructura sin resignar la tipicidad aromática del varietal principal.
En el mercado local, la clasificación de las botellas se organiza bajo criterios específicos que conviene distinguir antes de servir la copa:
Vino varietal puro: Elaborado con un piso mínimo del 85 % de una única variedad (como un Malbec o Cabernet Sauvignon), destacando la expresión directa y franca de esa uva en boca.
Opciones bivarietales y trivarietales: Combinan dos o tres uvas en proporciones relevantes (por ejemplo, 60 % Malbec y 40 % Cabernet), permitiendo que figuren ambas cepas impresas de mayor a menor según su peso.
Blends o cortes de autor: Ensamblajes de varias variedades donde el hacedor busca una complejidad integral, muchas veces bajo etiquetas de fantasía o líneas de alta gama.
¿Cómo impactaron los varietales en el consumo y la producción nacional?
La reconversión productiva hacia los varietales durante la década de 1990 cambió por completo el perfil de la industria nacional, pasando del volumen genérico a la competencia internacional de calidad. El Malbec se consolidó como emblema absoluto con más de 46.000 hectáreas cultivadas en el país, lo que representa el 24% del viñedo total y más de la mitad de las variedades tintas nobles.
En el segmento de blancos se destaca el Torrontés Riojano como la única cepa desarrollada enteramente en suelo argentino. Puertas adentro del país, más del 35 % del fraccionado que se comercializa responde a una identidad varietal definida, con el Malbec a la cabeza, seguido por la Bonarda y el Cabernet Sauvignon.
Entender la letra chica de cada etiqueta transforma la experiencia de compra en una decisión informada y certera. Saber qué contiene cada botella permite apreciar con mayor claridad el trabajo técnico que hay detrás de cada copa servida.