Todas las actividades y productos que utilizamos y consumimos dejan una marca en la naturaleza. Sin embargo, nuestro paso y las consecuencias se pueden medir. A esto se le llama huella de carbono, es decir "la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), aquellos que incrementan la temperatura de la Tierra", según la organización Greenpeace.
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Huella de carbono: qué es y cómo reducirla con hábitos cotidianos
La huella de carbono está presente en nuestras decisiones diarias, desde los alimentos que consumimos hasta la energía y el transporte que utilizamos. Qué cambios se pueden incorporar.
Cada país tiene sus legislaciones vinculadas a la temática y existen herramientas digitales para tener una aproximación a la huella de carbono que genera cada persona, pero básicamente se trata de recolectar la información acerca de los consumos a nivel material y energético para analizarlos como emisiones de dióxido de carbono.
De acuerdo a Greenpeace, "todas nuestras decisiones de consumo, como qué alimentos elegir, qué transporte usar, qué ropa vestir, contribuyen al cambio climático. Por ello es importante saber la huella de carbono de cada una para elegir aquellas opciones que sean más ecológicas".
"El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) alertó que solo si cada año se disminuyen 7,6% de las emisiones de GEI entre 2020 y 2030 será posible alcanzar la meta del Acuerdo de París sobre limitar el calentamiento global a 1,5ºC. Si este calentamiento alcanza los 2ºC se estima que, prácticamente, todos los arrecifes de coral desaparecerán, habrá una afectación grave a los insectos que polinizan y es probable que se pierdan de forma masiva varios hábitats", explica Greenpeace.
Cómo colaborar en la reducción de la huella de carbono
Si bien existen tres grandes tipos de huella de carbono: personal, de producto y corporativa; desde el hogar se puede colaborar con cambios de hábitos en pos del ambiente. Algunas recomendaciones son:
- Adquirir productos en comercios de proximidad para evitar el uso de medios de transporte,
- Consumir alimentos de estación,
- Elegir en base al consumo energético a la hora de comprar electrodomésticos,
- Desenchufar los dispositivos que no se utilicen para ahorrar energía,
- Utilizar transporte público o medios eléctricos para reducir las emisiones,
- Implementar la economía y moda circular,
- Incorporar fuentes de energías renovables,
- Separar los residuos y reutilizar siempre que sea posible.