Mucho se ha dicho -y escrito- a lo largo de la historia sobre los efectos de la Luna. Y, en especial, cuando se encuentra en su fase llena. La Luna llena es la fase en la que nuestro satélite natural se presenta en su máximo esplendor: se lo ve redondo y brillante, ya que refleja completamente la luz del Sol.
El misterio de la Luna llena: mitos y verdades
Este fenómeno se da cada 29,5 días, lo que coincidiría -aunque no de manera exacta- con la duración promedio del ciclo menstrual femenino. Algo que, durante mucho tiempo, impulsó la falsa creencia de que el ciclo lunar y el femenino estaban sincronizados.
¿Euforia y excesos bajo la Luna llena?
¿La Luna llena afecta el comportamiento humano? Las creencias populares sostienen que genera euforia y excesos; y que "caldea" los ánimos de las personas. Pero todo esto, como adelantamos, carece de respaldo científico, a pesar de la gran fascinación cultural que existe por esta fase lunar. Entonces, ¿qué es lo que ocurre? "El sesgo de confirmación, que es la tendencia a centrarse en información que respalda lo que ya creemos, puede ayudar a explicar por qué afirmamos notar cambios en la salud y el comportamiento durante la Luna llena", explica un artículo de Medical News Today.
¿La Luna llena perturba el sueño?
Una creencia muy extendida asegura que la Luna llena afecta el sueño, lo que a su vez podría afectar los niveles de energía que tenemos durante el día. ¿Mito o realidad? Aquí podría estar la respuesta. Es que antes de que existiera de la iluminación artificial, la Luna llena era una fuente importante de luz nocturna.
En este sentido, detallan en la nota citada, un estudio de 2021 afirma que durante gran parte de la historia de la humanidad se realizaban más actividades durante las noches de Luna llena, lo que podría haber sincronizado actividades y niveles de energía con esta fase lunar.
¿La Luna llena afecta la salud mental?
Son muchos los que afirman -y sienten- que la Luna llena afecta su estado de ánimo, pero las investigaciones realizadas hasta el momento no respaldan esta afirmación. Un estudio que se realizó antes de 1985, por ejemplo, no halló ningún vínculo entre las fases de la Luna y las admisiones a hospitales por motivos de salud mental, según publica Clarín.
Más recientemente, detalla Medical News Today, un estudio de 2019 sobre 17.966 personas que buscaron atención de salud mental en un entorno hospitalario no encontró conexión entre las admisiones, las altas y las fases de la Luna. Incluso, quienes lo manifiestan son vulnerables al sesgo de confirmación, ya que las personas que creen que la Luna afecta el estado de ánimo tienen más probabilidades de monitorear y observar sus cambios de humor.
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