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Superávit comercial argentino: por qué los dólares no alcanzan para impulsar la economía

El superávit comercial aporta dólares, pero no impulsa una expansión real de la economía. Fidelitas analiza los límites del frente externo y la actividad local.

Por Marcelo López Álvarez

La Argentina mantiene un saldo favorable en su comercio exterior, pero ese resultado encuentra dificultades para extender sus beneficios al conjunto de la economía. En julio, las exportaciones superaron a las importaciones en 2.115 millones de dólares, una contribución relevante a la disponibilidad de divisas. El contraste aparece al observar la actividad: el indicador que permite seguir su evolución se encontraba prácticamente en el mismo nivel que tres años y medio antes.

El informe mensual de Fidelitas, difundido en septiembre, examina esa distancia entre el desempeño del frente externo y sus efectos sobre la economía local. Su planteo reconoce el respaldo que ofrece el superávit al escenario macroeconómico, aunque advierte que sus beneficios no llegan de manera inmediata ni homogénea a los distintos sectores. La cuestión es cómo convertir ese saldo favorable en inversiones, capacidad productiva y puestos de trabajo.

Los datos de julio permiten identificar los alcances de esa fortaleza comercial. El país exportó por USD 8.854 millones e importó por USD 6.739 millones. Sin embargo, detrás de ambos valores hubo movimientos de precios y cantidades que resultan decisivos para comprender qué explica el ingreso de dólares y qué relación guarda con la evolución de la producción.

Los dólares del agro más la minería mejoran el superávit pero igual los dólares no alcanzan para la Argentina.

Exportaciones sostenidas por los precios

Las ventas al exterior crecieron un 14,1% respecto de julio del año anterior. La mayor parte de esa mejora respondió al aumento de los precios, que subieron un 12,4%, mientras que las cantidades exportadas avanzaron apenas un 1,5%.

La diferencia es significativa para interpretar el resultado. El incremento del valor exportado estuvo acompañado por una expansión mucho más acotada del volumen vendido. Por eso, el crecimiento de la facturación externa no puede leerse como un aumento de igual magnitud en las cantidades que la Argentina colocó en otros mercados.

Además, la comparación interanual convivió con un retroceso frente al mes previo. La serie desestacionalizada de las exportaciones, que permite comparar períodos sin la incidencia de las variaciones estacionales, cayó un 4,9% respecto de junio. La tendencia ciclo también disminuyó, en este caso un 1,1%.

Ambas mediciones describen aspectos diferentes del desempeño exportador. Mientras el valor de las ventas superó al registrado un año antes, el movimiento mensual mostró una moderación. El resultado favorable, por lo tanto, requiere una lectura que contemple tanto la mejora de los precios como la escasa expansión de las cantidades y la pérdida de impulso respecto de junio.

Menores compras al exterior

Las importaciones presentaron una dinámica distinta. Los USD 6.739 millones registrados en julio representaron una caída interanual del 1,7%. Esa reducción se explicó principalmente por una baja del 9,2% en las cantidades compradas, compensada en parte por un aumento del 8,4% en los precios.

También aquí el monto total expresa solo una parte del movimiento. La disminución de los volúmenes importados fue bastante más pronunciada que la caída del valor de las operaciones, porque el encarecimiento de las compras amortiguó su impacto sobre la factura final.

La comparación mensual confirmó la contracción: la serie desestacionalizada retrocedió un 4,5% frente a junio y la tendencia ciclo bajó un 0,4%. Así, tanto las exportaciones como las importaciones registraron descensos mensuales, aunque conservaron comportamientos diferentes en la comparación con el año anterior.

La distancia entre las divisas y la actividad

“La disponibilidad de dólares es una condición necesaria para sostener la estabilidad macroeconómica, pero no alcanza por sí sola para garantizar una expansión amplia de la actividad”, señala el análisis de Fidelitas.

La evolución del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) ilustra esa dificultad. Según los datos del Indec citados en el informe, la serie desestacionalizada, con base 2004 igual a 100, pasó de 149,5 puntos en enero de 2023 a 149,6 en julio de 2026. Entre ambos extremos transcurrieron tres años y medio, con una diferencia mínima en el nivel del indicador.

La comparación no describe cada movimiento ocurrido durante ese período, pero permite dimensionar el escaso avance entre el punto inicial y el final. Frente a ese desempeño, el superávit comercial ofrece un respaldo cuya traducción en mayor actividad sigue siendo el interrogante central del informe.

“El saldo positivo del comercio exterior, por lo tanto, representa un punto de partida relevante. Pero el alcance de sus beneficios dependerá de su capacidad para convertirse en inversión, producción y actividad económica dentro del país”, concluye Félix El Idd, CEO de Fidelitas.

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