El proyecto de Presupuesto 2027 busca preservar el equilibrio fiscal alcanzado desde 2024, pero lo hace bajo una exigencia que concentra las dudas de la Fundación Mediterránea: requiere una recuperación de los ingresos tributarios que el crecimiento económico previsto, por sí solo, no alcanza a explicar. El análisis del IERAL advierte que, si esa recaudación no se concreta, mantener las metas fiscales demandará otro ajuste sobre gastos que ofrecen cada vez menos margen de maniobra.
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Presupuesto 2027: El superávit depende de una recaudación que el crecimiento no garantiza
El presupuesto 2027 depende de fuerte mejora de la recaudación. Advierten que, si los ingresos fallan, habrá nuevos recortes para sostener el superávit.
La iniciativa que debate la Cámara de Diputados contempla un superávit primario del 1,3% del producto interno bruto (PIB) y un saldo financiero positivo del 0,2%, cifras similares a las proyectadas para 2026. La diferencia respecto de 2023 es considerable: aquel año cerró con déficits del 2,7% y del 4,4%, respectivamente. Según el instituto, la reversión se apoya en una reducción del gasto de 5,9 puntos del producto entre 2023 y 2027, en un contexto donde los ingresos también retroceden, aunque en menor medida.
Los supuestos que condicionan las cuentas
El informe distingue entre las previsiones de inflación y las de actividad. Considera factible una suba de precios del 18% para 2027, estimada entre diciembres, aunque ello exige que la inflación mensual baje a menos del 1,5%. Señala, asimismo, que las estimaciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central y del Fondo Monetario Internacional coinciden con ese diagnóstico.
La principal objeción del IERAL se concentra en el nivel de actividad: el proyecto calcula una expansión del PIB del 3% en 2026 y del 4% en 2027. Para la entidad, la tendencia al estancamiento registrada desde comienzos de 2025 y la incertidumbre ante las elecciones del próximo año vuelven excesivamente optimista esa última proyección.
Sin embargo, la exigencia en la recaudación empieza este mismo año. Para cerrar 2026 con una caída real del 1%, los ingresos tributarios deberían crecer un 6% por encima de la inflación en el último bimestre, tras acumular una baja del 2% hasta octubre.
En 2027, la recaudación tributaria total debería aumentar un 5,5% real, pese a las rebajas previstas en derechos de exportación y Bienes Personales. El documento subraya que cumplir esa meta requiere, además de expansión económica, reducir la evasión y recuperar deudas mediante una mejora sustancial de la administración tributaria. No bastará con que la economía avance al ritmo presupuestado.
El ajuste acumulado
El gasto primario subiría un 4% por encima de la inflación en 2027, luego de caer un 2,4% en 2026. Esta recuperación parcial dejaría las erogaciones un 26,4% por debajo de los niveles de 2023 en términos reales.
La distribución del ajuste resulta desigual. Entre 2023 y 2027, las transferencias de capital a las provincias caerían un 91%; las corrientes, un 79,6%, y los subsidios energéticos, un 67,6%. Las partidas universitarias se ubicarían un 25% por debajo de 2023. En contraste, las prestaciones de la seguridad social y la Asignación Universal por Hijo superarían sus valores reales de aquel período.
La inversión pública representaría tan solo el 0,4% del PIB en 2027, una cifra inferior a los registros de comienzos de siglo. Aunque el Gobierno apuesta a una mayor participación privada en infraestructura, el instituto sostiene que existen áreas donde la inversión estatal resulta insustituible.
Las universidades recibirían el equivalente al 0,5% del producto, frente al 0,7% de 2023. El IERAL señala que dicha asignación implica perpetuar el incumplimiento de la ley de financiamiento universitario aprobada por el Congreso.
Qué ocurre si el crecimiento es menor
El informe plantea un escenario alternativo: si el PIB creciera un 2,5%, en línea con las expectativas del Banco Central, los ingresos totales aumentarían un 2,1% real, en lugar del 3,5% proyectado. Sin una mejora extraordinaria en la cobranza de impuestos, esa diferencia obligará a recortar gastos para mantener el superávit.
Dado que cerca de la mitad de las erogaciones cuenta con actualización automática, el ajuste recaerá sobre el tramo restante. Esas partidas deberán bajar un 1,3% real, en vez de aumentar el 2% previsto. Si además se aplicara la ley universitaria (con actualización automática y restitución de fondos), la poda necesaria sobre el gasto no automático alcanzaría el 3,5% real.
La complicación radica en que esas erogaciones ya acumulan una contracción cercana al 50% entre 2023 y 2026. Ante este cuadro, el IERAL enfatiza la urgencia de ordenar el sistema previsional, condicionado por el envejecimiento demográfico, y de revisar la estructura tributaria.
Las condiciones para una reforma tributaria
El proyecto no contempla nuevas rebajas impositivas más allá de las anunciadas. El instituto advierte incluso que algunas medidas podrían revertirse si falla la recaudación. En ese sentido, propone compensar la eliminación de tributos distorsivos mediante el fortalecimiento de otros menos perjudiciales; supeditar cada reducción a nuevos recortes del gasto, concluye, corre el riesgo de postergar indefinidamente la reforma.
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