Tres señales que encienden las alarmas
El informe de IERAL identifica tres factores centrales que generan preocupación: la elevada volatilidad de la producción, las dificultades de la industria y la construcción para encontrar un piso firme y el escaso dinamismo que presenta la demanda agregada.
La debilidad de julio alcanzó prácticamente a toda la economía. Nueve de las diez principales actividades registraron caídas respecto del mes anterior, una señal de que el retroceso tuvo un alcance generalizado y no estuvo concentrado en unos pocos sectores.
La comparación desde noviembre de 2023 permite, sin embargo, observar realidades muy diferentes dentro de la estructura productiva.
Los sectores que muestran el mejor comportamiento desde entonces son minería, con un crecimiento del 26,6%; intermediación financiera, con 19,3%; y el sector agropecuario, con 16,8%.
El rubro hoteles y restaurantes registra también una mejora del 17,6% según el EMAE, aunque IERAL advierte que otros indicadores relacionados con el turismo, especialmente aquellos vinculados con turismo internacional y ocupación hotelera, presentan una evolución considerablemente menos favorable.
En el otro extremo aparecen algunos de los sectores más vinculados al mercado interno. La industria manufacturera acumula una caída del 6,4% y la construcción del 15,7%, mientras que el turismo internacional registra un retroceso del 22,9%.
La industria vuelve a quedar bajo presión
Durante julio, la producción industrial cayó 5%, interrumpiendo la recuperación que había comenzado a insinuarse durante el primer semestre.
Después de ese retroceso, la industria quedó apenas 2,3% por encima del mínimo alcanzado en abril de 2024 y todavía se encuentra 9% por debajo del nivel de noviembre de 2023.
La caída, además, se extendió prácticamente a todo el entramado manufacturero. Quince de las dieciséis ramas industriales relevadas redujeron su producción durante julio.
Los descensos más importantes se observaron en muebles y colchones, con una baja del 13,9%; productos de tabaco, 9,6%; maquinaria y equipo, 9,2%; y sustancias y productos químicos, 8,3%. La única excepción fue la refinación de petróleo, que registró una mejora del 1,7%.
La fotografía resulta todavía más contundente cuando se compara la producción actual con noviembre de 2023. Solamente tres de las dieciséis principales ramas industriales se encuentran en terreno positivo: refinación de petróleo y derivados, con un crecimiento del 12,6%; alimentos y bebidas, con 3,3%; y otros equipos de transporte, categoría que incluye motocicletas, con 2,9%.
En sentido contrario, algunas actividades muestran retrocesos de gran magnitud. La producción de productos textiles cayó 40,5% desde noviembre de 2023, mientras que maquinaria y equipo retrocedió 28,9%, productos minerales no metálicos 28,2% y otros equipos, aparatos e instrumentos 27,3%. En total, ocho ramas industriales acumulan caídas superiores al 20%.
Las exportaciones se han transformado en el único sosten de la economía argentina
Una economía sostenida casi exclusivamente por las exportaciones
Las dificultades de la producción también aparecen reflejadas en la evolución del Producto Interno Bruto.
Durante el segundo trimestre, el PIB cayó 0,6% respecto del trimestre anterior. El retroceso de la actividad durante julio agregó, por lo tanto, una primera señal negativa para el comportamiento del tercer trimestre.
Para evitar una nueva contracción trimestral, la economía deberá recuperar terreno durante agosto y septiembre, además de las eventuales revisiones que pueda efectuar el INDEC sobre las estadísticas anteriores.
Pero el principal problema aparece en la composición de la demanda. Durante el segundo trimestre, el consumo privado cayó 2,4%, el consumo público retrocedió 2,3% y la inversión disminuyó 0,8%. Las exportaciones fueron el único componente de la demanda agregada que creció, con una mejora del 2,5%.
La comparación interanual refuerza esa misma tendencia. Las exportaciones aumentaron 13,4%, mientras que el consumo privado cayó 0,7%, el consumo público retrocedió 4% y la inversión se redujo 11%. De esta manera, el sector externo se transformó prácticamente en el único motor relevante del crecimiento económico.
Durante el último año, las exportaciones representaron el 25% del PIB a precios constantes, la mayor participación de los últimos veinte años sin embargo la inversión muestra la situación opuesta. Actualmente representa 18,1% del Producto Interno Bruto, uno de los niveles más bajos de los últimos cuatro años.
La construcción refleja el freno de la inversión
La debilidad de la inversión encuentra una de sus manifestaciones más claras en la construcción, según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), el sector acumula una caída del 24,5% desde noviembre de 2023, fundamentalmente por la disminución en el consumo de insumos.
La construcción aparece así entre las actividades que todavía no logran recomponer los niveles previos al cambio de gobierno y constituye uno de los principales obstáculos para una recuperación más amplia de la economía.
Los nuevos motores todavía no alcanzan
El análisis de IERAL señala que la economía argentina cuenta actualmente con elementos que pueden convertirse en motores relevantes de crecimiento.
Entre ellos aparecen una mayor productividad, un sector exportador más dinámico y las oportunidades vinculadas con energía, minería y agroindustria. El problema es que esos sectores todavía no consiguen traccionar al conjunto de la economía.
Mientras las exportaciones avanzan, la industria manufacturera, la construcción y numerosas actividades dependientes del mercado interno continúan mostrando una recuperación incompleta. Al mismo tiempo, la inversión permanece debilitada y el consumo exhibe escaso dinamismo.
El desafío para los próximos meses, por lo tanto, excede la discusión acerca de si la Argentina puede evitar una eventual recesión técnica, definida como dos trimestres consecutivos de caída de la actividad.
La cuestión central será determinar si el crecimiento exportador puede transmitirse hacia el resto del aparato productivo, impulsando inversión, empleo, industria y consumo.
Por ahora, la economía funciona con fuertes diferencias entre sectores: mientras energía, minería, agro y exportaciones avanzan mientras las actividades relacionadas con el mercado interno continúa sin encontrar una recuperación sostenida.