El debate sobre el estado real del consumo doméstico abrió un capítulo ruidoso con la intervención de Marcos Galperin. La polémica expone dos realidades paralelas de la Argentina: la expansión del comercio electrónico y la persistente caída de las ventas minoristas en los negocios de barrio.
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Galperin, CAME y consumo: la brecha entre el comercio electrónico y los negocios de barrio
La disputa entre Marcos Galperin y CAME expone la brecha entre el avance del comercio electrónico y la caída de las ventas y consumo en los negocios de barrio.
CAME advierte sobre la caída de las ventas
El último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) registró en julio una caída interanual del 3,8% en las ventas minoristas y un retroceso del 2,1% respecto del mes anterior. Durante los primeros siete meses del año, el descenso acumulado fue del 2,7%.
La medición releva mensualmente la actividad de 500 comercios tradicionales y presenta un panorama mayoritariamente negativo. Las farmacias fueron la única excepción: se mantuvieron en terreno positivo tanto en julio como en el acumulado anual. Todos los demás rubros analizados, incluidos alimentos y bebidas, exhibieron signos de retracción.
Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, cuestionó públicamente el alcance del informe y sugirió comparar el volumen total relevado por CAME con las operaciones de su plataforma, que crecieron un 38% en moneda constante durante el último trimestre. Su planteo coincide con el argumento al que suele recurrir el presidente de la Nación para relativizar las estadísticas sobre la caída del consumo y destacar los balances de la mayor empresa de comercio electrónico de la región.
La advertencia de Mercado Libre
La intervención de Galperin, alineada con su respaldo habitual al Gobierno de Javier Milei, contrasta con las propias advertencias de Mercado Libre. Al presentar sus balances ante los mercados bursátiles la semana pasada, la compañía admitió que el consumo en la Argentina atraviesa una situación complicada, con impacto sobre sus proyecciones de ganancias.
La reacción pública del empresario también despertó sospechas entre quienes la interpretaron como un intento por contrarrestar la fuerte caída que sufrieron las acciones de la compañía hacia el final de la semana pasada.
Dos mercados de distinta escala
Especialistas de consultoras dedicadas al consumo advierten que la comparación propuesta por Galperin omite una diferencia estructural. Aunque el canal online crece entre un 38% y un 40%, impulsado por las firmas líderes y por plataformas de indumentaria como Temu y Shein, el comercio electrónico representa, en el mejor de los casos, el 20% del consumo masivo del país. El 80% restante todavía se concentra en los comercios físicos tradicionales.
La distancia entre el dinamismo digital y la contracción de los negocios de barrio responde al deterioro del ingreso disponible. Los hogares enfrentan aumentos en las tarifas de los servicios públicos, picos de morosidad en las tarjetas de crédito y un endeudamiento creciente. El mercado laboral refleja el mismo desgaste: trabajadores que perdieron empleos formales debieron volcarse al cuentapropismo informal, las “changas”, el monotributo o el subempleo en plataformas de reparto vinculadas al comercio electrónico.
El changuito con cinco productos
La retracción alcanza incluso al sector alimenticio, uno de los más inelásticos de la economía. Gustavo Bonbequi, gerente general de Paladini, declaró al diario La Capital de Rosario que el rubro acumula una caída interanual del 5%.
“Si vas a un supermercado, no vas a ver un chango con más de cinco artículos”, graficó. También reconoció que los productos de la empresa, asociados al disfrute, el asado y la picada, forman parte de lo que denomina el “rubro satisfacción” y dejaron de ser una prioridad en la canasta familiar. Eventos excepcionales, como el Mundial de fútbol, pueden apuntalar temporalmente las ventas, pero el presupuesto cotidiano termina imponiéndose.
Una economía con comportamiento de “serrucho”
La dualidad refleja una actividad económica que avanza con un comportamiento de “serrucho”, alternando subas y bajas sin consolidar una recuperación. Mientras algunos sectores crecen con fuerza, las ramas vinculadas al mercado interno continúan golpeadas. Allí se inscriben la parálisis de la construcción y el retroceso de los patentamientos de automóviles.
El Gobierno y el Banco Central evalúan canalizar hacia el financiamiento de la actividad los dólares que los ahorristas compran y mantienen en depósitos bancarios. La maniobra reabre el debate sobre los riesgos de otorgar créditos en moneda extranjera a empresas que operan exclusivamente en el mercado interno y no generan divisas. Esa práctica ha provocado históricamente descalces financieros y crisis ante eventuales devaluaciones.
Mientras la discusión oscila entre los balances corporativos y la oferta financiera, la economía se define en los mostradores. Mercado Libre puede seguir ampliando sus fronteras virtuales, pero mientras el changuito del supermercado no supere los cinco artículos, la reactivación continuará siendo, para la mayoría, una ficción lejana.