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Créditos bancarios y billeteras virtuales: qué mirar antes de pedir un préstamo

Con la mora familiar en niveles récord, especialistas aconsejan comparar el CFT, medir la capacidad de pago y evitar créditos digitales cuyo costo no sea claro.

Por Marcelo López Álvarez

La escena se repite en miles de hogares argentinos: una notificación en el celular ofrece dinero “al instante”, sin papeles ni turnos, con la promesa de que en minutos el efectivo estará disponible. Detrás de esa inmediatez, sin embargo, hay una tasa de interés que muchas veces el usuario no llega a comprender del todo. En un país donde la morosidad de las familias tocó en junio el 12,8% en el sistema bancario y superó el 30% en las billeteras virtuales, según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la pregunta de qué mirar antes de tomar un crédito dejó de ser un tema de manuales de finanzas personales para instalarse en la agenda pública y hasta en el Congreso.

Una mora que no da tregua

El último Informe sobre Bancos del BCRA, correspondiente a junio de 2026, mostró que la irregularidad del crédito al sector privado bajó levemente del 7,7% al 7,6%, cortando una racha de 18 meses de subas consecutivas. Pero ese alivio general esconde una realidad mucho más dura para los hogares: la mora de las familias se mantuvo en 12,8%, con un salto de 3,5 puntos porcentuales en el primer semestre y de 7,7 puntos frente a junio de 2025, cuando apenas llegaba a 5,2%.

Dentro de ese universo, los préstamos personales son la línea más golpeada: 16,4% de irregularidad, un récord histórico. Las tarjetas de crédito bancarias muestran 12,6% de mora (con una leve baja mensual), los préstamos prendarios treparon a 7,9% (11% en la variante ajustada por UVA) y los créditos hipotecarios UVA siguen siendo la línea más sana, con apenas 1,6% de incumplimiento. El crédito corporativo, en contraste, exhibe una morosidad de 3,5%.

El cuadro es todavía más severo fuera del sistema bancario. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado con datos de la Central de Deudores (CENDEU), calculó que la mora de las familias con proveedores no financieros de crédito pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 30,1% en junio de 2026 (donde se ubican la mayoría de las billeteras virtuales), superando incluso el pico de la pandemia (27,1% en mayo de 2020). La consultora 1816 llevó esa cifra al 33% en julio, con picos de hasta 45% en algunas plataformas puntuales. Un relevamiento de ECO GO y la Universidad Austral, también con base en la Central de Deudores, midió la mora del crédito a personas físicas por monto (y no solo por cantidad de deudores) en 17,5% para junio.

Los especialistas remarcan que estas cifras no son directamente comparables entre sí porque miden universos y metodologías distintas (irregularidad por cantidad de deudores, por monto, mora bancaria pura o mora del sistema no financiero), por lo que conviene tomarlas como indicadores parciales de un mismo fenómeno y no como un número único. Lo que sí coinciden en señalar los informes es que el deterioro se explica por la caída del poder adquisitivo: el salario registrado privado acumuló una pérdida real de alrededor de 1,1% en lo que va de 2026, según el índice de salarios del INDEC, mientras la inflación acumuló 19,3% en los primeros siete meses del año y 33,8% interanual a julio, de acuerdo con el propio INDEC.

Ante el crecimiento de la mora se aconseja tomar precauciones y analizar cuanto se puede afectar a cancelar un crédito

TNA, TEA y CFT: la letra chica que decide cuánto se paga

El primer consejo que repiten de manera unánime los especialistas es no guiarse por la tasa que aparece en la publicidad. La Tasa Nominal Anual (TNA) es apenas el costo “puro” del dinero, sin capitalización de intereses; la Tasa Efectiva Anual (TEA) sí incorpora ese efecto compuesto y siempre es mayor; y el Costo Financiero Total (CFT), que por normativa del BCRA debe exhibirse en las publicidades con una tipografía al menos cinco veces más grande que la de la TNA, suma además el IVA sobre los intereses, los seguros obligatorios, las comisiones administrativas y cualquier otro cargo y es el único número que permite comparar ofertas de manera homogénea.

La distancia entre esos indicadores puede ser enorme. Mercado Pago, la billetera más usada del país, a mediados de agosto ofrecía préstamos personales con una TNA que puede llegar al 249% y un Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA) que trepa hasta 1.375,94%, según el perfil de riesgo del usuario. En el otro extremo del mercado, líneas bancarias para clientes con buen perfil muestran costos sensiblemente más bajos: el Banco Nación informa una TNA de 56% para su línea de libre destino con paquete de servicios, con un CFT con IVA de 93,31%, mientras que el Banco Provincia publica un rango de TNA del 85,80% al 106%, con un CFT que arranca en 129,04%, de acuerdo con datos relevados por el comparador CreditoUva con corte al 29 de julio de 2026. Las tasas concretas dependen del perfil del solicitante, de si cobra haberes en la entidad y de campañas vigentes, por lo que estos valores deben tomarse como referencia y no como una oferta general de mercado.

Nota: las tasas son referenciales, dependen del perfil de cada solicitante y de la entidad, y fueron relevadas entre julio y agosto.

Lo que hay que leer antes de firmar

Además de comparar el CFT, los especialistas insisten en revisar: la cantidad y el valor de las cuotas y el sistema de amortización elegido (en el sistema francés, el más habitual, las primeras cuotas están compuestas mayormente por intereses, por lo que cancelar anticipadamente en los primeros meses ahorra menos capital del que parece); los gastos administrativos, seguros de vida o desempleo y comisiones que se suman al CFT; los intereses punitorios, que desde la eliminación del tope del 50% dispuesta por el DNU 70/2023 pueden aplicarse sin límite legal en tarjetas y préstamos; y la posibilidad de que la entidad descuente cuotas de forma automática. En este último punto, una norma del BCRA que entra en vigencia el 31 de agosto de 2026 habilita a las billeteras virtuales a debitar cuotas de préstamos desde cualquier cuenta bancaria del usuario, aunque pertenezca a otra entidad, mediante el mecanismo de Cobro con Transferencia (CCT), con un máximo de tres intentos, aviso previo de 24 horas y posibilidad de revocar la autorización.

También se recomienda verificar que la entidad esté registrada ante el BCRA como entidad financiera o como Proveedor de Servicios de Pago, leer el contrato completo antes de aceptarlo desde una aplicación y nunca compartir claves, códigos de verificación o accesos remotos al teléfono con supuestos representantes de una entidad. Una aprobación inmediata no equivale a que el crédito sea sostenible: la rapidez del otorgamiento suele estar más vinculada al perfil de riesgo que la plataforma ya conoce del usuario que a un análisis real de su capacidad de pago.

Cuánto se puede pedir prestado, sin arriesgar el resto del mes

Para estimar si conviene tomar una cuota nueva, la referencia es que el total de cuotas mensuales no debería superar el 35% del ingreso neto del hogar, un criterio orientativo del BCRA y no un límite legal aplicable a todas las personas. Un ejemplo simple: si el ingreso mensual neto de una familia es de $1.200.000 y los gastos esenciales (alquiler, alimentos, servicios, transporte) rondan los $700.000, el saldo disponible es de $500.000. Aplicando la regla del 35% sobre el ingreso total, la cuota máxima recomendada sería de $420.000, lo que además debería dejar margen para imprevistos y no comprometer la totalidad del saldo disponible. A esa cuenta hay que sumarle la estabilidad laboral, la posibilidad de que suban otros gastos y un escenario de baja de ingresos: cuanto menor sea el colchón para esos imprevistos, menor debería ser el margen de endeudamiento que se asuma.

Señales de que conviene frenar

Existen un conjunto de alertas: necesitar un préstamo todos los meses para comprar alimentos o pagar servicios; pedir un crédito nuevo únicamente para cancelar la cuota de otro; tener varias aplicaciones de crédito activas al mismo tiempo; desconocer el CFT del préstamo que se está por tomar; elegir una oferta solo por el valor bajo de la primera cuota; pagar mes a mes únicamente el mínimo de la tarjeta (una práctica que según relevamientos privados ya realiza más del 45% de los usuarios y que puede generar tasas mensuales superiores al 4%); y recibir presión para aceptar una oferta de inmediato. Los especialistas definen ese como el momento en que “el crédito reemplaza al sueldo”: cuando el financiamiento deja de cubrir un gasto extraordinario y empieza a pagar alimentos, alquiler o servicios de manera recurrente.

Si la deuda ya es un problema

Para quienes ya tienen dificultades para pagar, la recomendación de las fuentes consultadas es ordenar todas las obligaciones, priorizar los gastos esenciales y contactar al acreedor antes del vencimiento de la cuota, ya que negociar antes de caer en mora suele dar más margen que hacerlo después. El BCRA pone a disposición gratuita y online la Central de Deudores, que permite consultar la situación crediticia registrada en el sistema financiero formal (no incluye préstamos informales entre particulares). Varios bancos (entre ellos el Banco Provincia, con líneas de refinanciación de hasta 72 meses, y el Banco Ciudad, a través del Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal creado por la Ley porteña 6.959) ofrecen reestructuraciones para clientes con mora temprana. En el plano legislativo, hay más de una decena de proyectos en el Congreso (entre ellos uno del diputado Pablo Juliano) que buscan crear mecanismos judiciales de “segunda oportunidad” para quienes tienen deudas con más de un acreedor, además de límites a las prácticas de cobranza abusiva.

Los especialistas advierten que dejar de pagar sin negociar antes agrava la situación, porque los intereses punitorios y el pase a la Central de Deudores dificultan el acceso a crédito futuro y pueden derivar en acciones judiciales. Comparar siempre el costo de refinanciar contra el costo de caer en mora, conservar los contratos y comprobantes, y evitar recurrir a préstamos informales o aplicaciones no registradas ante el BCRA son las recomendaciones que se repiten en los medios relevados. Cuando la deuda resulta inmanejable, la sugerencia es buscar asesoramiento profesional antes de tomar decisiones apresuradas.

El debate que se instaló en la agenda pública

Diputados de distintos bloques presentaron proyectos para regular específicamente el crédito de las billeteras virtuales, con foco en el uso de “patrones oscuros” y notificaciones que incentivarían el endeudamiento impulsivo. La provincia de Buenos Aires y La Rioja anunciaron investigaciones y normas propias sobre créditos digitales, mientras que legisladores del Peronismo Federal pidieron a la Autoridad Nacional de la Competencia que investigue a ocho plataformas (entre ellas Mercado Pago, Ualá, Naranja X y Personal Pay) por presuntas conductas anticompetitivas, de acuerdo con Ámbito Financiero e iProfesional. Un informe oficial de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial, dependiente del Ministerio de Economía, contabilizó 200 reclamos vinculados a información y tasas de billeteras virtuales durante el primer semestre de 2026, un 92% más que en igual período de 2025, según reportó el portal Hoy Día Córdoba.

Mientras ese debate avanza en el Congreso, la recomendación que se repite sigue siendo la misma: comparar el CFT y no solo la tasa publicitada, calcular la capacidad de pago real antes de aceptar cualquier oferta y desconfiar de la inmediatez cuando el costo del crédito no está claro.

Sin embargo la solución final es una sola: que el Estado retome su rol de regulador y arbitro de la sociedad y que los ciudadanos recuperen ingresos con la reactivación de la economía.

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