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Apuesta deportiva

Apuestas deportivas: crecen como estrategia financiera entre jóvenes de la Generación Z

El 52% de los inversores de la Generación Z encuestados desvió fondos destinados a inversiones hacia apuestas deportivas, según un estudio de Betterment.

Por Marcelo López Álvarez

Para una parte de los inversores más jóvenes, las apuestas deportivas han dejado de ocupar solamente el lugar del entretenimiento: también integran sus planes financieros. El 26% de los consultados de la Generación Z las considera parte de su estrategia de largo plazo y el 52% reconoce que, durante el último año, desvió hacia ellas dinero originalmente destinado a inversiones. Los resultados de la encuesta de Betterment plantean una preocupación que excede la participación en el juego: qué entienden estos jóvenes por construir un patrimonio.

Betterment es una plataforma de gestión patrimonial que ofrece servicios de inversión y ahorro. Su cuarta encuesta anual de inversores minoristas se realizó en Estados Unidos en abril de 2026 y fue difundida en agosto. El relevamiento recogió las respuestas de 1.000 personas de cuatro generaciones: Z, millennials, X y baby boomers. El estudio examina cómo buscan orientación, qué fuentes influyen sobre sus decisiones y en qué apoyan su confianza financiera. Los porcentajes referidos a los más jóvenes corresponden a los inversores de esa generación encuestados, no al conjunto de la población juvenil.

El 26%, la principal advertencia

El dato del 26% concentra la principal advertencia. Incorporar las apuestas deportivas a una estrategia financiera de largo plazo supone asignarles un papel que va más allá de una actividad ocasional. A esa percepción se suma una conducta concreta: más de la mitad de los consultados de la Generación Z ya trasladó al juego recursos que pensaba invertir.

El informe sitúa este movimiento en un contexto de expansión del juego legal en Estados Unidos. Según Betterment, las apuestas compiten cada vez más por fondos que podrían destinarse a la acumulación de patrimonio. La disputa, por lo tanto, alcanza al destino del dinero y a las expectativas con las que se lo utiliza.

"Cuando un mercado de predicciones o una casa de apuestas deportivas empieza a parecer una estrategia para la jubilación, tenemos un problema", afirmó Sarah Levy, directora ejecutiva de la compañía. "Estos productos están diseñados para que la gente siga buscando la próxima ganancia rápida, no para ayudarles a construir un patrimonio para la próxima década".

Aunque parezca extraño cada ve más personas ven a las apuestas deportivas como una opción de inversión

La orientación financiera cambia de lugar

La relación con las apuestas aparece dentro de una transformación más amplia. Para los inversores de la Generación Z, las redes sociales son la fuente de noticias financieras más mencionada: el 60% recurre a ellas, frente al 45% registrado en 2024. En dos años, su participación aumentó 15 puntos porcentuales y superó a los canales tradicionales de noticias.

La distancia respecto del asesoramiento profesional también resulta significativa. El 21% de los jóvenes consultados cita a un asesor financiero como fuente, casi un tercio de quienes mencionan las redes.

El relevamiento describe así un entorno en el que se vuelven menos claros los límites entre información, asesoramiento y entretenimiento. Los datos no establecen que el uso de redes provoque el traslado de dinero hacia las apuestas, pero muestran que ambos fenómenos conviven en las decisiones financieras de los inversores más jóvenes.

La inteligencia artificial gana influencia

La inteligencia artificial agrega otra dimensión. Aunque la confianza general en su utilización para recibir asesoramiento financiero alcanza apenas al 31% de los encuestados, entre quienes sí confían en ella su influencia es considerable: el 53% asegura que intervino en una decisión financiera que, de otro modo, no habría tomado.

Entre los integrantes de la Generación Z, el 48% afirma que la IA influyó en alguna decisión. La diferencia generacional se acentúa cuando se consulta por la planificación de largo plazo: el 41% de los más jóvenes se siente cómodo utilizando estas herramientas, frente a apenas el 5% de los baby boomers.

El presente y la jubilación

Las respuestas también exhiben una distancia entre las expectativas cotidianas y la seguridad sobre el futuro. El optimismo financiero general subió al 55%, mientras que la confianza respecto de la jubilación se ubica en el 44%. La Generación X presenta el nivel más bajo en este último aspecto, con un 31%.

Esa diferencia introduce una tensión en el panorama que describe Betterment: una mejor percepción de las finanzas actuales no equivale necesariamente a una mayor tranquilidad sobre el retiro. En el caso de los más jóvenes, la inclusión de las apuestas dentro de los planes de largo plazo vuelve especialmente relevante esa distinción.

Levy atribuye al sector financiero una responsabilidad frente a este escenario. "Los inversores más jóvenes merecen tener acceso a las herramientas y la información que se ajusten a sus necesidades, pero el sector también tiene la responsabilidad de dejar claro que existe una gran diferencia entre participar en una tendencia y construir un patrimonio duradero".

Apostar e invertir, una frontera cada vez más difusa

La confusión entre apostar e invertir puede leerse como un síntoma de alcance potencialmente global. El relevamiento estadounidense no permite trasladar sus porcentajes a otros países, pero plantea una pregunta que excede a ese mercado: hasta qué punto la búsqueda de una ganancia rápida puede incorporarse a las expectativas de ahorro y construcción de patrimonio de los jóvenes.

La advertencia encuentra su expresión más concreta en el dinero que ya cambió de destino: para el 52% de los inversores de la Generación Z encuestados, fondos previstos para invertir terminaron en apuestas deportivas.

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