El Paso Pehuenche se consolida como eje de desarrollo turístico binacional entre el Sur de Mendoza y la Región del Maule. El reciente convenio firmado entre el Gobierno de Chile y los municipios de Malargüe y San Clemente refuerza su rol como corredor escénico, productivo y cultural, llamado a dinamizar economías regionales y proyectarse al mundo.
Turismo sin fronteras con el Paso Pehuenche como vector estratégico
En el 62° Encuentro Binacional Paso Pehuenche, se firmó un acuerdo que impulsa el crecimiento de esta actividad a ambos lados de la cordillera.
Paso Pehuenche, llave del turismo internacional
En diálogo con SITIO ANDINO, la directora regional del Servicio Nacional de Turismo (SERNATUR) en la Región del Maule, Alejandra Casanova Henríquez, puso en valor el alcance del acuerdo que busca consolidar la cooperación turística entre el sur mendocino y el territorio maulino. La funcionaria destacó que este entendimiento institucional no es un hecho aislado, sino parte de una visión estratégica que reconoce en el Paso Pehuenche un verdadero eje de integración.
El Corredor Pehuenche es mucho más que un paso fronterizo, es una ruta escénica privilegiada, no solo por sus paisajes imponentes, sino por las experiencias que permite articular, la conectividad que facilita y el intercambio que podemos fortalecer entre Argentina y Chile en promoción, información y buenas prácticas.
Paso Pehuenche y su diversidad de paisajes
Desde esta perspectiva, el Paso Pehuenche deja de ser únicamente una vía de tránsito para convertirse en protagonista de la conectividad binacional. Su traza atraviesa territorios de marcada identidad, donde la cordillera, los valles y el litoral dialogan en una propuesta turística complementaria y diversa.
Alejandra Casanova definió al Maule como una región “noble, auténtica y natural”, atributos que se reflejan en su oferta de turismo de montaña y aventura, en sintonía con lo que ocurre del lado argentino en distintos puntos del sur mendocino. La cordillera, con sus paisajes imponentes y escenarios propicios para actividades al aire libre, representa uno de los grandes atractivos del corredor.
Pero la propuesta maulina no se agota en la montaña. La región cuenta con más de 220 kilómetros de costa sobre el Pacífico, donde numerosas comunas han incorporado al turismo como motor de sus economías locales. A ello se suma el Valle Central, que aporta turismo rural, enoturismo, gastronomía y patrimonio cultural, consolidando una oferta integral que combina naturaleza, identidad y producción.
Este entramado de experiencias potencia al Paso Pehuenche como un gran circuito turístico internacional. La articulación entre municipios, regiones y organismos nacionales permite proyectar un esquema en el que miles de personas puedan transformarse en prestadores de servicios, emprendedores y anfitriones a ambos lados de la cordillera.
El desafío, coincidieron desde SERNATUR, es consolidar estándares de calidad, fortalecer la promoción conjunta y generar información accesible para el visitante. En ese marco, el corredor bioceánico Paso Pehuenche, se presenta como una plataforma estratégica no solo para el turismo nacional, chileno y argentino, sino también para captar viajeros internacionales atraídos por destinos auténticos, paisajes de alto impacto y propuestas culturales con identidad propia.
Así, el Paso Pehuenche reafirma su condición de vector de desarrollo, integración y oportunidades, con la cordillera como puente y no como límite.