Santiago Frías adaptó su forma de atender para que la peluquería sea un espacio amigable y seguro para cada niño. Su historia de vida busca acompañar a familias que muchas veces encuentran dificultades al momento de realizar un corte de pelo.
La historia de vida del peluquero alvearense que convirtió su silla en un lugar de inclusión
Santiago Frías adaptó su forma de trabajo para acompañar a niños con autismo y otras discapacidades. Antes de cada corte busca conocer sus necesidades y crear un ambiente cómodo y seguro. Aquí su historia de vida.
Para algunos niños, una visita a la peluquería puede convertirse en un momento complejo. Los sonidos de las máquinas, las luces, el contacto físico o encontrarse en un ambiente nuevo pueden generar ansiedad o incomodidad.
Frente a esa realidad, Santiago Frías, peluquero y barbero de General Alvear, decidió modificar su manera de trabajar y crear una experiencia pensada para niños con autismo y otras discapacidades.
Su propuesta no se limita solamente a realizar un corte de pelo: antes de cada atención busca conocer las características y necesidades de cada niño, informarse y adaptar el momento para que sea lo más cómodo y respetuoso posible.
Una silla de peluquería pensada para acompañar
Santiago explicó que comenzó a compartir videos de su trabajo con niños y que muchas familias se acercaron para contarle las dificultades que atraviesan cuando buscan un lugar donde sus hijos puedan cortarse el pelo.
“Lo que sobra es amor”, expresó el peluquero al referirse a su forma de acompañar a los pequeños y destacó que muchas veces las familias sienten tristeza cuando sus hijos no son recibidos en algunos espacios debido a sus condiciones particulares.
Por eso, dejó un mensaje para quienes tienen hijos o hijas con discapacidad: su silla siempre está disponible para recibirlos con paciencia, empatía y un abrazo cálido.
Un trabajo que busca generar inclusión
La iniciativa de Santiago pone en valor la importancia de adaptar los espacios y las experiencias para que más personas puedan acceder a servicios cotidianos sin sentirse excluidas.
Con capacitación, compromiso y sensibilidad, este peluquero alvearense convirtió un simple corte de pelo en una oportunidad para acompañar, escuchar y generar confianza.