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Malargüe

El Super Niño enciende las alarmas en Malargüe por el riesgo para los chivitos recién nacidos

Las lluvias y nevadas tardías complican la parición caprina en Malargüe y aumentan el riesgo de mortandad y enfermedades en los corrales rurales.

Por Claudio Altamirano

El Super Niño comienza a generar preocupación en la producción ganadera del oeste de Mendoza, particularmente en Malargüe, donde las lluvias y nevadas tardías coinciden con la parición caprina. La humedad, el frío y los corrales anegados elevan los riesgos de mortandad de chivitos y favorecen enfermedades que afectan a los animales.

En diálogo con SITIO ANDINO, el médico veterinario Lisandro Jaeggi, vicepresidente de la Sociedad Rural del Secano Mendocino, advirtió sobre las dificultades que enfrentan los crianceros ante estas condiciones climáticas, especialmente por la falta de infraestructura adecuada para afrontar precipitaciones abundantes.

El profesional señaló que los corrales donde se reúne la hacienda no siempre están preparados para recibir grandes volúmenes de agua, una situación que puede complicar el manejo cotidiano del ganado menor durante una de las etapas más delicadas del ciclo productivo.

"La gente de campo sabe que la humedad se relaciona a la alta mortandad de chivitos" durante la parición, expresó Jaeggi, al referirse a un escenario que este año presenta características particulares por las condiciones meteorológicas registradas en la región.

Lluvias y corrales inundados la preocupación del campo en Malargüe

Lisandro Jaeggi remarcó que la prevención resulta fundamental para evitar complicaciones sanitarias. En ese sentido, explicó que el hacinamiento y la acumulación de agua en los corrales pueden convertirse en focos de contagio de enfermedades respiratorias. A esto se suman los problemas en las pezuñas, donde la humedad persistente favorece la aparición de micosis y hongos.

Frente a este panorama, Jaeggi destacó la importancia de sostener los esquemas de vacunación y adoptar medidas preventivas en los establecimientos rurales. Entre las recomendaciones, mencionó mejorar el drenaje de las instalaciones, permitir que los corrales se oreen y separar a los animales que presenten síntomas de enfermedad.

Estas tareas adquieren especial relevancia en Malargüe, donde numerosas familias dependen de la actividad caprina y de la supervivencia de las crías para sostener su economía durante el año.

Menor riesgo para el ganado mayor

En cuanto a la hacienda vacuna, el veterinario explicó que la situación presenta algunas diferencias. Los establecimientos de engorde intensivo, conocidos como feedlots, cuentan con sistemas de prevención más estrictos, mientras que en otros predios ganadero los animales permanecen a campo y tienen menor contacto entre sí.

Según precisó Jaeggi, esta modalidad de crianza reduce las posibilidades de transmisión de enfermedades entre ejemplares. Sin embargo, las condiciones climáticas obligan a mantener la atención sobre el estado sanitario de la hacienda.

Así, el Super Niño suma nuevos desafíos para los productores del secano mendocino, en un período en el que el cuidado de las crías resulta determinante para la producción ganadera.

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