La Dirección de Ganadería provincial ofrece asesoramiento a productores locales y vecinos que realizan faenas para consumo propio, y evitar contagios de enfermedades zoonóticas. Varias de estas patologías son parásitos que se encuentran en carne de cerdo, vacuna, equina o caprina, entre las más frecuentes. Buscan alimentación segura de las personas.
Alimentación sin cuidados y el riesgo de la triquinosis
En Malargüe, como en otros departamentos de Mendoza, organismos del Estado recomiendan medidas sanitarias para garantizar una alimentación sin riesgos.
Diferentes organismos públicos o privados, constantemente insisten que la faena clandestina o la elaboración de chacinados caseros, pueden provocar la triquinosis "enfermedad producida por un parásito que se encuentra alojado en los músculos de los cerdos y otros animales salvajes, como el jabalí, incluso el puma.
El médico veterinario Franco Cremaschi, al frente de la Delegación Malargüe de la Dirección de Ganadería de Mendoza, coincidió que durante los meses del invierno es común una practica que se replica en toda la Argentina: la de los carneos y la elaboración de alimentos caseros, con el consiguiente riesgo de contagios en humanos de la triquinosis.
Cremaschi fue contundente al mencionar que la causa de la aparición de triquinosis entre las personas se debe al consumo de carne mal cocida.
El funcionario de la Dirección de Ganadería informó que la repartición ofrece asesoramiento para abordar este tema de salud pública, con análisis gratuitos que realiza la Fundación CROPOSAMEN, en sus laboratorios ubicados en el vecino departamento de General Alvear, previa extracción de muestras de la carne. El procedimiento lo deben realizar veterinarios.
Franco Cremaschi remarcó que es "común la faena clandestina de cerdos en toda la provincia de Mendoza", motivo por lo cual es esencial realizar este tipo de análisis y evitar los contagios.
Faena clandestina de ganado vacuno
Otra práctica relacionada a los carneos, es la faena clandestina de ganado vacuno, que además genera la venta ilegal de carne, algo que no garantiza salubridad, sino todo lo contrario.
Ante este panorama Franco Cremaschi detalló algunas normas establecidas para productores ganaderos que recurren a la faena para consumo propio, desde la cantidad permitida de cabezas para faenar, hasta los cuidados para combatir enfermedades zoonóticas.
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