El estrés hecho cuerpo: enterate por qué hacerte mala sangre te hace mal

Si vivís todos los días como si estuvieras en emergencia, pagás el precio. Las hormonas del estrés inundan tu sangre y tu cuerpo acusará recibo. ¿Vale la pena?

Por Sección Sociedad
Hacerte mala sangre cuando te estresás es una expresión bien literal. Tu abuela tenía mucha razón cuando te lo advertía. El estrés hace que por tu cuerpo corran hormonas llamadas catecolaminas y glucocorticoides. ¿Qué hacen estas moléculas químicas? Preparan a tu cuerpo para la acción vigorosa. ¿Y por qué sucede esto? Bueno, te pido que pienses en términos de la utilidad evolutiva que tiene toda emoción.

Cuando hace sesenta mil años algún ancestro tuyo iba como pancho por su casa en la sabana africana, y de repente se encontraba de frente con un león, era tremendamente útil que como un rayo estas hormonas del estrés le transportaran oxígeno y glucosa a las extremidades que iba a necesitar usar para salir corriendo como loco, o pelear por su vida.

El asunto es que los factores que nos estresan hoy en día no son críticos y repentinos como un tigre diente-de-sable a la vuelta de la esquina, sino más bien crónicos y repetitivos como las presiones de tu jefe, los dramas de viajar en transporte público como ganado y entre piquetes, y la inflación. Tu cuerpo, no obstante, sigue echando mano al mismo mecanismo que le salvó el pellejo a tu recontra-ultra-tátara-abuela que hace tantos años vivía en las planicies de África. Y emite hormonas del estrés que inundan tu sangre. Para colmo, a pesar de que quedás preparada para una acción vigorosa, ¡tenés que permanecer sentada como una momia delante de la computadora! No desplegás toda la energía que el estrés te brinda. A lo sumo, movés frenéticamente la patita mientras abrís el mail bomba de tu compañera de trabajo en el que te prende fuego con copia a todos...

A largo plazo, estas hormonas del estrés erosionan la buena reparación de los tejidos, dañan los procesos de crecimiento de los huesos, e impiden la buena comunicación de las células de tu sistema inmunológico. Como resultado, expuesto a episodios psicológicos de estrés permanente, tu cuerpo no puede diluir la tónica hormonal de una oleada estresante que ya le llega otra. Y así queda más propenso a desarrollar úlceras, enfermedades autoinmunes y problemas cardíacos. Te sorprenderías de saber cuán alta es la tasa de problemas cardíacos en las mujeres argentinas.

Fuente: Entremujeres

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