Sólo la pelea por la quinta banca tonifica una campaña para el olvido
Los candidatos salen a la calle por obligación, sin convicción. El desgano los domina abatidos por la indiferencia que encuentran a lo que proponen. Algunas encuestas están marcando los resultados más temidos por los partidos tradicionales. Pérez se recuesta en los actos que le dan satisfacción y se hace la imagen de una provincia en marcha. El Presupuesto nacional volvió a golpear, como las heladas, y el desempleo acecha en el interior.
A quince días de la elección, la campaña proselitista deambula por una parsimonia pavorosa en Mendoza. La enfermedad de la presidenta de la Nación apagó lo poco que había de agitación y todo ha quedado supeditado a la obligación que tienen los candidatos, en especial los del oficialismo los más apremiados, por todo que con un desgano inocultable caminan tirando tiros a ciegas con la esperanza de cazar los adeptos que les hacen falta para alcanzar un salvador 30 por ciento de votos que, por estas horas, se les asume como un techo, más que un piso.
Los sondeos que se conocen reflejan resultados según de donde provengan. Los radicales, cómodos con Cobos a la cabeza, manejan datos que les indican que perforarán el 27 de octubre la barrera de los 50 puntos; que el peronismo, en baja para ellos, se ubica en unos 23 puntos, mientras que el izquierdista Del Caño no deja de sorprender según estos números: para uno de los estudios de opinión cercanos al comité de la calle Alem, el joven vendedor ambulante, ex estudiante de Sicología, de 33 años y administrativo en una bodega, ya oscila unos increíbles 18 puntos. De ser así, Del Caño se ha transformado en la amenaza más concreta del peronismo y de los demócratas, porque lo que a esta altura lo que se está poniendo en juego es el último lugar de los cinco diputados que llegarán al Congreso: los peronistas porque no podrán cumplir el sueño de lograr la reelección de Omar Félix y los demócratas porque no podrán hacer entrar al politólogo Luis Rosales.
En el oficialismo las horas se viven con preocupación y algo de resignación. Sus números son diferentes al de los radicales. Aunque sigue ganando Cobos, para los peronistas el radical está en las encuestas tal como en las PASO, alrededor de 44 puntos, mientras ellos suben, despacio, calculando que los 26 puntos de agosto se estirarán a los 30 que ansían. Y esta encuesta, en coincidencia con la de la UCR, ubica a Del Caño tercero, pero superando los 10 puntos y a Rosales, cuarto, muy lejos.
La esperanza blanca del oficialismo, como era de esperar, en medio de tanta apatía hacia sus propuestas, pasa por un buen trabajo de los intendentes aunque jueguen por sí solos para salvar sus concejos deliberantes y porque, aunque no lo quieran expresar abiertamente, el efecto lástima o compasión que pueda causar en el electorado la salud de la presidenta de la nación, pueda jugarles una carta ganadora. Las consecuencias electorales que puedan tener los trastornos de salud de la presidenta no sólo importan al oficialismo. El martes, en un encuentro casual entre los presidentes partidarios Alfredo Cornejo (UCR) y Richard Battagion (PD) el tema salió a la luz y ambos coincidieron que pedirían a sus consultores que midieran el impacto en la gente. Este fin de semana tendrían los primeros resultados con el fin de revisar o no la estrategia de campaña, a quince días del comicio.
Mientras, envuelto en las urgencias diarias que suelen no darle respiros y que muchas veces no le permite planificar imaginando una provincia a varios años, Francisco Pérez se concentra en las tareas en la que no la va tan mal. Posicionado en tales aciertos, Pérez se va haciendo una imagen de su gobierno distinta a la que tienen aquellos que hoy le reclaman avances en los temas estructurales.
Hay problemas de inseguridad, irresolubles; hay problemas de financiamiento para la producción que no logran ser resueltos con las herramientas del Fondo para la Transformación, Cuyo Aval y todo lo que se pueda conseguir a través de la banca amiga del oficialismo. Al estar en rojo y ante la amenaza cierta de que el déficit previsto se agrande, su gestión está obligada a incrementar la presión fiscal estrangulando el motor de la economía, como sucedió en el último presupuesto y como puede llegar a suceder para el 2014 ajustando el avalúo de las propiedades.
Los planes de viviendas no alcanzan para todos. Mendoza va creciendo, como es lógico y junto a ese fenómeno vegetativo, su infraestructura se queda a mitad de camino. Los caminos se deterioran y los trabajos para mejorarlos no consiguen neutralizar el ritmo del colapso. El Presupuesto nacional 2014 volvió a ratificar que lo que viene para los próximos meses será igual de duro de los que pasaron.
El ánimo, para colmo, no parece ser el mejor, a tono con lo que ocurre a nivel nacional. En ese contexto, Pérez ha optado, hace ya tiempo, por dedicarse a las tareas que le dan satisfacciones y a mostrar en esos ámbitos una provincia que si bien no es irreal, no la contempla en su totalidad.
En concreto, Mendoza es la provincia que suele describir el gobernador y todo su gobierno; pero también es la que se advierte subsumida por factores que no le permiten salir de un atolladero desesperanzador. Esa parte oculta para el oficialismo, como la cara opuesta de la luna, es la que yace de rodillas a merced de las medidas que toma la administración de Cristina Fernández y que el elenco de gobierno local ha decidido no molestar.
Por eso Pérez avanza resolviendo lo que puede por sí solo. Esta semana en Brasil intentó vender a la provincia desde lo turístico y cultural en un plan para atraer brasileños, chilenos, peruanos, colombianos, bolivianos y venezolanos a estas tierras. Reeditó, también, un viejo anhelo suyo de unir la capital mendocina con San Pablo en un vuelo directo que recién podría concretarse, si todo sale bien, a mediados del año que viene, justo para el inicio del Mundial de Fútbol en Brasil. Y dio importantes pasos para conseguir las garantías que aseguren el aporte de unos 600 millones de dólares a cargo de la constructora OAS para dar inicio al dique Los Blancos, una obra que dependerá de todo lo que consigan los privados involucrados, porque la Nación ya se sabe no pondrá plata para su construcción.
La primavera, para mal de males, no ha acompañado. Las heladas se ensañaron con las áreas productivas como no lo habían hecho en los últimos 21 años. Más de 50 mil hectáreas de frutales, de carozo y de pepita, se han esfumado luego de haber estado sometidas a varias horas a casi 6 grados bajo cero. Los daños se concentraron en el Sur y algo del Valle de Uco. Las consecuencias son graves: los primeros análisis dan cuenta de que el desempleo temporal podrá trepar unos 10 puntos porcentuales en el interior y desde la FEM sostienen que los puestos de trabajo perdidos alcanzarán los 36 mil, de los cuales 12 mil son directos.
Pérez, en medio de la campaña, ha debido declarar la emergencia agropecuaria en las zonas afectadas, el desastre en otros parajes y esperar que la nación disponga de lo propio para aliviar a los productores e industrias que penarán por una temporada perdida. En un contexto como ese, los 1.000 subsidios de 800 pesos que se han dispuesto para evitar la expulsión de trabajadores resultan más que insuficientes, por eso es que se buscaban los fondos para subir la cantidad a los 5.000.
Pero los avatares que sufre la gestión no deberían regocijar a la oposición. Aunque aparezcan en medio de una campaña electoral. Porque son problemas que la dirigencia política no ha logrado resolver o mitigar en su conjunto. Un informe reciente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo da cuenta de un momento preocupante del sector exportador mendocino y de las economías regionales. Allí hablan de un estancamiento en las exportaciones de vino embotellado a partir del 2011 y de una caída en el primer semestre del 2013. A su vez, el documento advierte de la concentración negativa que ha causado la fuerte intervención en el sector de Fecovita y Peñaflor, alcanzando el 66 por ciento del mercado interno actual. Y también, no dejan pasar el hecho de que el precio de la uva se ha depreciado, igualándose el valor de la fina con la criolla, alejándose de la diferencia de 3 a 1 que ha existido, aducen, históricamente a favor de la primera.
Lo mismo sucede con el análisis del Presupuesto nacional, ya ley desde el miércoles. Que la oposición critique y cuestione la falta de firmeza del gobierno de Pérez, no la exime de su responsabilidad. Desde 1994 en adelante la nación ha venido avanzando sobre derechos provinciales. En la actualidad, todos los informes coinciden en advertir la híper concentración de recursos en manos del gobierno de Cristina por sobre los provinciales: 75 por ciento para la nación contra los 24/25 por ciento para las provincias, cuando la participación de los estados federales debería alcanzar, cuanto menos, el 33%.
Tras las elecciones y una vez asumidos los nuevos legisladores, desde ya que deberían sentirse obligados a comenzar a cambiar las reglas de juego a favor de un federalismo real. Los que vienen serán dos años complicados, para el país y para Mendoza. La larga transición los tendrá que encontrar a todos defendiendo acuerdos mínimos, más allá de las diferencias partidarias. De lo contrario, la historia volverá a repetirse, como siempre desde varios años atrás.