Cuidado del ambiente

Preocupa la quema de campos en el Sur mendocino

Desde distintos organismo instan a dejar de lado una práctica que es habitual en los departamentos sureños desde marzo hasta setiembre y que atenta contra la flora, fauna, bienes materiales y la propia vida humana.

Martín Palma, jefe del grupo de guardaparques de la delegación local de Recursos Naturales en Malargüe comentó a SITIO ANDINO  que “lamentablemente todos los años se repite esta práctica de quema indiscriminada de campos que afecta grandes extensiones de cortaderales y pichanales sustentado con un concepto erróneo de creer que  con esto se mejoran los campos para el pastoreo”.

Sobre esto, Palma ejemplificó que “la gente lo hace porque en primavera ve el rebrote más rápido y favorece la alimentación del ganado doméstico, pero lamentablemente lo que se logra es seguir avanzando en el proceso de salinización y degradación del suelo”.

El guardaparques malargüino agregó que la quema de campos está prohibida en Mendoza y contemplado en la Ley  provincial Nº 6.099 que en su artículo 8 expresa que  “esta prohibida la quema como herramienta de manejo, salvo autorización de la autoridad de aplicación que establecerá por reglamento las condiciones, límites geográficos, oportunidad, y controlará su ejecución y posterior tratamiento del suelo”.

Palma agregó que “quien no cumpla con la normativa vigente se lo puede sancionar con una fuerte multa y que será graduada de acuerdo a las consecuencias que puedan resultar de un incendio intencional y que haya producido daños a la propiedad de terceros o al ambiente, llegando incluso la ley a permitir un arresto de hasta treinta días si se lo considera oportuno".

Otro aspecto negativo que destacó el funcionario es la quema de cortaderales de altura donde el Chacay es el más perjudicado, especia arbórea protegida por la ley de bosques nativo y en la que se ha puesto mucho esfuerzo para recuperarla.

Palma mostró preocupación por la fauna silvestre que también es víctima de la acción de quema de pastizales, incluso al trasformarse en dispersores del fuego, ya que lamentablemente cuando son alcanzadas por las llamas, tanto aves como animales terrestres antes de morir trasladan las llamas a otros sectores.

La pérdida de hábitats naturales en particular en Malargüe es preocupante con la quema de campos porque muchas especies de aves migratorias, incluso algunas transcontinentales que anidan en los cortaderales, se quedan sin su espacio para nidificar y reproducirse afectando y disminuyendo su población.

Para evitar estos problemas la Dirección de Recursos Naturales a través del Plan de Manejo del Fuego gestiona la autorización de la quema de pastizales controlados, previo relevamiento del sector, afectación, diseño de picadas y corta-fuegos, evaluación de afectación a la flora y fauna silvestre, diagramación de plan de recuperación de áreas degradadas.

El territorio mendocino, principalmente en el Suroriental, es afectado por los sucesivos incendios que han producido importantes pérdidas materiales y humanas, como los ocurridos en los años 1985, 1989, 1993 o en enero de 2001 cuando siete personas murieron el departamento de General Alvear al quedar atrapados en los incendios que azotaron ese verano en un  hecho ocurrido en un campo del paraje Cochicó llamado Santa Elena, en el límite con el departamento de San Rafael.

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