Emoción violenta

Condena en San Rafael: Joven pasará 18 años en la cárcel por matar a su cuñada

Pablo Rechi, conocido como "Cebolla", fue sentenciado por asesinar a balazos a Romina Palacios en mayo de 2010, en el barrio Constitución. Aduce que actuó así al saber que su novia había decidido abortar, y ella lo niega.

Pablo Rechi, conocido como "Cebolla", fue sentenciado por asesinar a balazos a Romina Palacios en mayo de 2010, en su casa del barrio Constitución. Dice que actuó así al saber que su novia había decidido abortar, y ella lo niega.

En fallo dividido, la 1ª Cámara del Crimen de San Rafael condenó a 18 años de prisión a Pablo “Cebolla” Rechi, quien en mayo de 2010 asesinó a balazos a la hermana de su novia, Romina Palacios.

Para el presidente del Tribunal, la pena debió ser menor, sólo de 8 años, por cuanto entendió el magistrado que el victimario actuó con “emoción violenta”.

El hecho delictivo tuvo lugar en la noche del 30 de mayo del año pasado, cuando Rechi, luego de discutir con su novia, tomó un arma y la descargó en una ráfaga de disparos que dieron, incluso, contra familiares de la víctima.

La defensa argumentó que Rechi estaba bajo un efecto de emoción violenta por tomar conocimiento de que su novia había decidido abortar, cosa que Samira, hermana de Romina, desmintió.

En diálogo con SITIO ANDINO, esta testigo aseguró que “Pablo se volvió loco sólo porque terminé con él y ahí se la agarró a los tiros contra mi familia y le dio uno a Romina en la vereda”.

Este punto fue tema de discusión en el debate oral, ya que la defensa señaló que los disparos iban contra el portón de la casa, y que detrás de este, en un pasillo, estaban Romina y sus familiares.

El presidente del Tribunal, Ariel Luque, aceptó como atenuante la pericia de la psicóloga del Cuerpo Médico Forense, Roxana López Dardanelli.

Esta señaló en su informe, al que tuvo acceso exclusivo SITIO ANDINO, que Rechi ”al enterarse de la interrupción del embarazo estuvo bajo el efecto de fuertes emociones (dolor, bronca, impotencia, indignación).Ese huracán psicológico desbordó el normal funcionamiento de las funciones de su yo, disminuyendo las posibilidades de autodominio pleno”.

Este punto no fue ponderado de la misma forma por el fiscal Norberto Jamsech, que pidió 25 años de prisión, ni por el resto de los magistrados, Ariel Hernández y Sergio González, quienes decidieron condenarlo a 18 años tras las rejas.

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