Escándalo

Bonafini: "Estamos tranquilas por más que nos quieren ensuciar"

La titular de Madres de Plaza de Mayo sostuvo que "nunca" viajó en el avión del ex apoderado Sergio Schoklender. "Yo no tengo ni una computadora", sostuvo.

Por Sección Política
La titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, sostuvo que está “tranquila” luego de las nuevas acusaciones de Sergio Schoklender y lo acusó de quererla “ensuciar”. “Nunca viajé en su avión, yo no tengo ni una computadora”, sostuvo.
En diálogo con Víctor Hugo Morales, en su programa en Continental, Bonafini agregó que “hay otra gente que traicionó a las Madres, además de Sergio y Pablo” pero sostuvo que confía “en la Justicia y en la tarea de (el magistrado Norberto) Oyarbide”.

Además, aseveró que su hija "sólo tiene una casa, que compró a lo que vale", por lo que desmintió las denuncias de Schoklender, que lanzó duras acusaciones como estrategia de defensa ante el firme avance de la investigación que lo sigue por estafas.

"Me da tristeza pensar en todo lo bueno que se hizo, la gente a la que se devolvió la dignidad, las viviendas que hicimos, aunque parezca mentira lo ensució. Se hicieron cosas tan lindas de las que ya no se habla. Pero pienso que esto es como un tsunami que va a pasar y florecerán mejores cerezas", remató.

La defensa de Schoklender es el ataque

Schocklender orientó su estrategia a responsabilizar a Bonafini. Por eso, presentó un escrito en el que acusa a la titular de Madres de tener cuentas en el exterior. En ese sentido, el juez federal Norberto Oyarbide dispuso enviar exhortos a Europa. Puntualmente, Schocklender habló de cuentas en la Caja de Asturias, en España, Francia e Italia, según publicó el diario Página/12, que agrega que Bonafini tuvo una cuenta en la caja asturiana, a nombre también de la vicepresidenta Mercedes Meroño, pero que fue cerrada hace más de cinco años. Según explicó la entidad había sido abierta para recibir transferencias por convenios para capacitaciones en derechos humanos con municipios y organismos.

Esta semana, Schoklender se sacó de sus casillas. Anunció que hablaría “de todo y de todos”, con datos comprometedores. ¿Qué ocurrió luego? Sus abogados renunciaron a defenderlo porque no querían “politizar” el caso, sino hacer una defensa técnica.

La verdadera investigación, sin embargo, se trata del posible desvío de fondos que estaban destinados a la construcción de viviendas sociales a través de la Misión Sueños Compartidos. Las Madres –que son querellantes como institución– aseguran que fueron defraudadas, por ejemplo, con un tendal de deudas impositivas. Una reciente pericia de Gendarmería complica al ex apoderado, ya que afirma que en un contrato en que las Madres le adjudicaban a su empresa Meldorek la construcción de las viviendas la firma de Hebe estaba falsificada.

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