Y pese a que el más necesitado era la visita, fue el local el que salió mucho más encendido al campo de juego y rápidamente comenzó a ser el que manejaba los hilos del partido, haciendo circular el balón y acechando con constancia el área rival. Mientras los rosarinos intentaban acomodarse en el campo de juego y no lo lograban-, los del Viaducto pudieron golpear rápidamente y en tan sólo seis minutos pudieron reflejar la superioridad en el marcador gracias a un exquisito tanto de Darío Benedetto, quien recibió de espaldas al arco, de alejó y desde el borde del área se dio media vuelta y sacó un bombazo para dejar perplejos a propios y extraños con el gran 1-0 marcado.
Ante ese prematuro cachetazo, la Lepra se despertó con rapidez y en lugar de mostrarse sentido comenzó a recuperarse y a desplegar el juego que habitualmente lo caracteriza. Tal fue la remontada de la visita, que hasta contó con un cabezazo de Maximiliano Rodríguez que hizo temblar el travesaño de Cristian Campestrini. Pero quizá cuando mejor estaban los dirigidos por Gerardo Martino, el local aprovechó una buena contra en la que Mariano González recuperó el balón y se lo cedió nuevamente a Benedetto, quien volvió a despacharse con un tremendo bombazo para sellar el 2-0.
Los rojinegros no resignaron sus convicciones y continuaron acentuando su recuperación a tal punto que dejaba en claro que lo que reflejaba el marcador era algo exagerado. Incluso sobre el final de la primera etapa, el poste le volvió a negar el grito a la visita y así, inmerecidamente, se iba al descanso con una derrota por 2 a 0.
Apenas los primeros minutos del complemento parecieron ser un fiel reflejo de la primera etapa, ya que era la Lepra quien dominaba el balón, mientras el local lo esperaba replegado atrás bien atento de poder conectar alguna contra que terminara siendo letal. Sin embargo, con el correr de los minutos el encuentro se comenzó a desdibujar. Los de Rosario ya no volvieron a ser los mismos de la primera etapa y no encontraban la manera de quebrar a la sólida y ordenada defensa del local.
Hasta que a los 35 minutos ocurrió un suceso que empaño demasiado el encuentro. El Tata Martino no dejaba de protestar por diversas jugadas o demoras del rival, hasta que Juan Pablo Pompei se cansó y decidió expulsarlo. Pero lo vergonzoso se dio cuando el árbitro para echarlo se acercó hasta la línea y le propinó un violento empujón al entrenador, que se enfureció y quiso responderle ante semejante agresión. Fue entonces que debieron intervenir los jugadores leprosos, no sólo para calmar y retirar a su técnico sino también al juez del encuentro que había perdido el eje. En cuanto a lo futbolístico no sucedió mucho más ni siquiera en los seis minutos de juego adicionados y el encuentro terminó con victoria local por 2 a 0.
Este resultado no sólo se festejó en Sarandí, ya que Arsenal aún se ilusiona con dar pelea por el título, sino también en Lanús y en Núñez, debido a que Newells no pudo recuperar la cima y alejarse.



