11 de diciembre de 2025
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Primera División

Román: "Si no fuese por Boca, yo no sería Riquelme"

A los 34 años, el N° 10 sigue disfrutando del fútbol; hace un repaso de su carrera y se plantea nuevos desafíos: "Sueño con ganar algo más".

Por Sección Andino Sports
Camina con la seguridad de quien se siente dueño del espacio. Pregunta cuál será el lugar reservado para la charla y todos esperan una indicación. Se mueve como un verdadero anfitrión, pide agua, se sienta y espera. Es Juan Román Riquelme y su aura es la que mantiene a todos a su alrededor a su disposición. Aguarda el instante exacto para responder, se toma dos segundos para pensar, y suelta cada palabra con la contundencia de quien sabe bien qué pretende decir. Así como en la cancha impone condiciones, cuando charla en modo entrevista contesta con la misma precisión que intenta en cada pase dentro del campo.

Se acomoda en el sillón, se frota las manos, habla pausado e interviene sobre alguna pregunta si lo entiende necesario. Eso sí, se vuelve menos burocrático cuando termina la entrevista: "Román, Iniesta dijo que los mejores goles los hace cuando juega con amigos. ¿Y vos?". Piensa, suelta una sonrisa enorme y devuelve: "No sé. Vos viste lo que jugó ayer ese muchacho [por el choque de Champions ante PSG]. Por favor. Tremendo".

-¿Estás disfrutando de estar en Boca o dejaste de hacerlo por la responsabilidad que tenés?

-Disfruto mucho cada día. Disfruto de cada entrenamiento, de la concentración, del partido. Los partidos los disfruto, porque me gusta jugar al fútbol. Nosotros estamos con la ilusión de hacer las cosas bien en la Copa. Creemos que no estamos tan mal como todos dicen, porque hemos logrado clasificarnos un partido antes de que cierre la primera ronda. Es la Copa Libertadores y para nosotros es muy importante.

-¿Ustedes también entendieron ahora que no están tan mal?

-No, nosotros confiamos en el plantel que tenemos. Si no confiásemos en nuestro equipo, ahí sí estaríamos preocupados, estaríamos preguntándonos para qué estamos. Pero cuando uno se clasifica una fecha antes en la Copa, cuando juega contra el puntero, del que se hablan maravillas, y uno lo supera, quiere decir que las cosas no están tan mal.

-Decís que disfrutás todos los días, ¿desde que debutaste en primera que es así?

-Siempre dije que de lunes a sábado es mi trabajo: tengo horarios que cumplir, tengo un jefe que es el entrenador, el que manda. Y el día domingo a mí me gusta jugar al fútbol. La paso bien dentro de la cancha. Pero sí es verdad que cuando uno es más chico no se da cuenta, pasa todo muy rápido, no disfruta de las cosas que va viviendo, pero ahora que estoy más grande, en el final de mi carrera, soy más consciente de todo y disfruto más.

-Sos de una raza de futbolistas que pregonan una forma diferente de jugar. ¿Podés divertirte en la cancha?

-Jugar al fútbol es lo más lindo, jugar un partido tiene momentos. Si vos fallás uno o dos pases seguro que te fastidiás un poco. Pero cuando las cosas que intentás te salen, disfrutás al máximo y te sentís contento.

-Cuando la gente te ovaciona, ¿te pasan hoy las mismas cosas que cuando recién empezabas?

-Yo tuve la suerte de debutar y que el primer día la gente coreara mi nombre. Para mí es increíble sentir tanta confianza de la gente hacia mí. Entro a la cancha y siento que la gente confía mucho en mí, y eso es maravilloso. Siento un compromiso muy grande con el mundo Boca.

-¿Creés que te merecés tanta idolatría de los hinchas?

-La verdad es que hay veces que da un poco de vergüenza. El día que perdimos la final con Corinthians había mucha gente demostrando cariño. Nunca pensé que había tantos hinchas que me quisieran. Voy a estar eternamente agradecido.

-Si antes de la final con Corinthians hubieras advertido lo que la gente te quiere, ¿quizá no hubieses dicho que estabas vacío?

-La gente tuvo mucho que ver para que yo volviera. Soy de pensar que esos meses me vinieron bien, mi cabeza estaba que explotaba. Mi exigencia con el club es muy alta; poder llegar a la final de la Copa Libertadores fue un esfuerzo muy grande, teníamos la ilusión de ganarla, no pudimos y creía que después de eso. No tenía más. Ahora tengo fuerzas nuevamente, tengo ganas. Y tengo un entrenador que si me dabas a elegir cuál debía ser para el final de mi carrera, lo elegía sin dudarlo.

-¿Qué querés decir con que la cabeza "te explotaba"?

-Es que yo vivo las cosas como todos mis compañeros, pero diferente. Yo amo este club. Mi papá me hizo bostero y voy a morir bostero. Es así de fuerte el sentimiento que tengo.

-¿El amor por Boca te hizo romper con los mandatos familiares? Porque dijiste que no volvías más, que tenías palabra y, sin embargo, regresaste.

-Fue todo junto. Durante ese semestre Boca jugaba y yo lo miraba como hincha, quería ganar, insultaba como cualquiera. Y el día del clásico con River empecé a sentir cosas que no había experimentado por dentro. Estaba enojado, caliente. Por eso lo llamé al entrenador al otro día y tuve la suerte de que tanto él como el presidente estaban contentos con la decisión que yo había tomado.

-Hablaste de la selección, ¿no te genera ganas de estar?

-Yo tuve la suerte de jugar con los mejores, con Maradona y con Messi. Es algo lindo, puedo contarle a mi hijo que jugué con ellos. Después, la selección espero que llegue bien al Mundial. Tengo que concentrarme en mi club, en hacer las cosas bien y en darle alegrías a Boca.

-¿Te gusta cómo juega?

-La selección tiene una ventaja: al mejor del mundo. Él está muy comprometido y si Messi está muy comprometido, los demás tienen que estar 10 veces más metidos. Tienen que ayudarlo para que el equipo sea competitivo.

-Messi se identifica con Sabella, ¿por eso rinde más y mejor?

-No lo sé... Messi no necesita entrenador. Es el mejor de todos. Lo hace ahora igual de bien que cuando estaba Guardiola, que todos decían que lo mimaba. Cuando estaba Basile jugaba bien. Para otros no, pero para mí siempre jugaba bien. Y ahora tiene a Sabella y sigue jugando de la misma manera. Está contento, lo está disfrutando y eso es bueno.

-¿Vos sí tenés que identificarte con quien te da las órdenes?

-Yo tengo la suerte de estar con un técnico que me ha enseñado mucho. Siempre he aprendido de todos los DT, cosas buenas y malas. A los jugadores de tanta categoría se los puede ayudar, pero les salen las cosas sin darse cuenta. A Messi estoy seguro de que si después de un partido te sentás a hablar con él y le preguntás por qué hizo tal cosa, te dice: "no sé".

-¿A vos te pasa lo mismo?

-No sé. Yo. Hay veces que yo. Se ha hablado mucho del festejo del gol de Palermo contra Arsenal (Clausura 2010), pero a una sola persona, a mi hermano, se le ocurrió preguntarme cómo hice para ver a Palermo del otro lado en lugar de hacer el gol. Y yo le dije, "vi uno de azul, no sabía que era él, era un compañero, me salió". Creía que él estaba en mejores condiciones para marcar el gol.

-¿Imaginabas ganar todo lo que lograste?

-Soñaba con jugar un partido en primera y con la camiseta de Boca. Eso sí lo soñé. Pero no que la gente me iba a querer tanto. Tampoco tener la suerte de haber ganado tantas cosas con el club. Ojalá le podamos dar algo más. He logrado más de lo que esperaba con la camiseta de Boca.

-¿Y ser Riquelme? ¿Que tu nombre trascienda?

-Eso es lo que hace que yo tenga un compromiso tan grande. Tengo claro que si no fuese por Boca yo no sería Riquelme. A la gente que le gusta como juego le estoy agradecido, y a los que no les gusta tanto, no me molesta que lo digan.

-¿Te gusta el torneo argentino?

-Sí, pero creo que se vive con muchos nervios. Descender para los equipos es la muerte. Fijate que en Europa se desciende y no pasa nada, se lo toma como algo que puede suceder. Se lo toma con una tranquilidad enorme.

-¿Y por qué pasa eso acá?

-Por la forma en la que vivimos. Vivimos y jugamos muy nerviosos. Vos a las 7 de la mañana venís para acá y ves gente insultándose de un auto al otro. No es sólo en la cancha, es la sociedad, vivimos así. Afuera, en el exterior, no pasan esas cosas. Para ellos ir a la cancha es como ir al cine o al teatro. De todas maneras, tenemos la suerte de que aun con problemas y con algunos clubes con pocas comodidades para trabajar siguen saliendo jugadores buenísimos.

-¿Estás preocupado por las nuevas generaciones, que parece que están en otra sintonía?

-Lo que pasa es que nosotros, antes, sabíamos que teníamos que jugar bien para tener la chance de entrenarnos con el equipo de primera. Hoy la mayoría que va al juvenil ya está jugando en primera. Es una manera diferente. También yo soy de pensar que el fútbol te tiene que gustar. Hoy los pibes están pendientes del botín nuevo de Ronaldo o Messi, del teléfono último modelo, pero si les preguntás: "¿viste el partido entre el Chelsea y el Fulham?", no saben que se jugaba un partido. A mí me gusta demasiado el fútbol y trato de ayudar a los chicos en ese sentido.

-Acá, en Boca, siempre estás rodeado de los más chicos.

-Me intereso mucho por los chicos. Para mí es importante ir una vez por mes a comer a Casa Amarilla y ver cómo están los chiquitos, saber cómo la pasan, si disfrutan de estar viviendo ahí. Me pone contento que cada división de inferiores, cuando vuelve de un viaje y hace un asado, me invite a comer con ellos. Son momentos que disfruto y ojalá que ellos también.

-¿Les transmitís a ellos cómo fue que tu generación ganó tanto?

-Tenemos la suerte de tener muchos chicos que quieren hacer las cosas bien, que quieren ayudar, y ojalá que podamos hacer un buen torneo y una buena Copa. Tenemos un ejemplo muy claro, como Clemente, que ha ganado todo. Lo vas a ver que juega cada tres días sin chistar. Por eso digo que no es necesario hablar, él habla poquito, pero es una persona muy alegre, que le hace muy bien al grupo. Juega miércoles y domingo, es para admirar. Y creo que los chicos eso lo valoran mucho.

-Cuando ves a los chicos de Boca, ¿te sentís tranquilo?

-Boca está bien. Tiene la suerte de tener muchos chicos que juegan bien: Palacios, Bravo, Fernández, que está jugando desde el semestre pasado, Blandi, que si te ponés a pensar por ahí no llega a los 20 partidos como titular y siempre que entra lo hace bien. Sánchez Miño ya ha demostrado la categoría que tiene. Colazo, Erbes, Nahuel... Tenemos un montón. Y tienen un entrenador que los va a ayudar mucho. Creo que Boca va a tener una buena cantidad de jugadores.

-¿Qué te queda por soñar para tu carrera?

-Sueño con ganar algo más. Tuve la suerte de irme en 2002 y ya habíamos ganado bastante. Volví en 2007 y ganamos la Copa. Me fui y volví en 2008 y volvimos a ganar. Y en 2010, terminó mi contrato, lo renové y volví a ganar. Ahora volví de nuevo, así que vamos a ver si podemos ganar otra vez.

El enganche no irá a San Juan, pero sí a México
Juan Román Riquelme no jugará mañana con San Martín, en San Juan, por la 9° fecha del torneo Final, pero sí viajará a México para enfrentar a Toluca, el miércoles próximo, por la Copa Libertadores. Carlos Bianchi quiere finalizar primero en el Grupo 1 y para el partido internacional también cuidará a Blandi, Orion, Erviti, Somoza y Albín.
393
partidos jugó Juan Román Riquelme en Boca, contando amistosos y oficiales, y anotó 91 goles. Festejó 11 vueltas olímpicas.

Cancha Llena

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