9 de diciembre de 2025
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Fútbol

Julio Grondona (h): "El Mundial de Brasil va a ser bravo"

Tras el escándalo de Arsenal en Belo Horizonte y el antecedente de Tigre, crece la incertidumbre de cara al futuro. "Hacía mucho que no cobraba así; no nos quieren", agregó el presidente del club de Sarandí

Por Sección Andino Sports
Las imágenes dieron pavor. Los relatos y las descripciones, con la piel erizada, sonaron peor. Otro equipo argentino la pasó muy mal en Brasil: Arsenal, cuyos jugadores, cuerpo técnico y dirigentes sintieron el frío del miedo durante y después de la derrota con Atlético Mineiro por 5-2, anteanoche, por la Copa Libertadores, en Belo Horizonte. Fue un escándalo con la policía local en la que se mostraron armas, se sufrieron amenazas y golpes, y que, al final, terminó con una fianza, con un -insólito y casi a la fuerza- pedido de disculpas de la delegación criolla y con un aterrizaje en Ezeiza con suspiros de alivio.

Algo parecido le había ocurrido a Tigre, en la final de la Copa Sudamericana con San Pablo (ver aparte). La recurrencia inquieta. El fútbol argentino bien podrá preguntarse qué pasará mañana en cualquier torneo continental. Vélez y Boca ya están clasificados para octavos, y Newell's se encuentra a un paso. O, tal vez, con las diferencias y salvedades del caso, podrá ser más agudo y suspicaz con el Mundial de 2014 a la vista.

"Hacía mucho que no cobraba así. No nos quieren. El Mundial va a ser bravo. Si me toca ir, voy a ver a la Argentina y me vuelvo. Lo tengo bien claro. El nivel de agresión es muy alto y está empeorando. Espero que se calme". ¿Quién lo dijo? Ni más ni menos que Julio Grondona (h.), presidente de Arsenal, en varios medios. Y si él piensa así?

Nadie imaginó la batahola. Lo más caliente llegó a la vista de unos pocos, ya dentro del túnel que conducía a los vestuarios, pero los primeros incidentes fueron en el final del primer tiempo, con forcejeos que encendieron una mecha demasiado corta. Ya terminado el partido, y en pleno terreno, se dio otro chispazo cuando el equipo trató de reclamarle una jugada al árbitro paraguayo Enrique Cáceres. Los jugadores argentinos quedaron cara a cara con la policía, entre corridas, palazos y hasta un agente apuntándoles directo al cuerpo. Vendría lo peor.

"En el vestuario nos hicieron un embudo. Yo fui el último -afirmó Julio Grondona (h.)- Venían 50 militares sacando revólveres. Y empiezan a decirles a los jugadores que se tiraran al piso. Ahí veo cómo le ponen el arma en el pecho a Alfaro. Mi primo Gustavo gritaba para que no tiraran. A mí me pegaron de atrás y veo a un policía que, cuando me agacho, me pone la pistola en la nuca."

Los portazos tronaron y volaron algunas cosas. Los jugadores, de a ratos atrincherados, se defendieron como pudieron. El plantel argentino pudo volver al hotel Ouro Minas Palace alrededor de las 5.30, una vez que ocho jugadores, Hugo Nervo, Damián Pérez, Darío Benedetto, Milton Celiz, Iván Marcone, Jorge Ortiz, Nicolás Aguirre y Lisandro López, debieron declarar por presuntos delitos "lesiones y resistencia a la autoridad policial brasileña". La vuelta se liberó una vez pagada la fianza de US$ 15.000, facilitada por Atlético Mineiro tras un acuerdo con Arsenal. Además, por daños en los vestuarios, el club de Sarandí tendrá que desembolsar otros US$ 10.000.

Fue llamativo el silencio de los futbolistas ni bien pisaron Buenos Aires. "No podemos hablar de lo que pasó", dijo Darío Benedetto. "Son unos HDP", escribió Nicolás Aguirre, en Twitter, en la madrugada.

"Lo ocurrido fue un caso de mala praxis en la aplicación de las medidas de seguridad. Lo que hizo la policía fue un acto contra natura para una sociedad moderna", dijo el argentino José Luis Meissner, secretario general de la Conmebol.

Curiosa también fue una charla telefónica entre Julito Grondona y su padre, Julio Humberto, presidente de la AFA. "Él me dijo: no te hagas el gil y ahora te la tenés que comer doblada. Cuando vas a Brasil tenés que ser vivo, tener la mente fría y no entrar en la provocación. Lo tomé por ese lado y me dio tranquilidad para calmar y calmarme". Habrá que ver si la tranquilidad puede extenderse en el futuro.

Cancha Llena

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