Si las expectativas por el feriado extra largo de Semana Santa y el 2 de abril ya eran elevadas y anticipaban una gran ola de turismo interno, el efecto Francisco tras la elección del Papa argentino terminará por provocar que, especialmente en los destinos vinculados con la religiosidad, el fenómeno tenga características de tsunami. Con niveles de ocupación que parten de un piso del 80% y la capacidad ya completa en varios sitios, la inédita concatenación de seis días de asueto se vive a ritmo casi de vacaciones en gran parte del país. A las tradicionales celebraciones de la festividad se sumarán esta vez propuestas específicas para satisfacer el fervor popular y de fe que despertó la entronización de Bergoglio en el Vaticano.
7 de diciembre de 2025




