viernes 30 sep 2022
Primera División

Ahora se palpita el superclásico de las ironías

Tras el 0-0 en Mendoza, se cruzaron Bianchi y Ramón Díaz ; siempre tuvieron un vínculo respetuoso, pero en sus regresos parecen más dispuestos a cargarse.

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Por Sección Andino Sports 31 de enero de 2013 - 07:49
Llamativo, ¿no? Un superclásico amistoso que dejó más nada que poco en el juego tiene mucho eco en las palabras. Llamativo que se pase de un horrendo 0-0 de verano, definido por penales, a un cruce dialético de fuegos artificiales. Propio de ésos que regocijan al provocador Ramón Díaz, pero en el que, curiosamente, pareció prenderse el usualmente medido Carlos Bianchi. A River lo molestó perder un trofeo no oficial (la copa Luis Nofal) a manos de un Boca alternativo, y Boca disfrutó ese podio de Mendoza luego de no ser quebrado por los principales futbolistas de River, que habían superado con lapsos de brillo a los titulares xeneizes por 2-0, en Mar del Plata.

"Sé que Mendoza es de River y por respeto a la gente llevo estos grandes jugadores", había disparado el riojano un día antes del partido. "¿Quién? No sé, yo no escucho. No lo escuché. Lo único que yo sé es que al final terminamos ganando la copa, que era lo que veníamos a hacer. Ganamos. Es importante", replicó un irónico Virrey a la salida del vestuario, luego del 5-4 en la serie desde el punto penal. Mientras, a unos metros pero en otro túnel, Ramón Díaz decía lo suyo, sin achicarse pese a la derrota en el desempate. Y hasta se animó a hablar explícitamente de su colega y adversario. "Sabíamos el planteo que iba a hacer Carlos y que se iba a jugar a los penales. Creo que ese planteo fue completamente distinto al nuestro. Pero bueno; sabemos cómo son los penales", disparó, mencionando a Bianchi, que logró varios de sus más resonantes triunfos por esa vía. La relación del director técnico más ganador de la historia riverplatense con el más exitoso de la boquense siempre fue correcta, si bien más respetuosa que cordial. Ahora da la impresión de que Díaz quiere empujar a Bianchi a su juego, ése de la retórica, que maneja con maestría tanto en la prosperidad como en la adversidad.

El entrenador xeneize es otro hábil declarante, por cierto. Y en este caso aceptó el intercambio. Justificó la actuación de los suplentes en Mendoza -aunque apuntó que esa división de categorías "titulares" y "suplentes" es un hábito del periodismo, y que para él no hay unos y otros- en que su plantel afrontará un semestre muy demandante, más que... el del archirrival. "Ellos van a jugar un partido por semana. ¿Saben qué lindo es jugar un partido por semana? Es lindo jugar la Copa Libertadores, pero cuando uno tiene un partido por semana, lo prepara", comparó su tarea en un Boca de competencia internacional con la de Díaz, en un River de compromisos únicamente locales.

Cruel para la vista fue el encuentro de anteanoche, pero mientras uno y otro rescataron supuestos méritos de sus dirigidos, el siempre sonriente Pelado se detuvo en un detalle numérico vergonzante para los de la vereda de enfrente: "Boca gana sin hacer goles", observó tras dos superclásicos sin tantos de los xeneizes, pero con una copa para ellos. Y anticipó, con toda ironía sobre el último choque de la serie, el de pasado mañana en Córdoba: "El sábado voy a poner la cuarta".

Aun menos directo, no retrocedió Bianchi cuando le hablaron de la presunta falta de respeto al disponer una formación de segunda línea. Aquello de que River presentaba titulares porque Mendoza le pertenecía, encontró un elegante eco en el Virrey de la Boca: "Bueno, si Mendoza es de River, es de River. Nosotros hemos ganado y tal vez algunos se hicieron de Boca hoy...".

Los dos volvieron a sus clubes con sus cargas de gloria. Uno, lenguaraz como siempre. El otro, como nunca en temas futbolísticos y de hinchas. Y eso que apenas pasó una parte del verano...

Cancha Llena

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