jueves 29 sep 2022
COnfesión

Armstrong: "Nadie gana siete veces el Tour de Francia sin doparse"

Finalmente, salió a la luz la entrevista en la que el ex ciclista confesó que se dopó; "Uno vive un situación ideal, perfecta, pero en realidad es sólo una gran mentira", dijo.

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Por Sección Andino Sports 18 de enero de 2013 - 07:14

Para Lance Armstrong fue tiempo de confesiones, de asumir culpas, de mostrarse más humano y romper el ostracismo al que había estado sometido desde que el derrumbe asoló su vida. Anoche, para una multitudinaria audiencia, se cargó de responsabilidad y admitió haberse dopado para sumar gloria deportiva. Después de que se le quitaran los siete triunfos en el Tour de Francia conseguidos consecutivamente entre 1999 y 2005, eligió el programa de la célebre Oprah Winfrey para -de algún modo- lavar culpas y asumir responsabilidades.

"No se puede ganar siete veces el Tour de Francia sin doparse", dijo sin anestesia apenas comenzada la entrevista. "Uno vive una situación ideal, perfecta, pero en realidad es sólo una gran mentira", fue otra de las contundentes frases. A tal punto, que dejó a su entrevistadora en silencio por un momento. "Fue sorpresivo para mí. Diría que para mí, mi equipo, todos los que estábamos en la sala... estábamos hipnotizados y fascinados por algunas de sus respuestas", explicó Winfrey, quien agregó: "No pude hacer todas las preguntas, pero creo que los interrogantes más importantes y las respuestas que la gente alrededor del mundo estaba esperando escuchar fueron respondidas". 

Armstrong lloró durante la entrevista, aunque para muchos no parecía arrepentido de haberse drogado en su momento. "Sentí que estaba pensativo. Pensé que era serio. Pensé que ciertamente se había preparado para este momento y al final, después de dos horas y media, los dos estábamos bastante exhaustos", admitió la presentadora. Ahora, con sus revelaciones, el norteamericano se abre a posibles litigios y a una eventual pérdida de millones de dólares o incluso cargos criminales por admitir que mintió en su momento sobre tomar sustancias dopantes. 

Pero como si todo ello no alcanzara para lavar culpas, el Comité Olímpico Internacional (COI) despojó ayer a Armstrong de su medalla de bronce de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. "Le escribimos una nota pidiéndole que la devuelva", le dijo un responsable del COI a la agencia Reuters tras la decisión de la entidad. Fue el último golpe de gracia para terminar de despojar al astro caído de la más preciada medalla que aún quedaba en su poder. 

La Unión Ciclista Internacional (UCI) le quitó en octubre al estadounidense sus siete títulos en el Tour de Francia y lo sancionó de por vida, después de que varios ciclistas y ex compañeros testificaran que tomó sustancias para mejorar el rendimiento. 

Los testimonios se incluyeron en una investigación de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (Usada) en la que el ex corredor del US Postal, de 41 años, fue acusado de dirigir "el programa de dopaje más sofisticado, profesional y exitoso que ha conocido el mundo del deporte". El COI tuvo que esperar a que la UCI notificara oficialmente de su sanción a Armstrong, la que hizo pública el 6 de diciembre, y las tres semanas siguientes para permitir a la ex estrella del ciclismo presentar un posible recurso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) antes de reclamar formalmente la reposición de la medalla. El máximo organismo olímpico no precisó si esa medalla será retribuida al cuarto clasificado o dejará el vacío en la clasificación. 

"Nadie habría imaginado hace sólo unas semanas que Lance Armstrong confesaría públicamente, que admitiese en público que se dopó. Evidentemente, es algo que causará conmoción, pero no puedo decir más", sostuvo el director del Tour de Francia, Christian Prudhomme, a la prensa en París. "Para nosotros, Lance Armstrong ya es pasado", agregó. 

Quizá, la confesión de anoche sea el fin de una novela y -quien sabe- tal vez el comienzo de otra. El tiempo traerá la verdadera sentencia. 

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