miércoles 28 sep 2022
Primera División

Santiago Silva: "Yo también soy un optimista del gol"

El delantero de Boca se aplica la definición que Carlos Bianchi usó para su antecesor, Martín Palermo. El "Xeneize" busca consagraciones.

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Por Sección Andino Sports 12 de enero de 2013 - 08:22
Es la época. La charla con la mayoría de los jugadores comienza con un tema excluyente: los rigores de los primeros días de la pretemporada. "Pienso que la semana que viene va a ser más tranquila. Está dura la pretemporada, se labura mucho", es la frase de saludo de Santiago Silva, el centrodelantero titular de Boca en 2012, condición que mantendrá en el comienzo del ciclo de Carlos Bianchi.

¿Cómo fue vivir un año en Boca después de cumplir 32?

-Una experiencia única, porque es la mejor institución del país, de las más grandes del mundo. Leí que Boca quedó tercero en 2012 entre los clubes del mundo. Es único por la gente, por lo que vivo cotidianamente.

¿Pensabas que tendrías esta oportunidad después de los 30?

-La esperaba porque mi perfil encaja en esta institución. Antes de jugar en Boca la gente ya me pedía que viniera.

¿Quedaste conforme con tu rendimiento en 2012?

-Yo no me conformo con nada, más allá de la cantidad de goles que haga. Siempre quiero más, intento hacer lo mejor y soy consciente de que esto es fútbol y a veces las cosas no salen como uno quiere.

Siendo un goleador, hiciste el primer tanto en tu noveno partido. Mientras, te ganabas el cariño de la gente por tu entrega y tus asistencias...

-Sí, es muy difícil jugar en Boca. No todos se adaptan al mundo Boca ni están hechos para jugar acá. Pasaron muchos que no lograron lo poco que conseguí yo. Me siento bien y contento de estar acá.

¿Vos ya aprobaste el examen como jugador de Boca?

Nunca hay que relajarse. Es lo peor que podés hacer acá, te comen.

¿Alcanza haber peleado en casi todos los torneos y haber ganado sólo la Copa Argentina, o queda la frustración de no haber conseguido más títulos?

-Quedamos frustrados. Uno quiere ganar todo y no desprecia la Copa Argentina, pero como estábamos jugando la Libertadores, lo que nos generaba menos ilusión era la Copa Argentina.

¿Cómo fue esta primera semana con Carlos Bianchi?

-Muy buena, muy dura en lo físico. Es un 2013 renovador en todo sentido, con muchas aspiraciones. Es un privilegio estar con este entrenador que ganó todo en Boca y es absolutamente reconocido.

¿Se fue un director técnico [Julio Falcioni] resistido por el hincha y llegó otro, el más querido por la gente. ¿Eso les quita algo de presión a la hora de jugar?

-Da un poco más de tranquilidad por ser el técnico más ganador, el que pedía la gente. Pero no hay que relajarse. En Boca eso es imposible, hay que estar con las garras pronto [palabra que los uruguayos usan con el significado de "listo"].

Bianchi quiere que juegues más adelantado en comparación con lo que te pedía Falcioni. ¿Eso te favorece?

-Sí, porque voy a estar más cerca del arco haciendo lo que debo. El año anterior bajaba mucho, corría de más y llegaba muy agotado a los últimos minutos del partido. Eso me jugaba en contra.

Como ex gran goleador, ¿Bianchi puede explicarte algún secreto del puesto o ya conocés todos?

-No, no conozco todos los secretos. Uno siempre aprende. Me tocaron entrenadores que fueron delanteros y trato de sacarles el jugo a todos. Y más a Bianchi, que es ídolo de Boca y fue un estupendo goleador.

¿Burrito Martínez es con quien más temprano vas a entenderte?

-Tuvimos unas muy buenas temporadas en Vélez. Juntos hicimos una importante cantidad de goles. Ojalá se repita acá eso de jugar de memoria, para lograr cantidad de cosas, como en Vélez.

En la práctica del jueves, Paredes te hizo una asistencia. ¿Puede ser socio tuyo también?

-Sí, puede ser. Pero todo es muy prematuro. Estamos soltándonos muy despacio porque tenemos las piernas y el cuerpo pesados por tanto trabajo físico. Falta para mostrar el potencial que tenemos.

Cuando muchas jugadas de ataque no terminan bien te quedás lamentando. ¿Lo hacés por ser muy perfeccionista o como una forma de reclamo?

-Soy muy perfeccionista, quiero que todo esté bien, aunque también sé que eso es imposible. A veces uno se fastidia consigo mismo por no haber definido bien. Nunca hago reclamos a mis compañeros, no soy de esa clase de personas.

¿Te ponés alguna cantidad de goles como meta para este año?

-La mayor cantidad posible.

Fuiste campeón local en Banfield y Vélez. Con Vélez y Boca te quedó la espina de la Libertadores. ¿La Copa es el objetivo?

-Sí, en la escala de prioridades es lo primero. Nos quedamos con una espina que aún hoy tenemos. Llegar a una final es importantísimo y Boca está acostumbrado a ese tipo de finales.

Si Bianchi bautizó a Palermo "el optimista del gol", ¿cómo creés que puede llamarte a vos?

-Yo también soy un optimista del gol, nunca doy ninguna pelota por perdida. Martín es un ídolo total en Boca, hizo una cantidad de goles impresionante en 10 años. Yo llevo un año acá. Cuando llegué me puso muy contento que Martín dijera que yo era el jugador ideal para Boca. Uno busca lo mejor dejando todo en la cancha.

Cancha Llena

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