Primera División

Malestar en Sarandí por el caso de doping

El gerente de Arsenal, Carlos Bueno, expresó el malestar que hay en el Viaducto con Canales por el dopage. El dirigente se enojó en demasía y disparó con munición gruesa.

Desilusión, desencanto. Estados que efervescentemente se han instalado en la dirigencia de Arsenal luego de que la agria noticia del doping de Gustavo Canales golpeara su puerta. “Esto nos lleva a tener dos sensaciones”, contó Carlos Bueno, gerente de Arsenal. “Por un lado incertidumbre hasta saber qué tipo de sustancia es, o si Canales tendrá una contraprueba a su favor”, explicó Bueno. Para su infortunio, la inquietud seguirá latente por lo menos hasta el 7 de febrero, cuando el Tribunal de Disciplina retorne la actividad. Lo que está claro es que, de ser una “droga social”, el delantero sería suspendido por tres meses (desde el día en que se dio a conocer la noticia).

Otra de las sensaciones que se vive en el Viaducto es la de frustración. “Nos cambia los planes y eso genera bronca, ya que depositamos muchas expectativas en él. Pensábamos que, con una buena pretemporada, iba a remontar su bajo rendimiento”, confesó el directivo. Es que al arribar en el Arse, luego de emigrar del Dalian Aerbin de China, el punta era una montaña de dolencias musculares. Pero en Arsenal, luego de incorporarlo por un año a préstamo, le pusieron un requisito: no pagarle hasta que sus condiciones físicas sean óptimas para jugar. ¿Qué ocurrirá con el Mágico?

Olé.

Te Puede Interesar