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opinión

Binner, protagonista del nuevo escenario electoral

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24 de agosto de 2011 - 00:00

De pronto, luego de las primarias del pasado 14 de agosto, todo el mundo está mirando a Hermes Binner, el gobernador de Santa Fe y candidato presidencial del Frente Amplio Progresista(FAP). Aquel día cosechó un poco más del 10 por ciento de los votos y quedó en ese segundo pelotón de los más votados que también integran el radical Ricardo Alfonsín y el peronista Eduardo Duhalde.

Pero, a diferencia de estos últimos, el santafesino parece tener un plus, un elemento que le jugaría a favor. No es sólo la cuestión, tan repetida desde aquel domingo triunfal para el kirchnerismo, de que resulta el postulante con más chances de crecer, según han expresado infinidad de analistas políticos.

Es, además, la figura que aún sin ser joven reviste más novedad de ese lote que quedó lejos, muy lejos, de Cristina Kirchner.

Binner es parco, ceremonioso, acaso tímido. No destila carisma. Pero habrá que reconocerle que está empezando a dar resultado la estrategia que él se trazó aún antes de la primaria. Nacionalizar su figura es indispensable para aspirar a hacer un papel decoroso en octubre. El primer envión hacia ese objetivo fue, justamente, la primaria.

Ahora, entre los votantes con más inquietudes por la cosa pública se extiende la versión -más allá de que sea cierta o no- de que el hombre ha demostrado ser un eficaz administrador en Rosario primero y en su provincia después.

También carga con una pátina de honestidad que, según el discurso del FAP, se apoya en el hecho de que el binnerismo, y el socialismo santafesino en general, no ha tenido sonados casos de corrupción como si ha pasado en otras provincias gobernadas por radicales o peronistas.

De ese lote de segundos que consiguieron entre el 10 y el 12 por ciento de los votos en las primarias, Binner es el que parece tener la estructura política más endeble. O el que tiene menos aparato, para usar una frase vinculada a la vieja política.

Sin embargo, según fuentes con acceso a información privilegiada, muchas miradas empresarias se han posado en este hombre alto y flaco. Lo que es igual a decir que uno de los sectores que suelen aportar algunos pesos para financiar las campañas políticas lo tienen ahora en consideración, de cara a octubre.

Este y otros síntomas más políticos han generado mucha preocupación en la UCR, que recién ahora está procesando el golpe de las primarias y se aboca a redefinir su campaña nacional. Ese es, al menos, el discurso hacia afuera.

Porque hacia adentro del partido sólo se escuchan quejas y pases de facturas por las evidentes fallas de comunicación de las campaña del alfonsinismo y, en este caso con un sesgo más ideológico, por la alianza en la provincia de Buenos Aires con el peronista Francisco de Narváez. Que, para Alfonsín, demostró ser una suma que terminó restando. Aunque suene raro.

En estas horas en que el radical estuvo internado no faltó el mal pensado, dentro y fuera del radicalismo, que habló de que el parate del hombre de Chascomús fue una suerte de operativo de preparación para una eventual bajada de su postulación con el objetivo de evitar un papelón en octubre.

Son los observadores que apuestan a que Binner terminará segundo, obteniendo más votos que Alfonsín. Cerca del candidato de la UCR descartan la versión y, en boca de Miguel Bazze, su nuevo vocero, se vienen tiempos de explorar la mejor forma de llegarle a la gente con las propuestas de campaña. Que se apuren, porque le quedan dos meses nomás.

Es tan fuerte el temblor radical que en Mendoza, una provincia donde ese partido es fuerte, el candidato a gobernador Roberto Iglesias está viendo cómo hace para adherir su boleta a la de "Binner Presidente", quien en esa provincia no tendrá representante en octubre.

Parece que quiere explorar una vía judicial para lograr la autorización y no es el único. Habría radicales de otros distritos pensando lo mismo. Iglesias, como Ernesto Sanz, Jesús Rodríguez, Federico Storani y otros nombres fuertes del radicalismo, han sido muy críticos de la política de alianzas de Alfonsín.

La idea de que Binner puede ser el que mejor se posicione para enfrentar a Cristina (cuya reelección no corre ningún riesgo,coinciden los encuestadores) fue respaldada hasta por el PRO de Mauricio Macri, a través del diputado Federico Pinedo.

Macri y Binner sólo tienen en común la nacionalidad. Pero lo de Pinedo apunta a que se bajen Alfonsín y Duhalde, algo improbable porque se generaría todo un problema legal con la infinidad de candidatos que ambos tienen colgado debajo de sus nombres.

Una encuesta realizada por la Universidad de La Matanza y difundida en estos días arrojó que la mitad de los entrevistados que votaron por un candidato opositor en las primarias se muestran proclives a cambiar su voto en octubre.

Y quien sale mejor parado en ese escenario es Binner, con el 10,5% de ese 50% que evalúa votar por otro no kirchnerista. Más atrás quedan Alberto Rodríguez Saá, Elisa Carrió y, dato no menor, Duhalde y Alfonsín en ese orden. Aclaración pertinente: hablamos de un distrito donde arrasó CFK y que es un bastión histórico del peronismo.

Lo que parece entender Binner, al menos lo ha dicho en privado, es que más que quedarse con el sillón de Rivadavia en el comicio general buscaría una buena performance para sentar una excelente base institucional/legislativa para la opción progresista que supone el FAP.

Por eso, buscaría convencer al votante que el 14 de agosto optó por Carrió o Pino Solanas. "Buscará quedarse con el voto útil", definen los expertos en encuestas. Y cree que sería beneficiario de ese drenaje de votos que puede llegar a sufrir el radicalismo por la ebullición interna que atraviesa, casi una crisis.

El FAP mira sobre todo al 2013, año en que se volverán a elegir representantes al Congreso y las legislaturas. En elecciones de ese tipo los votantes suelen decidirse por un voto más vinculado al control de los oficialismos que al respaldo total a los gobernantes.

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