Fútbol

Galetti: "Desde que me desperté sueño con mi primer partido"

El "Huesito", quien en octubre recibió un riñón de su padre, a partir de la próxima semana se entrenará con el plantel de Estudiantes; una historia de ilusión y superación personal.

Por Sección Andino Sports
"Esperé mucho este momento, que por fin llegó", afirma Luciano Galletti en la tranquilidad de su casa, en City Bell, feliz y con una elevada dosis de ansiedad. El Huesito, de 32 años y padre de tres nenas, pisará un vestuario nuevamente. La sonrisa está aferrada a su rostro. No es para menos. Hace dos años tuvo que dejar el fútbol por una insuficiencia renal y hoy está próximo a volver a entrenarse. A volver a ser. La historia de vida que protagonizaron los Galletti dio la vuelta al mundo. Luciano precisaba un riñón y su padre, Rubén, se hizo cargo de la donación. La operación se realizó con éxito el 2 de octubre último. Ese capítulo, alborozado y novelesco, ya pertenece al pasado. Al mes y medio del trasplante, el ex jugador de Estudiantes y la selección argentina recibió la maravillosa noticia de que su carrera contará con una segunda etapa.

Cuando habla de su experiencia, los ojos se le ponen vidriosos. No llora y está lejos de hacerlo. Pero es evidente que mientras construye las frases, una ola de sentimientos invade su cuerpo. Galletti contrajo el virus en México, en 1997, pero sólo en 2010 la insuficiencia renal le impidió continuar con su carrera. La ecuación era simple y dolorosa. Para volver a jugar debía someterse a un trasplante. Allí intervino su papá. Después, los tiempos de recuperación fueron llamativamente positivos.

"La evolución fue muy buena, los médicos estaban sorprendidos. Me dijeron que iba a estar entre diez y doce días en el sanatorio y al final estuve cinco. A la semana ya me mandaron a hacer bicicleta, a las dos semanas empecé a correr y desde hace unos días ya estoy entrenándome normalmente por mi cuenta. Lo que esperaban los médicos era que me subieran las defensas para poder compartir un vestuario. Hoy estoy muy contento de que todo haya pasado", dice con una felicidad que no se esfuerza por ocultar. Es consciente de que él y su papá son dos personas públicas, pero nunca se imaginó que la operación tendría semejante repercusión: "La verdad es que me sorprendió mucho el cariño de la gente. Mis amigos me contaron el revuelo que se armó en las redes sociales, donde hubo muchísimos mensajes de apoyo. Hubo personas que no me conocían y fueron a Luján a pedir por nosotros. Fue muy emocionante". Luciano Galletti es el padre de Martina (11), Paulina (8) y Julieta (2). En los días posteriores a la intervención, en los cuales no pudo disfrutar de sus princesas, soñó -más de una vez- con ese reencuentro. Con ese abrazo.

"Volver a casa fue muy emocionante. Había sido bastante duro porque después de la operación estuve una semana más en Buenos Aires sin poder verlas y las extrañaba mucho", reconoce mientras recrea la escena en su cabeza.

-¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te dijeron que debías dejar el fútbol? 

Mucha gente cuando le pasa algo así piensa ?por qué a mí'. Yo opté por otra postura. Me incliné por agradecerle al virus que me haya dejado jugar trece años más. Es una enfermedad que contraje en 1997 y pude jugar hasta 2010. Soy un agradecido de haber jugado hasta los 30 años y haber vivido todo lo que viví. Si me tocaba dejar a los 17 habría tenido que vivir de otra cosa y me habría imposibilitado hacer lo que más me gusta en la vida.

-¿Cómo fueron estos dos años sin poder jugar? 

-Al principio disfrutás de la familia, de poder irte de vacaciones, volver e irte de nuevo. Son cosas que con el fútbol no podés hacer porque dependés mucho de los tiempos. Pero a medida que empezó a pasar el tiempo me agarró el bicho de volver a jugar y al no poder hacerlo me costó mucho. Ir a la cancha y sentir que podía estar ahí adentro fue difícil. Las ganas de jugar nunca se me fueron y siempre tuve fe que después de la operación iba a poder volver.

-¿Cómo tomás este segundo capítulo de tu carrera? 

-Para mí es un premio porque era inesperado volver a jugar. Yo, primero, lo que quería era operarme, que saliera todo bien y poder tener una vida normal, sin complicaciones. Al salir todo bien, los médicos me dijeron que no había problema en volver y creo que es un premio a las ganas y al cuidado que tuve durante estos dos años. Si me toca volver a jugar de manera profesional voy a disfrutarlo mucho. Sería una etapa diferente que disfrutaría al máximo.

-¿Te ponés algún plazo? 

-Para jugar, no, porque lo más difícil es recuperar el ritmo, pero el objetivo es hacer la pretemporada con el plantel de Estudiantes. Ya le avisé a mi mujer que ya no paro, que este verano no me voy a tomar vacaciones porque quiero ponerme bien físicamente. Hoy mi prioridad es llegar bien a la pretemporada. Le avisé que no me muevo a ningún lado; si se quiere ir, que se vaya sola con las nenas (entre risas).

-¿Soñaste ya con volver a meter un gol? 

-Soñé con muchas cosas. Con entrenarme, con volver a jugar un partido oficial y por supuesto con hacer un gol. A pesar de la ansiedad traté de ir día a día y esperé mucho el primer día en un vestuario. Vivo esta vuelta como esos momentos previos a que me convoquen para entrenarme en primera. Fueron días de mucha ansiedad, con muchas ganas de que llegara este momento. Si me toca debutar, perdón? volver a jugar, lo viviré como mi primer partido.

Dicen que soñar es una condición sine qua non del ser humano. Luciano Galletti está lejos de ser la excepción que confirma la regla. Primero, junto a su padre, se graduó de luchador. Hoy, a días de volver a entrenarse, ya se plantea nuevos desafíos. El Huesito, pura convicción, va por su segundo debut profesional y, por qué no, en busca de una vuelta olímpica con Estudiantes.

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