Análisis político

Viviendas en San Rafael: Ni Paco ni el IPV pueden cargar con la culpa

En este texto te contamos la historia de las casas que el gobernador entregó el mes pasado y que hoy fueron la punta de lanza con la que el radical Armando Camerucci atacó al intendente Emir Félix.

Si algo queda claro de lo sucedido con los cuestionamientos que formuló el senador radical Armando Camerucci sobre la forma en que se confeccionaron las listas para entregar casas en San Rafael, es que ni el I.P.V. ni el gobernador pueden ligarla de arriba. Al fin de cuentas, fueron hechas a discreción por el municipio.

Cuando el 29 de enero de 2007 una tormenta arrasó con techos y destruyó casas precarias de decenas de sanrafaelinos en lugares como Cuadro Benegas, Los Filtros y Rama Caída, el gobernador era el radical (pro kirchnerista, por entonces) Julio Cleto Cobos. 

El mandatario provincial compartió con el intendente sanrafaelino de entonces, el hoy diputado Omar Félix, una conferencia de prensa en la que anunciaron que iban a pedir ayuda a la Nación. Como ambos, luego, compartirían boletas en la denominada Concertación Plural con Cristina Fernández de Kirchner, no iba a resultar tan dificultoso que ese pedido fuera escuchado.

La Nación, finalmente, solicitó una serie de documentos que respaldaran la solicitud y especificara con números finos cuánto iba a hacer falta para cubrir a qué cantidad de personas en la emergencia.

Cumplimentados estos trámites, se abrió la esperanza de decenas de familias sanrafaelinas que se habían quedado en la calle o a la buena voluntad de sus parientes para “amucharse” en algún hogar hasta tanto se construyera el barrio para hacer olvidar la emergencia.

En el medio, terminó Cobos su gestión como gobernador, lo continuó Celso Jaque y llego Francisco Pérez. En el medio, pasaron Raúl Cicero, Carmelo Simó y, ahora, Omar Parisi por la presidencia del IPV. Y las casas recién se entregaron el 22 de junio de este año.

La verdad es que en todo este lapso, crecieron las ilusiones de no sólo aquellos que sufrieron daños en su añejas y precarias viviendas o asentamientos, sino también en otros que cuando iban a la Dirección de Viviendas de la Municipalidad contaban con que en el caso de que sobraran en el futuro barrios gestados para cubrir la emergencia creada por el accidente climático, también podían ligar. Había allí casos de familias numerosas, madres solteras, hogares con discapacitados.

El problema surgió cuando de pronto la emergencia habitacional, es decir, los casos de extrema urgencia pasaron a casi 900. Las preguntas eran ¿Cómo meter en 200 casas a 900 familias? ¿Quiénes permitieron que se ilusionaran 700 más de los previstos inicialmente?

En campaña se promete de todo, se sabe. Y hubo, en el medio, dos elecciones a cargos ejecutivos y dos más para cargos exclusivamente legislativos. Algunos pícaros aprovecharon la ocasión. Y la tierra prometida, de pronto no era sólo para quienes salieron del Egipto climático, sino que en el desértico éxodo de estos cinco años, se agregaron otros.

Cobos no pudo cumplir con la promesa ni siendo gobernador ni disfrutando la vicepresidencia. Ni Jaque en sus cuatro años, pese a que las casas estaban casi listas un año antes de que se fuera. Le tocó a Pérez y podría haber sido una fiesta total.

Pero era inevitable que de los 200 iniciales, a los 900 de ahora, el embudo iba a hacer sufrir a muchos que venían “soñando por habitar”.

El mes pasado el mismo Paco tuvo que quedarse varios minutos más, después de la entrega del barrio Sosneado VI, para anotar con paciencia y congoja a los que se animaron a decirle: ¡Mire mi caso, gobernador! Nombre, DNI y número de celular, conformaron la nueva lista de pedidos que se llevó el mandatario para que se atienda su situación.

Cuando se fue de San Rafael, después de ver la sonrisa de centenares de niños y padres recibiendo sus llaves, Paco no pudo saber  (no había forma) que otros muchos se habían quedado con una promesa que otros pícaros habían formulado desde hace años, invocando al intendente, a concejales, a directores y hasta delegados municipales como garantes.

El tema es que ni el gobernador confecciona la lista de casas a entregar, ni siquiera el I.P.V., que como mucho verifica que las personas inscriptas efectivamente reúnan los requisitos de emergencia que se necesitan para ser dignos receptores de una vivienda social.

Cuando Camerucci dijo hoy que “se dieron cupos a funcionarios”, no dijo que se dieran casas a funcionarios; pero sí quizá algo tan fuerte como eso: que algunos funcionarios tuvieron la posibilidad de prometer una o más casas a gente necesitada y, seguramente, conocida por ellos.

Pero como en San Rafael somos pocos y nos conocemos mucho, bastó que en las pantallas de los televisores aparecieran las caras de los adjudicatarios para que los no afortunados inmediatamente señalaran el vínculo de algunos con ciertos funcionarios: concejales, delegados, etc.

Y la sospecha se hizo más grande cuando se ha percibido que algunos de los que entraron a las nuevas casas ni siquiera vivían en las zonas afectadas por la tormenta de enero de 2007, ni tienen familia numerosas, ni discapacitados, ni nada por el estilo.

Entre 700 que quedaron afuera,  obviamente que Camerucci iba a encontrar familias con discapacitados que no entraron y, por lo señalado, casos de personas que no formaron parte de la emergencia climática.

El asunto es que tampoco dijo algo no nuevo: Los vínculos políticos facilitan estas cosas.

El asunto es que en San Rafael, Emir Félix no manejó bien lo de las listas. Primero, si hubiera dejado su hermano una lista clara acerca de los que efectivamente iban a recibir su casa por ser víctima de la citada tormenta, las cosas hubiesen sido más claras y con menos posibilidades de agregados y/o acomodos de última hora.

Para hacer todo más raro, aun, a los adjudicatarios les avisaron casi a la medianoche del jueves que a media mañana del viernes iban a recibir sus llaves. Lo que incrementó las sospechas e hizo aparecer fantasmas.

Casos serios, denunciados con nombres y apellidos, nadie ha presentado. Ni siquiera Camerucci porque cuando le preguntamos sobre algunos casos puntuales, dijo desconocer.

Paco Pérez tiene como premisa entregar casas, más casas y más casas. Incluso haciéndose cargo de los años en que los gobernantes eran otros, de su partido y de la UCR. No se le puede pedir a él que tenga la facultad ya delegada en los municipios de atender, priorizar y confeccionar la nomina de las personas que recibirán las viviendas, porque son los intendentes los conocedores del lugar y de las realidades familiares.

Pero a quienes conocen el lugar, no se les puede escapar que haya funcionarios prometiendo a diestra y siniestra lo que no puede cumplir, en primer término, el mismo intendente.

Por la confección de las listas sin una exposición que no diera lugar a sospechas, que todavía nadie puede afirmar ni descartar completamente, está claro que el municipio sanrafaelino fue quien manejó mal la cosa.

Y es aquí donde deberán tener cuidado los jefes comunales. Para no repetir la ocasión que le dio Félix a Camerucci.

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