Opinión
El derrame que no llega
Domingo, 1 de mayo de 2022Por Marcelo López Álvarez.

Terminó Abril y con el primer día de Mayo, en un Día del Trabajador más parecido a los de la pandemia que a los de estos post pandemia, sin movilizaciones ni grandes actos el contador de uno de los principales problemas argentinos, la inflación, vuelve a cero.

El oficialismo, inexplicablemente, dejó pasar la oportunidad de hacer una demostración de fuerza frente a los poderes concentrados con un Día del Trabajador movilizado y a los siempre complaciente dirigentes de la cúpula del movimiento obrero tampoco les costó nada justificarse en que el 1 de mayo caía domingo para postergar cualquier atisbo de acto o movilización para plantear el principal problema de los trabajadores; los ingresos que pierden por goleada frente a la inflación situación que se transformó en el mejor método para concentrar la riqueza e inclinar la balanza de la redistribución fuertemente hacía un lado.

Es en este contexto, y no en otro, se conoció que en el primer bimestre de este año los salarios perdieron casi dos puntos contra la inflación según los datos oficiales del INDEC y ni hablar de lo que será cuando se conozcan los guarismos del segundo bimestre Difícilmente las paritarias, incluso en este estado de negociación permanente, logren recuperar lo perdido y mucho menos ganar contra la inflación real del bolsillo de los trabajadores.

Mientras las cúpulas sindicales escapan a llevar sus reclamos a la calle o mostrar su fuerza en una fecha emblemática (parece que el recuerdo del atril bajado del escenario puede más que las necesidades de los trabajadores y trabajadoras) las internas del propio gobierno a partir de lo que parecería la inacción de un sector contra los problemas diarios de los ciudadanos juegan aún más en contra de poder sortear este momento delicado.

Los datos de los relevamientos diarios que realiza la Secretaría de Comercio confirman que los precios cuidados han pasado a ser descuidados y que los grandes formadores encontraron el atajo para saltearlos. Atajo que les trazó el propio gobierno al no lograr nunca que los programas sean realmente masivos y abarcativos de todo el territorio y sectores comerciales y sociales.

La eterna convocatoria a mesas de diálogo y retó, como volvió a ocurrir el viernes, no solucionan, ni solucionaran, nada y solo se transforman en una muestra a cielo abierto de la debilidad del Ejecutivo para poner en caja la situación. Esa debilidad tiene una sola explicación: no hay cohesión política en las ideas y la forma en la que se debe combatir el flagelo.

El discurso de Martín Guzmán en Bariloche ante los empresarios del famoso Círculo Rojo, confirmó que el ministro sigue creyendo en un derrame teórico progresista del ordenamiento de algunas cuentas y que eso generará un ordenamiento de la economía interna que a su vez derramará en confianza y que eso desatará el virtuosismo de los factores concentrados de poder que se portaran bien y entonces mejorarán los ingresos y se solucionará la inflación y la redistribución. Claro que todo eso beneficiará a quienes lleguen vivos a ese momento.

El desarrollo teórico de Guzmán es tan impecable como su labor en la renegociación de las dos deudas argentinas (con los acreedores privados y con el FMI) pero parece quedar descolocado cuando se trata de lidiar con los problemas que de memoria conocemos quienes hemos vivido en estas Pampas todos los días de nuestra vida.

El propio ministro solo tendría que leer los informes y trabajos de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia de su propio gobierno que esta semana, por ejemplo, detallaron el comportamiento cartelizado de la cementeras lo que les generó ingresos extras por 178 millones de dólares en pocos años o el de hace pocos días atrás que sirvió de base para la millonaria multa a la harineras que habían fijado un acuerdo en la Fiesta de la Harina para un precio mínimo de venta del producto.

También podría pegarle una mirada, aunque sea rápida, al paper que el Centro de Economía Política Argentina difundió el jueves donde se detalla que 8 de las 11 familias (a su vez grupos empresariales) más ricas del país todas vinculadas a empresas formadoras de precios vieron crecer sus patrimonios en cientos de millones de dólares cada una.

Ese informe por sí solo debería servir para que el Ministro termine de darle forma a su propuesta infinita de tasa extra a la renta inesperada. El los salones del Llao Llao volvió a hablar del tema ante los empresarios pero lo hizo con la misma vaguedad con que lo había hecho en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno.

En este cuadro de situación creer que el derrame virtuoso, porque lo propone un gobierno más progresista o nacional y popular, se va a producir solo suena a una ficción estudiantil.

Como también suena a una ficción creer que porque se exija, o como decían las abuelas "a Dios rogando, pero con el mazo dando", se van a encaminar los problemas.

La clave es, aunque parezca reiterativo, trabajar fuertemente en políticas a corto y mediano plazo de fomento de cadenas de producción, de desarrollo de proyectos de las economías regionales e industrializaciones y comercializaciones locales que permitan cercanía y pongan coto a las concentraciones.

Bien lo sabe el ahora Diputado Daniel Arroyo (quizás por eso entre tantas cosas corrido del Ejecutivo) que presentó esta semana un proyecto para fomentar la creación de mercados alimentarios de cercanía en todo el país con el objetivo de acortar el circuito de comercialización, generar mecanismos que promuevan la venta directa de productores y por supuesto al acortar distancias abaratar la logística y el almacenamiento. El objetivo final es duplicar los casi 200 mercados de concentración de diversos tamaños que hoy existen en el territorio nacional.

El camino se puede ver (lo marcan permanentemente muchísimos referentes del oficialismo que es claro por ahora no tienen espacio en la ejecución de políticas) el tema parece ser que todavía nadie decide girar el volante hacía esa ruta que realmente podría ser, por lo menos, la búsqueda de una solución innovadora en la Argentina que lleven realmente a todos los argentinos las mejoras que se ven en los números de la macroeconomía.


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