Opinión
"El mundo es un mar de fueguitos". La importancia de la diversidad
Domingo, 3 de abril de 2022Por Eduardo Press.

En "El libro de los abrazos" Eduardo Galeano publicó este cuento:

"Un hombre del pueblo de Neguá en la costa de Colombia pudo subir al alto cielo y a la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde allá arriba la vida humana y dijo que somos un mar de fueguitos; el mundo es eso, reveló, un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás, no hay dos fuegos iguales.

Hay fuegos grandes y fuegos chicos, y fuegos de todos los colores.

Y hay gente de fuego sereno que ni se entera del viento y gente de fuego loco que llena el aire de chispas, algunos fuegos bobos no alumbran ni queman pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear y quien se acerca se enciende.

Pensar igual, pensar distinto.

El tema de la diversidad y el pensamiento único ya lo abordamos en notas anteriores. Insistimos porque nos parece un tema esencial para el funcionamiento de las organizaciones y para aquellos que cumplen funciones de liderazgo.

Cuando los líderes de una organización creen que sus colaboradores deben compartir su misma manera de pensar está generando una metodología de trabajo que empobrece.

¿Por qué?

Porque, como dice Galeano, cada persona brilla con luz propia y no hay dos fuegos iguales. Traducido quiere decir que más allá de los deseos del líder cada uno de sus colaboradores piensa por sí mismo. Si lo obligara a pensar como piensa el líder (además de ser imposible) en realidad lo que estaría haciendo es obligarlo a omitir sus ideas, guardarlas para sí y decir solo lo que el líder desea escuchar.

Eso es apagar el fuego, llenar el ambiente de oscuridad, empobrecer la gestión.

El liderazgo pensando todos lo mismo

Fuimos testigos en infinidad de reuniones en las cuales la persona que cumple las funciones de líder "bajaba línea", decía cómo debían cumplirse sus indicaciones, qué tenían que decir a su vez a sus subordinados, y los citaba para una próxima reunión para evaluar la situación.

Es lo mismo que disertar con eco, lo que uno recibe es su propio mensaje con lo cual no hay nada nuevo, no se aprende.

Pretender que todos piensen lo mismo, (como si fuese posible), sería hacer un ejercicio de autoridad, y a la autoridad se la obedece, no se la sigue, no se le aporta. Todos pierden, nadie gana, nadie crece, ni los colaboradores ni la empresa.

El liderazgo pensando distinto

Está demostrado por la experiencia que los equipos exitosos reúnen algunas características interesantes.

Generación de relaciones empáticas, llevarse bien, respetarse, creer que en las opiniones de los otros, aunque sean diferentes a las nuestras, puede haber mucho de verdad, otra verdad, tan legítima como la nuestra.

Otras voces, cuando además de la voz del líder hay otras voces dominantes, eso sucede cuando el líder se abre a escuchar y no cree que es el único que sabe, como dice Galeano, todas son voces diferentes, algunas aportan mucho, otras poco, unas generan cambios, otra no generan nada, pero todas están y deben tener su lugar.

Diversidad, los diferentes fuegos no pertenecen solo a las palabras, también a las generaciones, al género, a las profesiones, a los gustos. Desde cada uno de esos lugares existenciales se pueden aportar miradas diferentes. Todas alimentan, todas hacen crecer, todas iluminan, encienden.

Trabajar en diversidad requiere un esfuerzo, no estamos acostumbrados, no es todavía parte de la cultura de gestión. Muchas veces hay que trabajar duro.

Nos preguntan nuestros clientes, ¿podré? ¿no es difícil? Nuestra respuesta es que sí, claro que puede y es difícil, nadie dijo que sea fácil, pero hacerlo vale la pena

Amigo lector: Cuándo mirás tu empresa ¿ves un mar de fueguitos o un mar de penumbras?

*En colaboración con la Lic. Sofía Florín. Especialistas en Psicología Organizacional, Empresas Familiares y Emprendedores

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