"Nunca sería socio de un club que me admitiera a mí como socio": ¿Serías tu cliente?
Domingo, 27 de marzo de 2022Por Eduardo Press.

Groucho Marx fue un actor, humorista y escritor estadounidense, conocido principalmente por ser uno de los miembros de los hermanos Marx. Es considerado el cómico más influyente de todos los tiempos, siendo sus frases, a pesar del paso del tiempo, destacadas en la cultura popular por generaciones, incluso en la época actual.

Mostraba un humor disparatado y mordaz, más allá de un estilo cómico, era su modo de vida. La influencia de la particular "filosofía marxiana", basada en el porte descarado y en la visión hipercrítica de los convencionalismos sociales, hoy en día sigue influyendo a intelectuales del mundo entero.

¿Serías tu cliente?

Para responder esta pregunta necesitás diálogo interno o con un interlocutor confiable, con calma, sin interrupciones y con papel y lápiz a la mano y hacerse otras preguntas.

Cada uno es quién mejor conoce su organización, el tipo de clientes con los que trata, la calidad de lo que ofrece, lo atractivo de su producto o servicio.

Si bien cada empresa, cada empresario y cada consultor son singulares nosotros recomendamos algunas preguntas para saber si uno sería cliente de su producto o servicio.

  • ¿Sos confiable? La confianza es un valor agregado, es algo que se siente y se construye en el vínculo. Básicamente consiste en si lo que uno dice se condice con los hechos. Si logras que el cliente te considere una persona creíble es mucho más eficaz el proceso de fidelización.
  • ¿Te consideras honesto? ¿Tu producto o servicio realmente es eficaz para resolver el problema/necesidad de tu cliente? La "trampa", el "engaño", dar información falsa es "pan para hoy y hambre para mañana. Es lo que algunos en la jerga de la consultoría llaman "vender humo".
  • ¿Respetás a tus clientes? El respeto no es solo "tratar bien al otro". Hay otros factores: la puntualidad, vocabulario, buen humor, amabilidad, atención con gusto y esmero, celebrar un logro exitoso del cliente, cumplir siempre nuestra palabra.
  • ¿Defendés a tu cliente? En todo el proceso del vínculo con un cliente pueden surgir malos entendidos que generan molestias o incomodidades. ¿defendés a tu cliente? ¿podés comprenderlo? Es claro que uno debe velar por la integridad de su empresa pero eso solo se logra con clientes satisfechos. No es una tarea sencilla pero sí indispensable.
  • ¿El precio u honorarios de tus productos o servicios está acorde a la calidad que ofrecés? No hay mucho que explicar en este punto. Si hay alguna duda podemos ponerlo de otra manera: ¿Vales lo que vendes?
  • ¿Cómo es la atención de los reclamos en tu empresa? Puede tu cliente estar seguro que cuenta con la garantía necesaria de tus productos o servicios? Vos como cliente, ¿podrías contar con una respuesta rápida y satisfactoria?
  • ¿Conoces bien tus productos o servicios? Cuando a un cliente le surgen dudas una aclaración rápida y acertada siempre es bien recibida. Para esto hace falta tener en claro qué se ofrece, para qué, beneficios, y riesgos o inconvenientes que se pueden presentar.
  • Respetar un viejo axioma, no hacer a los demás lo que no te gusta que hagan.

Hacer este ejercicio periódicamente nos permite crear un cuadro de situación para saber donde estamos parados, independientemente de como marche el negocio, no esperemos a hacerlo cuando las cosas van mal.

Amigo lector: ¿Eligirías tus productos o servicios para usarlos o contratarlos? ¿Por qué sí? ¿Por qué no?

*En colaboración con la Lic. Sofía Florín, especialistas en Psicología Organizacional, Empresas Familiares y Emprendedores.

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